Dominik Szoboszlai salva al Liverpool en St James’ Park
Liverpool salió vivo de St James’ Park casi de milagro. Un penalti de Dominik Szoboszlai en los últimos minutos rescató un punto en un partido en el que los de Andoni Iraola dispararon 27 veces y, aun así, se marcharon con la sensación de haber dejado escapar algo más que dos puntos.
Szoboszlai toma el mando… también desde los once metros
Sin Mohamed Salah, la gran incógnita era evidente: ¿quién se adueñaría de los penaltis? La respuesta llegó con toda la presión del mundo encima. No fue Alexander Isak. Fue Szoboszlai.
El húngaro agarró el balón, lo colocó y lo mandó a la escuadra. Imparable. Un lanzamiento seco, violento, colocado donde los porteros no llegan. El propio centrocampista explicó después que había trabajado la situación durante toda la pretemporada, entrenando penaltis aunque no hubiera tenido ninguno en los amistosos.
Andoni Iraola no quiso cerrar el debate, pero sí dejó claro el nivel mostrado por su jugador: recordó que, además de Szoboszlai e Isak, también Alexis Mac Allister y Cody Gakpo son especialistas desde los once metros. Aun así, definió el disparo del húngaro como un penalti “casi imposible de parar”. El mensaje es evidente: hay jerarquía compartida, pero Szoboszlai ha dado un golpe sobre la mesa.
Su influencia no se quedó en el punto de penalti. Se adueñó de todas las acciones a balón parado: córners, faltas laterales, cualquier pelota quieta llevaba su firma. Mandó en cada balón parado como si llevara años en el rol.
Antes de ese penalti decisivo, ya había aparecido Gakpo con un golazo. El neerlandés cazó un balón fuera del área y lo cruzó raso al fondo de la red, un disparo seco al palo largo. No fue solo el tanto: terminó el encuentro con seis remates, más que ningún otro jugador en esta primera jornada, y alcanzó el umbral de contribución defensiva para cerrar un partido de 12 puntos en clave Fantasy. Un aviso serio de lo que puede ofrecer.
Isak regresa… y se atasca
El regreso de Alexander Isak a St James’ Park no tuvo el guion soñado. Entre los abucheos, la tensión y un Liverpool muy agresivo, el sueco nunca encontró su mejor versión.
Participó en cinco acciones de ataque entre remates y pases de disparo, pero casi todo se quedó en intentos frustrados: un cabezazo bloqueado, un disparo alto desde dentro del área, gestos de frustración y poco más. El ambiente fue hostil, pero Iraola aseguró que Isak ya esperaba algo así. El técnico valoró su esfuerzo, sus movimientos para ofrecer líneas de pase y su insistencia, aunque reconoció que no tuvo las ocasiones claras que él y el equipo deseaban. Para el entrenador, eso sí, es “un buen paso” teniendo en cuenta que era el primer partido.
Florian Wirtz, su compañero en la dupla ofensiva, tampoco escapó a la gris actuación. El alemán, utilizado como segundo punta, apenas dejó detalles. Probó a Lukas Hornicek con un disparo peligroso en los primeros minutos, pero se fue apagando hasta ser sustituido poco después de la hora de juego.
En Liverpool también hubo nombres propios en negativo. Los dos laterales firmaron un partido flojo y Rio Ngumoha sufrió muchísimo en el costado derecho, siempre a contrapié, sin confianza. Su relevo, Victor Munoz, cambió el tono del equipo: encaró, atacó espacios y terminó provocando el penalti que dio el empate a los de Iraola.
Atrás, el conjunto visitante dejó más dudas que certezas. Aun así, Jeremy Jacquet ofreció un rendimiento aceptable hasta que fue sustituido en el minuto 70. Iraola explicó que el central no había completado una pretemporada en condiciones, por lo que su sustitución estaba prácticamente prevista. El técnico también subrayó la importancia de los cambios, que dieron energía a un equipo que, por la intensidad que exige su idea de juego, difícilmente puede sostener el mismo once durante 90 minutos.
Wissa, motor de un Newcastle eléctrico
El marcador dirá que Newcastle dejó escapar dos puntos en casa. El juego cuenta otra historia. Bajo la batuta de Matthias Jaissle, el equipo firmó un partido muy convincente, con ritmo alto, transiciones veloces y un protagonista claro entre líneas: Yoane Wissa.
El atacante, ubicado como mediapunta por detrás de Will Osula, fue un dolor de cabeza constante. Falló un par de ocasiones claras, sí, pero cada vez que recibió entre líneas giró, atacó espacios y castigó a un Liverpool desorganizado. Su conducción en la jugada del gol de Joe Willock fue una declaración de intenciones: potencia, claridad y determinación para lanzar el contragolpe.
Anthony Elanga y el propio Willock pusieron los goles, pero Wissa fue el termómetro emocional del equipo. Él mismo reconoció que Jaissle le ha dado un rol de liderazgo: ser uno de los que mandan en el campo, el que contagia energía, el que roba, ordena y empuja al equipo “a ir a por la yugular” cuando toca, y a templar cuando la situación lo exige. Se siente importante. Y se nota.
Con este nivel, el próximo rival ya está avisado. Tottenham tendrá que vigilar cada desmarque al espacio, cada balón filtrado a la espalda. Los dos goles de Newcastle ante Liverpool nacieron de ataques rápidos, de transiciones limpias, y el plan de Jaissle apunta a repetir esa fórmula.
Detrás, Hornicek y Amar Dedic ofrecieron seguridad. El guardameta respondió cuando tuvo que hacerlo, mientras que el lateral mostró solidez en el uno contra uno y criterio con balón. En el centro del campo, Lewis Miley dejó una actuación madura pese a llegar con una pretemporada limitada: intensidad, buen pie y presencia constante en las ayudas.
Parte médico: Burn y la duda de Osula
No todo fueron buenas noticias para Newcastle. Dan Burn se perderá las próximas semanas por una lesión de tobillo sufrida en un entrenamiento. El capitán, que estaba en la pelea por llegar al duelo ante Liverpool, apareció en St James’ Park con muletas y una bota protectora, imagen que confirma el alcance del problema.
Will Osula también encendió las alarmas. Tras un fuerte golpe, se le vio con molestias, pero quiso seguir hasta que, finalmente, tuvo que ser sustituido en el minuto 56. De momento no hay parte oficial, aunque el próximo compromiso en la EFL Cup ante West Bromwich Albion debería traer novedades en la rueda de prensa de Jaissle.
Liverpool respira gracias al guante de Szoboszlai desde el punto de penalti. Newcastle, pese al empate, sale del estreno liguero con algo quizá más valioso que dos puntos: la sensación de que su nuevo proyecto puede ir muy en serio. La próxima jornada, con Tottenham enfrente, empezará a decirnos si este Newcastle está preparado para sostener este ritmo toda la temporada.






