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Doku: El extremo que Guardiola quiere llevar a la cima

En el Etihad, mientras el marcador dictaba un 3-0 rotundo ante Brentford, la sensación era otra: Jeremy Doku estaba jugando un partido contra su propio techo. Y Pep Guardiola, desde la banda, parecía convencido de que ese techo está a la altura de los mejores del planeta.

Al técnico le preguntaron directamente si el belga puede llegar al nivel de Vinicius Junior o de Lamine Yamal. No dudó.

«Sí, seguro», respondió Guardiola. Sin matices. Sin frenos. Y añadió algo que en su discurso suele pesar más que cualquier elogio técnico: la actitud. «Siempre acepta que le exijan. Siempre acepta eso. Y eso es tan bonito. Estamos muy contentos. Ahora está ganando partidos. Pero siempre ha sido muy, muy bueno».

El catalán incluso se permitió una broma clásica de vestuario: cuando un jugador rinde, es mérito del entrenador; cuando falla, es culpa del futbolista. La sonrisa no esconde el fondo del mensaje: con Doku, Guardiola siente que tiene materia prima de superestrella, pero también un carácter moldeable.

El último paso: de regateador a referencia mundial

La velocidad, el cambio de ritmo, la potencia… nadie discute las cualidades físicas de Doku. Eso no está en debate en Manchester. Lo que Guardiola pone ahora sobre la mesa es otra cosa: la mente.

Para el técnico, el salto de “talentoso regateador” a “uno de los mejores del mundo” se decide en la cabeza del jugador. «Depende de tu mentalidad», explicó. «Quiero convertirme en uno de los mejores extremos del mundo. Si no, estás en tu zona de confort y dices: ‘No, está bien, está bien’. Siempre he sido, Jeremy, regates y lo que sea. Siempre lo intento. Pero digo: no, quiero convertirme en uno de los mejores entre los mejores. Ahí es cuando alcanzas ese nivel».

Ese discurso encaja con lo que se ve en el campo. En las últimas jornadas, Doku se ha convertido en la amenaza constante de este City. Encara, rompe líneas, obliga a los laterales rivales a retroceder dos metros más de lo normal. Brentford fue solo el último en sufrirlo.

Su gol, un disparo limpio y decidido, abrió el marcador en el Etihad y confirmó un momento de forma que ya venía avisando. Antes había marcado ante Everton y Southampton. Es, de largo, el tramo más clínico de su etapa en Inglaterra.

Un jugador de instinto en plena racha

Doku, sin embargo, no se viste de estrella. Ni se recrea en la estadística. Su explicación tras el partido fue tan sencilla como su definición en el área.

«Soy un jugador de instinto. Hoy está saliendo bien. He marcado algunos goles, siempre he jugado con instinto pero ahora están llegando los goles. No he sido un jugador diferente», aseguró después del encuentro.

Sobre el tanto ante Brentford, lo describió como una acción casi automática: vio espacio, sintió el momento, golpeó. Igual que ante Everton días antes. Sin cálculo, sin pausa. Puro reflejo ofensivo.

Ese instinto, ahora afinado con eficacia, le está dando a Guardiola justo lo que necesitaba: un futbolista capaz de desordenar defensas que se encierran muy atrás, un recurso distinto cuando la circulación de balón no basta para abrir el candado.

Un arma clave en una persecución sin margen de error

La victoria frente a Brentford no fue solo un trámite más. Era obligatoria. Con Arsenal defendiendo el liderato en la Premier League, cada tropiezo puede ser definitivo. City ya no tiene margen.

En ese contexto, la irrupción de un Doku decisivo pesa tanto como cualquier ajuste táctico. Su capacidad para desbordar por fuera, para forzar ayudas, para generar uno contra uno constantemente, se ha convertido en una vía recurrente para romper partidos que antes se atascaban.

Además, el belga está empezando a mostrar algo que Guardiola valora tanto como un gol: compromiso hacia atrás. El extremo está trabajando en la presión, en las coberturas, en las ayudas al lateral. Ese esfuerzo amplía su cuota de minutos en un tramo de temporada donde cada detalle cuenta.

Un final de liga a todo o nada

Lo que viene para Manchester City es una carrera de obstáculos sin respiro: recibir a Crystal Palace, visitar a Bournemouth y cerrar el curso ante Aston Villa. Tres partidos, tres trampas potenciales, cero excusas.

Guardiola lo resumió con la claridad de quien ya ha vivido muchos finales de liga al límite: «Quedan tres partidos y vamos a por ello». Recordó que ha pasado tiempo desde el duelo ante Arsenal, pero dejó claro dónde quiere jugarse el título: «Me encanta jugar en casa, ojalá podamos meter presión a Arsenal. Ganar nuestros partidos y hacer lo que tenemos que hacer».

En ese “hacer lo que tenemos que hacer” entra, de lleno, la versión más ambiciosa de Jeremy Doku. Si el belga mantiene esta agresividad, este filo en el último tercio y esa mentalidad que tanto reclama su entrenador, la pregunta ya no será si puede parecerse a Vinicius o a Lamine Yamal.

La verdadera cuestión es otra: ¿estamos viendo el nacimiento del próximo gran extremo dominante de la Premier League?