Como confirma su fortaleza con victoria 1-0 sobre Hellas Verona
En el Marcantonio Bentegodi, el 1-0 de Como sobre Hellas Verona no fue solo un resultado: fue la confirmación de dos destinos que la temporada ya venía escribiendo. En la jornada 36 de Serie A 2025, el equipo de Paolo Sammarco llegó como penúltimo, 19.º con 20 puntos y un goal difference total de -34 (24 goles a favor y 58 en contra), atrapado en zona de descenso. Enfrente, el Como de Cesc Fabregas, 6.º con 65 puntos y un goal difference total de +32 (60 a favor, 28 en contra), defendía su plaza de acceso a Conference League con la naturalidad de quien se ha acostumbrado a vivir en la parte noble de la tabla.
La fotografía de la temporada explica el guion del partido. Verona, en total, apenas promedia 0.7 goles a favor por encuentro, tanto en casa como fuera, y concede 1.6 en total (1.4 en casa, 1.8 a domicilio). Solo 3 victorias en 36 jornadas, 19 partidos sin marcar y un Bentegodi que ha visto a los suyos ganar una sola vez en 18 citas (12 goles a favor, 26 en contra). Frente a ello, Como presenta una estructura sólida: 18 triunfos en 36 partidos, 60 goles a favor con un promedio total de 1.7 (1.9 en casa, 1.4 en sus desplazamientos) y apenas 0.8 goles encajados por encuentro en total (0.8 en casa, 0.7 fuera). Heading into this game, todo apuntaba a un choque asimétrico, y el 0-1 final solo puso forma numérica a esa diferencia.
I. El gran lienzo táctico
Sammarco apostó por un 3-5-1-1 que, más que un sistema, era una declaración de supervivencia. L. Montipo bajo palos, línea de tres con V. Nelsson, A. Edmundsson y N. Valentini, y un carril amplio donde M. Frese y R. Belghali debían estirar al equipo pero también cerrar por fuera. Por dentro, el doble ancla física y táctica: J. Akpa Akpro y R. Gagliardini, escoltados por A. Bernede para intentar dar la primera salida limpia. Arriba, T. Suslov como mediapunta y K. Bowie como referencia solitaria, más amenazante al espacio que en estático.
Fabregas respondió con su libreto más reconocible: 4-2-3-1. J. Butez en portería, línea de cuatro con M. Vojvoda, Diego Carlos, M. O. Kempf y A. Valle. En la base del juego, el doble pivote M. Perrone–L. Da Cunha para asegurar circulación y altura de la presión. Por delante, una línea de tres muy técnica: A. Diao, N. Paz y Jesús Rodríguez, orbitando alrededor de T. Douvikas, uno de los grandes goleadores del campeonato con 13 tantos y 1 asistencia en 36 apariciones.
II. Vacíos y ausencias: la manta corta de Verona
La lista de bajas de Hellas Verona explica parte de su fragilidad estructural. A. Bella-Kotchap (lesión de hombro), D. Mosquera (rodilla), C. Niasse, D. Oyegoke, S. Serdar (rodilla) y G. Orban (inactivo en este duelo) recortan profundidad en todas las líneas, pero sobre todo en la zaga y en la capacidad de agresión arriba: Orban, con 7 goles y 2 asistencias en la temporada, es uno de los pocos perfiles que intimidan a campo abierto.
En Como, las ausencias de J. Addai (tendón de Aquiles) y Jacobo Ramón, sancionado por acumulación de amarillas, obligaron a Fabregas a ajustar su línea defensiva. Jacobo, uno de los grandes especialistas defensivos del torneo, acumula 10 amarillas y 1 roja, con 48 entradas, 17 balones bloqueados y 33 intercepciones: su ausencia resta contundencia y juego aéreo, pero el fondo de armario permitió sostener la estructura sin desnaturalizar el plan.
En términos disciplinarios, los datos de la temporada dibujan un contraste claro. Verona reparte sus amarillas a lo largo del encuentro, pero con picos entre el 31-60’, donde suma un 44.05% de sus tarjetas (21.43% entre 31-45’ y 22.62% entre 46-60’), reflejo de un equipo que sufre cuando el rival acelera antes y después del descanso. Además, sus expulsiones se concentran en el tramo final: un 50.00% de sus rojas llega entre el 76-90’. Como, por su parte, también endurece el juego en la segunda mitad: un 19.48% de sus amarillas entre 61-75’ y otro 19.48% entre 76-90’, y todas sus rojas ligueras en ese mismo tramo 76-90’. Era lógico imaginar un partido tenso en el último cuarto de hora, con piernas pesadas y decisiones al límite.
