Cristiano Ronaldo gana su primer título en Arabia con Al-Nassr
Tres años después de su turbulenta salida de Manchester United, Cristiano Ronaldo volvió a levantar un gran trofeo. Esta vez, muy lejos de Old Trafford, bajo el sol abrasador de Arabia Saudí y con la camiseta amarilla de Al-Nassr pegada al cuerpo por las lágrimas.
El portugués conquistó su primera Saudi Pro League desde que aterrizó en Riad, poniendo fin a una espera que se le había hecho eterna a un futbolista que construyó su carrera a base de coleccionar títulos.
De la nube gris de Old Trafford al brillo de Riad
Su adiós a Manchester United fue áspero, casi traumático. Choque frontal con Erik ten Hag, minutos menguantes, un vestuario partido y aquella entrevista con Piers Morgan que dinamitó los últimos puentes. Ronaldo salió de Old Trafford bajo una nube gris, criticando al club y a su gestión deportiva, y muchos se preguntaron si aquel era el principio del final.
La respuesta, al menos en términos de impacto, llegó en Arabia. Al-Nassr le ofreció un nuevo escenario y un contrato hasta junio de 2027. Un proyecto construido alrededor de su figura. Pero faltaba algo: el título de liga. Dos temporadas seguidas como máximo goleador y, sin embargo, dos subcampeonatos que dolieron como pocas derrotas en su carrera.
La noche en que la espera terminó
La historia cambió en la última jornada. Al-Nassr necesitaba cerrar el trabajo y lo hizo con autoridad: 4-1 ante Damac Club. Cristiano, como tantas otras veces, se situó en el centro del escenario. Firmó un doblete en el partido que selló el campeonato y empujó la celebración hacia él.
Con esos dos tantos, el capitán de Portugal elevó su cuenta con Al-Nassr hasta los 129 goles. Cifras de videojuego para un futbolista de 41 años que, lejos de apagarse, sigue reescribiendo su propia longevidad. No es un detalle menor: Roberto Martínez lo incluyó en la lista de Portugal para el Mundial de 2026, una apuesta que habla tanto del estado físico del delantero como de su peso competitivo.
Cuando el árbitro señaló el final, la contención se rompió. Ronaldo se desplomó en lágrimas. No era un título cualquiera. Era su primer gran trofeo desde 2020, cuando todavía vestía la camiseta de Juventus. Cuatro años sin levantar una gran copa para alguien que convirtió el éxito en rutina. Demasiado tiempo.
Un título, varios récords y una falta a la historia
La noche también dejó un capítulo para los libros de estadísticas. Uno de los goles de Cristiano llegó de falta directa, un golpeo que lo llevó a otra marca simbólica: 65 tantos de libre directo en su carrera.
La cifra lo sitúa en una zona muy particular del mapa de los especialistas. Igualó el registro de David Beckham, otro icono de Manchester United y de la selección de Inglaterra. Superar al inglés no es cualquier cosa para un jugador que compartió club, dorsal y foco mediático con él en distintas épocas.
Por delante aún asoman dos nombres que definen una era: Ronaldinho, con 66, y Lionel Messi, que domina la tabla con 71 goles de falta. Ronaldo los ve, los persigue y, sobre todo, demuestra que todavía tiene pólvora en la pierna derecha. El tanto ante Damac fue, además, su primer gol de falta directa desde el 17 de agosto de 2024, cuando marcó contra Al Fayha. Una sequía larga para su estándar, rota en la noche más importante de la temporada.
El peso del alivio
Para un jugador acostumbrado a pelear por Champions y Balones de Oro, ganar la Saudi Pro League podría parecer un premio menor. No lo es para él. No después de haber encadenado dos campañas brillantes en lo individual, liderando la tabla de goleadores y viendo cómo el título se escapaba en el tramo final.
Esta vez, el desenlace fue distinto. El veterano que muchos dieron por amortizado tras su salida de Manchester United se encontró a sí mismo en un entorno nuevo, con un papel central y un vestuario que lo mira como referencia absoluta. El llanto al final del encuentro no fue solo felicidad: fue alivio, reivindicación y una especie de reconciliación con el propio relato de su carrera.
Cristiano ya tiene su liga en Arabia. Sigue sumando goles, iguala a Beckham a balón parado y mantiene a la vista a Ronaldinho y Messi en otra carrera estadística. A los 41 años, con contrato hasta 2027 y un Mundial más en el horizonte, la pregunta ya no es cuánto le queda, sino cuántas veces más piensa desafiar al calendario.





