Cristiano Ronaldo se despide de su último Mundial
Cristiano Ronaldo, lágrimas en el adiós a su último Mundial: “Me voy con la conciencia tranquila”
En el césped, la imagen fue tan cruda como inevitable: Cristiano Ronaldo, con los ojos enrojecidos, caminando hacia el túnel tras el 1-0 de Portugal ante España en octavos de final, decidido por un gol de Mikel Merino en el tiempo añadido. Sexto Mundial. Último Mundial. Y un final que duele.
El marcador fue corto. El golpe, enorme.
Un adiós sin la Copa… pero con legado
Ronaldo se marcha de los Mundiales sin levantar el trofeo ni disputar una final. El techo con Portugal en esta competición quedó fijado en 2006, en su primera aparición, cuando la generación de Luiz Felipe Scolari alcanzó las semifinales y terminó cuarta. Desde entonces, el torneo siempre le fue esquivo.
Aun así, su rastro en la historia es profundo. Once goles en 27 partidos lo sitúan entre los grandes de siempre. Y, sobre todo, le colocan en un club casi exclusivo: junto a Lionel Messi, es el único futbolista que ha disputado seis Copas del Mundo. Una carrera a la altura de muy pocos, aunque el trofeo más deseado nunca llegara.
En la zona mixta, con la voz contenida pero firme, Ronaldo no habló de fracaso. Habló de paz interior.
“Es normal, triste, salir del Mundial así”, admitió, a través de intérprete. “Pero, como dije ayer en la rueda de prensa, lo di todo, di lo mejor de mí. Y me voy con la conciencia tranquila”.
No hubo excusas. No hubo reproches. Solo la aceptación de lo que es este deporte.
“Eso es el fútbol, es la vida de un futbolista. A veces se gana, a veces se pierde. Y tiene que seguir. Fue mi último Mundial, sí, pero lo demás… tengo tiempo para pensar, estar con mi familia, no tomar decisiones en caliente y seguir con la vida”.
La Eurocopa, su gran corona
Si el Mundial le negó su trono, la Eurocopa sí le abrió las puertas. En el torneo continental, Cristiano fue incluso más devastador: 14 goles en 30 partidos y, sobre todo, la noche de 2016, cuando Portugal se proclamó campeona de Europa.
Ahí, en esa final, se forjó el título que él mismo sitúa al nivel de una Copa del Mundo.
“Antes de Cristiano, Portugal no había ganado títulos”, recordó. “Así que estoy feliz. La verdad es que el título más grande que gané con la selección fue en 2016, que para mí tiene el mismo significado que el Mundial, honestamente”.
No fue una frase lanzada al aire para consolarse. Fue la síntesis de su recorrido con la selección: de talento precoz a símbolo de una era que cambió la historia del país.
“Por lo tanto, repito, me voy con la conciencia tranquila, habiendo hecho lo mejor, y ya está. Mañana será un nuevo día, y la vida sigue”.
El último tramo del camino
A los 39 años, Cristiano encara ahora el tramo final de su carrera de clubes. Tiene contrato por una temporada más con Al-Nassr, en la Saudi Pro League, donde ha jugado las últimas cuatro campañas. Nadie ha confirmado aún si será su última estación como profesional, pero la sensación de cuenta atrás ya es imposible de ignorar.
El Mundial se le escapa para siempre. La selección entra en una nueva fase. Él, en cambio, se aferra a algo que no figura en ninguna estadística: la certeza íntima de haberlo dado todo.
No levantó la Copa del Mundo. Dejó otra huella. Y, mientras abandona el escenario mundialista entre lágrimas, queda una pregunta flotando sobre el fútbol portugués: ¿quién recogerá ahora el peso de ese número 7?






