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Declan Rice y su capacidad para jugar más de 60 partidos

La discusión lleva tiempo instalada en la élite: ¿cuánto se le puede exigir a un futbolista top en una temporada que ya no parece tener fin? Entre ligas, copas nacionales y competiciones europeas, el calendario aprieta hasta el límite. Pocos clubes lo han sentido tanto como Arsenal el curso pasado.

El equipo de Mikel Arteta alcanzó la final de la Champions League y de la Carabao Cup, además de completar las 38 jornadas de la Premier League. Más de 60 partidos oficiales en un solo curso. Un maratón competitivo que obliga a tener una plantilla larga… y a contar con jugadores que casi nunca descansan.

Uno de ellos tiene nombre y apellido claros: Declan Rice.

Siempre disponible, incluso con dolor

El centrocampista se ha convertido en una pieza absolutamente central en el proyecto de Arsenal. Tan imprescindible que, en más de una ocasión, ha tenido que jugar tocado, soportando molestias e incluso recurriendo a inyecciones para poder estar sobre el césped en los choques clave.

En los tramos de calendario más comprimidos, cuando los partidos se encadenan sin respiro, Rice casi siempre aparece en el once. Su fiabilidad física y mental lo ha transformado en un referente del equipo.

Y no solo carga con la camiseta de Arsenal. El internacional inglés también suma minutos de alto nivel con su selección, lo que añade más encuentros a un calendario ya de por sí exigente. Aun así, no se ve cerca del límite.

Llevo seis temporadas jugando más de 60 partidos

Rice no habla de hipótesis. Se apoya en su historial. En declaraciones recogidas por Hayters, el mediocentro recordó que este volumen de partidos ya forma parte de su normalidad desde hace años, también cuando vestía la camiseta de West Ham.

“En las últimas seis temporadas, incluso desde mis días en West Ham cuando estábamos en Europa, he jugado más de 60 partidos cada año”, explicó. Para él, el debate sobre si este ritmo es sostenible tiene una respuesta clara: sus propios números.

“Así que creo que es sostenible porque he demostrado que puedo hacerlo. Se trata de mantenerlo, de mantener el nivel y la consistencia en las actuaciones”, añadió.

Ese es el listón que se ha impuesto: no solo estar disponible, sino rendir siempre por encima de un mínimo muy alto.

Hambre de más: presente y futuro

Rice no se conforma con haber aguantado el ritmo hasta ahora. Quiere repetirlo. O superarlo.

“Para mí, lo principal es aparecer cada semana, dar una buena versión de mí mismo y ayudar al equipo a ganar. He tenido la suerte de poder hacerlo. Así que tengo muchísima hambre de poder hacerlo otra vez esta temporada”, remató.

Arsenal se prepara para otro curso de máxima exigencia, con la mirada puesta de nuevo en todos los frentes. Si el calendario vuelve a dispararse por encima de los 60 partidos, el club necesitará, otra vez, que su mediocentro siga siendo ese futbolista que nunca se esconde.

Rice está dispuesto. La pregunta ya no es cuántos partidos puede jugar. La verdadera incógnita es hasta dónde puede llevar a este Arsenal si mantiene ese nivel sin levantar el pie.