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Defensa: el primer incendio de Mourinho en el Real Madrid

La pretemporada apenas ha echado a rodar y José Mourinho ya tiene claro cuál es su mayor problema: la zaga. Dos amistosos, dos goles encajados y demasiadas dudas atrás para un equipo que aspira a dominar desde el primer día de competición oficial.

El aviso llegó pronto. El tanto recibido ante Ferencvaros encendió todas las alarmas y, según informó el portal español “Defensa Central”, desató la ira del técnico portugués. No fue un simple gol en un amistoso de verano. Para Mourinho, fue un síntoma.

El enfado de Mourinho

El foco se posó directamente sobre Dean Huijsen y Antonio Rüdiger. La acción que acabó en gol dejó al luso fuera de sí. Consideró inaceptable la forma en que ambos gestionaron la jugada, tanto en la lectura del movimiento rival como en la corrección del espacio a su espalda.

El mensaje en el vestuario, después del partido, fue directo, sin anestesia. Mourinho les exigió que elevaran su nivel de inmediato, que ese tipo de concesiones no tienen cabida en un Real Madrid que se prepara para competir por todos los títulos. Más tarde, ya en frío, volvió sobre la jugada, la desmenuzó y subrayó el origen del problema: un error de movimiento defensivo que, en circunstancias normales, el equipo debe neutralizar sin sobresaltos.

No se trata de un accidente aislado. Dos partidos, dos veces el balón dentro de la portería blanca. Y lo que más inquieta al entrenador es que los fallos no se limitan a los canteranos o a los menos habituales. Aparecen también en jugadores llamados a ser titulares, lo que dibuja un escenario que, para él, exige una respuesta urgente.

Prioridades cambiadas en el mercado

Ese panorama ha movido el tablero en los despachos. Si el club decide acudir al mercado, la contratación de un nuevo central ha escalado posiciones en la lista de prioridades. Los datos y las sensaciones empujan a Mourinho a reforzar la línea de atrás antes que añadir otro centrocampista a la plantilla.

La situación de Huijsen es especialmente delicada. Llegó rodeado de expectativas, con la etiqueta de uno de los defensas jóvenes más prometedores y el peso simbólico del dorsal 4 a la espalda. Pero su arranque, por debajo de lo esperado, le obliga ahora a recomponer la confianza y a demostrar que puede sostener la presión de un club como el Real Madrid.

El caso de Rüdiger es distinto. No se cuestiona su experiencia ni su jerarquía, sino su estado físico y su capacidad para reencontrarse con su mejor versión. El alemán ha sido un central dominante en la élite, pero las señales actuales invitan a preguntarse si ya ha dejado atrás su pico de rendimiento.

Florentino, atento a una oportunidad

En el palco, Florentino Pérez no cierra la puerta a un fichaje de alto nivel para el centro de la defensa, siempre que aparezca la oportunidad adecuada durante la ventana de traspasos. Ese escenario ganaría fuerza si se producen salidas en la plantilla que liberen espacio salarial y deportivo para una incorporación de peso.

Entre los nombres que destacan en la agenda aparecen Alessandro Bastoni y Nico Schlotterbeck, perfiles que encajan en la idea de central de presente y futuro para sostener un proyecto que no admite fisuras atrás.

Mourinho lo sabe mejor que nadie: los agujeros defensivos que hoy se ven en pretemporada mañana se pagan caros en Champions y en LaLiga. El reto del Real Madrid es claro: transformar estos errores veraniegos en lecciones aprendidas antes de que el calendario deje de conceder segundas oportunidades.