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Cristian Romero se une al Atlético de Madrid

Cristian Romero aterriza en Madrid con la mirada encendida y el estilo marcado a fuego. Central de choque, de paso al frente y pierna firme, el argentino llega a un contexto que parece hecho a su medida: el de Diego Simeone y su Atlético.

Su perfil encaja con la vieja liturgia del técnico argentino, esa defensa agresiva, adelantada, que no negocia el duelo ni el cuerpo a cuerpo. Romero lo sabe y lo celebra. Para él, este movimiento no es solo un cambio de club: es un salto estratégico en su carrera.

«Estoy muy feliz, muy contento de llegar aquí, a este club enorme», lanzó en su presentación oficial, aún con la sonrisa fresca del que siente que ha dado el paso correcto. «Sé que vengo con la misma mentalidad de siempre, tratando de escribir mi nombre en la historia de este hermoso club».

No se quedó ahí. Romero dejó claro que entiende el idioma básico del Atlético: ganar o ganar.

«Sé que la única manera es ganando títulos, así que vengo con esa mentalidad y voy a dar todo hasta el último día para conseguirlo. Es un club que, por mi estilo de juego, me encaja perfectamente».

El defensor aterriza en la capital después de llevar a Argentina hasta la final del Mundial 2026. Llega rodado, competitivo, acostumbrado a escenarios de máxima presión. Y entra en un vestuario que ya conoce de memoria: varios compañeros de selección le esperan dentro, listos para integrar a otro campeón de batallas intensas.

Ese detalle, admite, pesó mucho. No solo eso. El ambiente. La grada. El rugido del Metropolitano.

«Hay muchos compañeros de la selección aquí y sé que es un club maravilloso», explicó. «Cuando jugué contra ellos en la Champions, la afición apoyándolos… un poco de todo me hizo tomar la decisión de venir».

Romero no promete resultados, promete entrega. Y lo repite como un juramento.

«Voy a dar absolutamente todo, sin duda. Al final el fútbol puede salir bien o mal, pero sé que voy a estar al 100 % comprometido con este escudo, con esta camiseta».

El mensaje es claro: el Atlético suma a un central que no entiende el término medio. Ahora falta ver cómo encaja su ferocidad en el tablero de Simeone y cuánto tardará el Metropolitano en adoptar a su nuevo gladiador.