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Chloe Kelly: del momento oscuro al nuevo Arsenal que busca títulos

Chloe Kelly llega al campo de entrenamiento de Arsenal con una camiseta que conoce desde niña. Rojo, blanco y un escudo que la acompañó cuando apenas tenía 12 años. Hoy vuelve como campeona de Europa, campeona de la Champions y uno de los rostros más reconocibles del fútbol inglés. Pero detrás de esa imagen de seguridad, de la futbolista que gira la camiseta en el aire en una final o se encoge de hombros tras un gol decisivo, hay cicatrices recientes.

Su fichaje por Arsenal en enero de 2025 fue mucho más que un cambio de club. Fue una salida de emergencia de un final en Manchester City que ella misma describe como “un momento oscuro”. Se vio obligada a hacer público que quería irse. No había vuelta atrás. Y tampoco sabía muy bien qué había delante.

“Un poco de miedo a lo desconocido”, admite al recordar aquellos días. La puerta que se abrió fue la del club que la vio crecer. La de un equipo ahora dirigido por Renée Slegers, con la presión de pelear por todos los títulos y la exigencia de un vestuario que no perdona distracciones.

Dieciocho meses después, la apuesta ha salido cara para las rivales y rentable para Kelly. Campeona de la Women’s Champions League y de la Champions Cup con Arsenal, pieza clave con Inglaterra en la defensa del título europeo, autora del penalti decisivo ante España en la tanda de la final. El currículum se dispara, pero ella insiste: la confianza no siempre está ahí.

“En los momentos en los que estoy segura de mí misma, lo muestro, pero no siempre es así”, reconoce. “En otros momentos, necesito ese brazo alrededor del hombro”.

Impacto inmediato… y frenazo por lesión

Su aterrizaje en el norte de Londres fue eléctrico. En la segunda mitad de la temporada 2024-25, Kelly se soltó: dos goles, cinco asistencias, influencia constante en el juego y una mano directa en la segunda Champions femenina del club. Era la versión que Arsenal esperaba recuperar de aquella delantera que marcó una era reciente con la selección.

El verano reforzó esa sensación. Con Inglaterra, Kelly volvió a aparecer en el momento crítico. La Eurocopa terminó con las Lionesses levantando de nuevo el trofeo, y ella firmando el penalti que sentenció a España en la final. Otra vez el foco, otra vez la frialdad desde los once metros.

Luego llegó el golpe. La temporada pasada fue un ejercicio de frustración. Lesiones, recaídas, una dinámica que nunca terminó de arrancar. Apenas cuatro titularidades en la Women’s Super League. Demasiado poco para alguien que se había marcado “grandes objetivos” en su primer curso completo con Arsenal.

“Tenía grandes metas para hacer cosas increíbles en mi primera temporada completa y me decepcionó un poco no poder hacerlo”, admite. El verano se convirtió en un laboratorio personal: gimnasio, trabajo específico en el campo, descanso real. Una especie de pretemporada emocional y física.

Ahora, a las puertas del nuevo curso que arranca el viernes 4 de septiembre, Kelly lanza un mensaje sencillo y contundente: “Estoy en un muy buen momento. Mi objetivo principal es mantenerme en forma y fresca toda la temporada y estar lista cuando me toque”.

Mundial en el horizonte, foco en el presente

La tentación es evidente. Un Mundial en Brasil el próximo verano, si Inglaterra supera el repechaje de otoño, seduce a cualquiera. Pero Kelly se niega a vivir varios meses por delante.

“Mis goles y mis asistencias son muy importantes, así que me aseguraré de estar al máximo”, subraya. Del Mundial, ni una palabra de más: “Pensaré en eso más cerca del momento”.

La prioridad está en Londres. En un Arsenal que ha cambiado de piel este verano y que, pese a las salidas dolorosas, no ha perdido ambición.

Un Arsenal nuevo, mismo hambre

El vestuario ha sufrido un terremoto. Dos emblemas del club, Beth Mead y Katie McCabe, han hecho las maletas rumbo a rivales directos por el título: Manchester City y Chelsea. Dos golpes duros para la grada y para la estructura deportiva, que ha respondido con un mercado agresivo.

Siete fichajes ya confirmados. Entre ellos, dos nombres que hablan de poder: Georgia Stanway, llegada libre desde Bayern Munich, y Ona Batlle, lateral de élite, ex de Manchester United y múltiple campeona de Europa con Barcelona.

Batlle, 27 años, firma por cuatro temporadas con opción a un año más. Llega tras levantar 11 trofeos en tres años en España y sin rastro de conformismo. “Creo que este es el lugar correcto en el momento adecuado para mí”, explica. “Este es el equipo que mejor encaja con la forma en la que quiero jugar. Creo que la WSL es la liga más competitiva y quería un nuevo reto. Era el momento perfecto para venir a Arsenal e intentar ganarlo todo”.

No es una declaración cualquiera. Es la frase de alguien que no abandona una dinastía en Barcelona para pasar desapercibida en Londres.

Líder en el campo, refugio en casa

En medio de ese proceso de reconstrucción, la figura de Kelly gana peso más allá de los goles. Sabe lo que es llegar nueva, sabe lo que es cambiar de liga, de país, de contexto. Y se ve a sí misma como puente entre lo que Arsenal era y lo que quiere ser.

“Solo intento ser una buena persona, dar la bienvenida a las jugadoras y asegurarme de que se sienten cómodas en nuestro entorno”, explica. Le gusta dedicarles tiempo, entender de dónde vienen, abrazar sus culturas. El vestuario como segundo hogar.

Pero solo el segundo. Porque, cuando se apaga el ruido del entrenamiento, Kelly tiene claro dónde quiere estar. No en eventos, no en focos, no en alfombras rojas, pese a su imagen de icono de moda y figura mediática.

“Fuera del entrenamiento no soy precisamente una mariposa social”, admite entre risas. “Me gusta ir a casa y ver a mi familia y a mis perros”.

Esa dualidad la define. En el campo, la futbolista que decide finales europeas, que carga con la presión de un penalti por un título continental, que ahora asume el reto de liderar a un Arsenal renovado en la liga más exigente del momento. Fuera, una jugadora que ha aprendido a escuchar su cuerpo, a gestionar las sombras y a entender que no todo es exposición.

La nueva temporada arranca con preguntas incómodas para Arsenal: ¿cómo responder sin Mead ni McCabe?, ¿cómo ensamblar tantas caras nuevas sin perder competitividad?, ¿hasta dónde puede llegar este proyecto? Kelly no tiene todas las respuestas. Lo que sí tiene es una certeza: después de su “momento oscuro” en Manchester y de un curso marcado por las lesiones, no piensa dejar pasar esta oportunidad.

El club de su infancia vuelve a estar en el centro de su historia. Ahora le toca escribir el siguiente capítulo. Con la camiseta roja y blanca de siempre… y la ambición de que esta vez dure mucho más que un verano.