III. Duelo clave 1: el “cazador” Douvikas contra el muro frágil de Verona
El enfrentamiento más evidente era el de T. Douvikas contra una defensa que, en total, ha encajado 58 goles en 36 jornadas. El griego llega con 44 disparos totales, 27 a puerta, y una presencia constante en el área (229 duelos, 96 ganados). En un Verona que, pese a sus tres centrales, concede 1.4 goles por partido en casa y ha sufrido derrotas amplias (0-3 como peor marcador en el Bentegodi), la mezcla de movilidad y pegada de Douvikas era una amenaza permanente.
Nelsson, Edmundsson y Valentini debían no solo defender el área, sino gestionar las caídas de Douvikas a los costados y sus apoyos para los mediapuntas. La ayuda de Frese y Belghali en los retornos era imprescindible para no dejar a los tres centrales expuestos en inferioridad dinámica.
IV. Duelo clave 2: el “motor” Paz contra el “perro de presa” Gagliardini
El otro eje del partido se jugaba en la sala de máquinas. N. Paz es, probablemente, el verdadero termómetro del Como: 12 goles, 6 asistencias, 86 disparos (48 a puerta), 51 pases clave y 125 regates intentados con 69 exitosos. Su influencia se extiende a la presión (91 entradas, 28 intercepciones) y al ritmo del equipo. Frente a él, R. Gagliardini, corazón físico de Verona: 71 entradas, 13 balones bloqueados, 54 intercepciones, 277 duelos (166 ganados) y 9 amarillas que hablan de un mediocentro que vive en el límite para sostener a los suyos.
En la práctica, el duelo Paz–Gagliardini definía si Verona podía cortar la circulación interior de Como y forzar un juego más previsible hacia bandas, donde Frese y Belghali se sienten algo más cómodos defendiendo de frente. Si Paz recibía entre líneas, la defensa de tres de Verona quedaba inmediatamente sometida.
A ese pulso se sumaba Jesús Rodríguez, uno de los mejores asistentes de la liga con 7 pases de gol y 33 pases clave, y un perfil de regate y cambio de ritmo (96 intentos de regate, 39 exitosos) que tiende a castigar laterales expuestos. Para Verona, Akpa Akpro era el otro “perro de presa” necesario para doblar la marca y cerrar líneas de pase hacia la mediapunta.
V. Prognosis estadística y lectura del 0-1
Si uno cruza los datos, el 0-1 encaja casi como una consecuencia natural. Como, en sus desplazamientos, promedia 1.4 goles a favor y solo 0.7 en contra, con 9 victorias, 5 empates y 4 derrotas lejos de casa. Verona, en el Bentegodi, apenas suma 1 triunfo, 5 empates y 12 derrotas, con 0.7 goles a favor y 1.4 en contra de media. La diferencia de goal difference total —+32 para Como, -34 para Verona— es la expresión más cruda de esa brecha.
Desde la óptica del Expected Goals, aunque no tengamos la cifra exacta del partido, el patrón de la temporada ofrece una proyección clara: un Como que genera volumen y calidad de ocasiones a través de Paz, Jesús Rodríguez y Douvikas, y un Verona que, con 19 partidos sin marcar y 6 porterías a cero a favor, vive más cerca del 0-0 sufrido que de los intercambios de golpes. El 0-1 final se ajusta a un escenario de control visitante, pocas concesiones (Como suma 18 porterías imbatidas en total) y una defensa local siempre al borde del colapso.
Siguiendo esta lógica, el veredicto táctico es contundente: el plan de Fabregas, apoyado en una estructura defensiva casi hermética y en la inspiración de su tridente creativo, se impone a un Verona que, incluso con cinco centrocampistas y tres centrales, no consigue transformar densidad en solidez ni volumen en peligro real. El marcador es corto; la distancia entre ambos proyectos, mucho mayor.






