Chelsea multado con 10 millones de libras por irregularidades de Abramovich
Chelsea vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados por los excesos de la era Roman Abramovich. Esta vez el castigo llega desde la FA: una multa de 10 millones de libras y una sanción de fichajes suspendida durante dos ventanas. Un golpe económico, una amenaza deportiva… y una sentencia moral demoledora sobre cómo se manejó el club durante más de una década.
La herencia envenenada de Abramovich
Entre 2009 y 2022, Chelsea incurrió en múltiples violaciones de las normas de traspasos, utilizando agentes no autorizados y estructuras opacas para ocultar la naturaleza real de diversas operaciones. No se trata de nombres menores: operaciones que implicaron a Samuel Eto’o, Eden Hazard y Willian figuran entre las que vulneraron la normativa.
La FA detalla un patrón, no un desliz puntual. Pagos secretos, sociedades offshore vinculadas a Abramovich y una forma de operar que el propio comité independiente califica como una muestra de “desprecio vergonzoso y arrogante por las reglas del juego”, que ha dañado tanto al fútbol como al nombre de Chelsea Football Club.
El castigo actual se alinea con el ya impuesto por la Premier League a principios de año, que sancionó al club por el uso de agentes sin licencia y por tratar de enmascarar la realidad de sus transacciones. Pero el recorrido disciplinario ha sido todo menos lineal.
De una posible resta de puntos a un veto suspendido
La comisión independiente de la FA llegó a plantear inicialmente un castigo deportivo mucho más severo: una deducción de seis puntos, ya de por sí rebajada desde un punto de partida de 15. Era una amenaza directa a la clasificación liguera, a la competitividad inmediata del equipo.
Ese escenario no llegó a ver la luz. Chelsea recurrió, y la apelación tumbó la resta de puntos. En su lugar, el club deberá afrontar un veto suspendido de dos ventanas para registrar nuevos jugadores. La sanción solo se activaría si se producen nuevas infracciones.
El detalle clave está en la interpretación del supuesto beneficio deportivo. La comisión original sostuvo que el club había buscado y obtenido ventaja en el terreno de juego a través de estas prácticas. El órgano de apelación fue más frío: admitió que hubo intención de ganar ventaja, pero consideró que no existían pruebas suficientes de que esa ventaja se materializara de forma demostrable en el campo.
El resultado final: sin sanción deportiva inmediata, solo la amenaza latente del veto, y una multa que el experto en finanzas del fútbol Stefan Borson calificó como “exigua”, recordando que puede abonarse con fondos retenidos procedentes de la venta del club por parte de Abramovich.
Autodenuncia, cooperación… y reproches a la FA
Hay un matiz que lo cambia todo en el relato: estas infracciones no las destapó un rival ni un regulador, sino el propio Chelsea tras el cambio de propietarios en 2022. La nueva dirección, agrupada bajo el consorcio BlueCo, revisó las cuentas, detectó las irregularidades y las puso sobre la mesa de los organismos.
La comisión disciplinaria de la FA reconoce y elogia esa actitud. Habla de un club que ha colaborado “abierta y transparentemente” durante todo el proceso. Chelsea, por su parte, subraya que ha trabajado en esos términos con todos los reguladores y celebra que este fallo “pone fin a todos los procedimientos regulatorios” abiertos contra la entidad.
Pero el informe escrito de la FA también dispara hacia dentro. El comité critica al propio organismo por no haber acusado a individuos concretos implicados en las irregularidades y por haber pedido que no se impusiera una sanción deportiva. La Premier League, consultada, también se posicionó contra un castigo de ese tipo.
El resultado es incómodo: una FA que colabora, pero que según su propio panel independiente no llega hasta el fondo en la depuración de responsabilidades personales.
Pagos ocultos, filtraciones y el caso Willian
El telón de fondo de todo este proceso lo marcan los pagos secretos realizados a través de compañías offshore controladas por Abramovich, operaciones que salieron a la luz gracias a la investigación periodística Cyprus Confidential, basada en filtraciones de firmas de servicios financieros en Chipre.
Entre los casos desvelados aparecen supuestos pagos fuera de libro al agente de Eden Hazard y a un colaborador cercano del entonces entrenador campeón de liga, Antonio Conte. Fragmentos que encajan en un mosaico más amplio: el de una política de fichajes manejada con dinero prácticamente ilimitado y con estructuras paralelas a los canales oficiales.
Los documentos publicados por la FA ofrecen una mirada poco habitual al interior del club durante la era Abramovich. Uno de los episodios más llamativos gira en torno al fichaje de Willian en 2013. El brasileño estaba prácticamente atado por el Tottenham cuando Chelsea irrumpió en la operación en el último momento.
En comunicaciones internas, un alto cargo del club admite que perder a Willian habría sido “no bueno” y que verlo marcharse al Tottenham habría supuesto “añadir insulto a la herida”. Para la FA, ese lenguaje revela algo más que un simple deseo deportivo: en su argumentación, sostiene que el responsable “amaba el poder asociado a tener un bolsillo sin fondo” para hacerse con futbolistas de gran calidad o potencial, y que pretender que no había intención de obtener ventaja deportiva “estira la credulidad más allá de cualquier límite razonable”.
Acuerdo con Hacienda y destino de la multa
El fallo de la FA también desvela por primera vez que BlueCo alcanzó un acuerdo millonario con HM Revenue & Customs, la autoridad tributaria británica, por transacciones que se remontan a 2011. La cifra exacta aparece censurada en la documentación, pero la resolución de la apelación indica que el club devolvió al menos 1,35 millones de libras.
Hay un último capítulo en el uso del dinero. La FA ha confirmado que la totalidad de la multa de 10 millones de libras que pagará Chelsea se destinará al fútbol base. Un cierre simbólico: el dinero generado por una década de prácticas oscuras acabará, al menos sobre el papel, financiando la base de la pirámide.
Chelsea ya mira hacia delante con el expediente regulatorio cerrado. La pregunta es si el peso moral y reputacional de la era Abramovich se ha terminado de saldar… o si este caso será solo el precedente de un escrutinio cada vez más feroz sobre cómo se construyen los grandes imperios del fútbol moderno.






