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Cristiano Ronaldo lidera a Al Nassr en la victoria en Harmah

Al Nassr viajó a Harmah con presión y salió con algo más que tres puntos: salió con la sensación de que, cuando el partido se tuerce, Cristiano Ronaldo sigue siendo la brújula. Victoria por 1-3 ante Al Faysaly, triunfo trabajado, áspero por momentos, pero sostenido por un portugués omnipresente que volvió a marcar el ritmo de una noche caliente en la lucha por el liderato.

El equipo de Ange Postecoglou no arrancó bien. Ni mucho menos.

Gol tempranero y dudas de campeón

A los cuatro minutos, Al Hamdan silenció a los visitantes con un golazo. Control, mirada al arco y disparo ajustado desde la frontal. Un remate seco, preciso, imposible para el guardameta. 1-0 y el estadio encendido.

Ese golpe dejó al descubierto algo que se viene repitiendo este curso: a Al Nassr le cuesta más que en la temporada 2025–26 con Jorge Jesus, cuando se paseó hacia el título. El plan de Postecoglou es ambicioso, pero el equipo aún paga ciertos desajustes. El ritmo de campeón ya no aparece de memoria; ahora hay que trabajarlo.

Al Faysaly lo entendió rápido. Presionó alto, incomodó la salida, cerró líneas hacia Cristiano y obligó a Al Nassr a vivir incómodo durante buena parte del primer tiempo. CR7 apenas apareció en esos 45 minutos iniciales. Casi una rareza.

Su mejor ocasión llegó pasada la media hora, tras un buen pase filtrado de João Félix. Cristiano atacó el espacio, cruzó el disparo y el balón se estrelló contra el palo. Un aviso. Nada más. El descanso llegó con la sensación de que el partido se le hacía cuesta arriba al aspirante al título.

El giro tras el descanso

Todo cambió tras el paso por vestuarios. Al Nassr salió con otra cara: más agresivo con balón, más junto sin él, más decidido a jugar en campo rival. El dominio, poco a poco, se inclinó de forma clara.

Y cuando el juego se instaló cerca del área de Al Faysaly, apareció quien siempre aparece.

En una falta lateral, João Félix acomodó el balón, levantó la cabeza y dibujó un centro perfecto. Cristiano atacó el espacio como si el tiempo no pasara por él y conectó un cabezazo poderoso, inapelable. 0-2 y el gol número 982 de su carrera. Otra marca en una cuenta que ya roza lo irreal.

El golpe pudo ser definitivo. Tres minutos después, en una contra lanzada a toda velocidad, Cristiano volvió a mandar el balón a la red para el que habría sido el 0-3. Pero el festejo se frenó en seco: el VAR revisó la jugada y detectó un fuera de juego previo de Al Hamdan. Gol anulado, partido aún abierto.

La noche, sin embargo, ya tenía dueño. Cristiano empezó a recibir, girar, descargar, aparecer en todas las zonas. No sólo remataba; también organizaba, fijaba centrales, liberaba a sus compañeros. El foco volvía a girar en torno a él.

La reacción local y un susto inesperado

Cuando parecía que Al Nassr tenía el duelo controlado, Al Faysaly encontró aire desde el banquillo. Entraron Jaime Seoane y Theo Bongonda y el partido cambió de temperatura.

El conjunto local adelantó metros y empezó a discutirle la posesión a Postecoglou. En una acción aislada, llegó el 1-2: centro preciso y Bongonda, ex del Celta, apareció con un gran cabezazo para batir al portero. El estadio despertó. El partido, también.

Durante unos minutos, el guion amenazó con romperse. Al Nassr reculó medio paso, pero no perdió el orden. Ajustó líneas, manejó las transiciones y volvió a apoyarse en Cristiano para respirar con balón.

El portugués, incansable, siguió buscando su noche perfecta. Tuvo otra ocasión clarísima, mano a mano, que pudo coronar su actuación con un nuevo tanto. Fernando Pacheco, guardameta del equipo de Harmah, se estiró y le negó el gol con una parada magnífica. El duelo entre ambos se convirtió en una historia dentro del partido: disparo, respuesta, frustración contenida.

Angelo cierra el partido y la tabla se aprieta

El control, no obstante, ya era de Al Nassr. Tras la pausa de hidratación, el equipo visitante volvió a acelerar y encontró el golpe final en una jugada coral. Circulación paciente, movimiento coordinado y definición de Angelo para el 1-3 definitivo. Un tanto que hizo justicia al dominio de la segunda parte y apagó cualquier intento de reacción local.

Cristiano se marchó sin el triplete que había buscado con insistencia, con un gol anulado, un disparo al poste y varias intervenciones decisivas en campo rival. Pero dejó otra actuación que explica por qué, a estas alturas de su carrera, sigue condicionando partidos, defensas y campeonatos.

Con este triunfo, Al Nassr alcanza a Al Qadsiah en lo más alto de la clasificación, a la espera de lo que haga esta noche el equipo de Brendan Rodgers ante Al Hilal, tercero en la tabla. La pelea por la cima arde, y en medio de esa batalla, una certeza se mantiene: mientras Cristiano siga mandando noches como la de Harmah, nadie podrá dar por muerto a Al Nassr en la carrera por el título.

Cristiano Ronaldo lidera a Al Nassr en la victoria en Harmah