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Charles De Ketelaere y el Mundial que impulsó su valor

Charles De Ketelaere sabe exactamente cuándo cambió su carrera. No fue en Bérgamo, ni en Milán. Fue en el mayor escaparate posible: un Mundial en el que convirtió su talento en argumento de mercado.

En una entrevista con voetbalnieuws.be, el belga confirmó lo que durante meses solo se intuía en rumores: los grandes llamaron a su puerta. Y no solo uno.

“Sí, hubo consultas. El año pasado también. Pero un club tiene que estar dispuesto a pagar el precio de traspaso. Hubo contacto con PSG, eso es cierto. Creo que PSG al final se decidió por Ferran Torres del Barcelona”, explicó el atacante de Atalanta, sin rodeos.

Un Mundial que cambia etiquetas

De Ketelaere utilizó la Copa del Mundo como una plataforma perfecta. Tres goles, una asistencia y un papel protagonista llevando a Bélgica hasta los cuartos de final. Números que pesan cuando se sientan directores deportivos y agentes.

Firmó el empate en la derrota por 2-1 ante la que acabaría siendo campeona del mundo, España. Ese tanto tiene un valor simbólico añadido: fue el único gol que encajó la selección española en todo el torneo. Antes de eso, ya había destrozado a Estados Unidos en octavos con una actuación de estrella: doblete y asistencia en el 4-1.

En pocas semanas, De Ketelaere dejó de ser solo una promesa elegante para convertirse en un activo de mercado con cifras que justificaban cualquier informe de scouting.

El radar de los gigantes

No solo PSG se asomó a su situación. Desde Alemania también se movieron piezas. El diario italiano Corriere della Sera informó de que Bayern Munich tenía al belga en su lista, atento a la evolución de un atacante zurdo, versátil y con contrato largo, hasta 2028.

El periodista especializado en fichajes Sacha Tavolieri reforzó esa versión en mayo: en Múnich existía un interés “concreto” por el jugador de Atalanta. No era un simple sondeo.

La operación, sin embargo, nunca despegó. Atalanta fijó su posición con claridad: el precio mínimo por De Ketelaere se situaba en al menos 50 millones de euros. Una cifra que marca el rango en el que se ve el club italiano, reciente protagonista en Europa, y el rango en el que coloca a su atacante.

Bayern eligió otro camino. Necesitaba reforzar esa zona del campo y decidió invertir esos mismos 50 millones en Ismael Saibari, procedente de PSV Eindhoven. Misma cantidad, otra apuesta.

De Milán a Bérgamo: la inversión de Atalanta

El recorrido de De Ketelaere en Italia también explica por qué Atalanta se planta en esa cifra. AC Milan lo cedió a Bérgamo en 2023 por 3 millones de euros, una fórmula que le permitía recuperar confianza y minutos tras un primer año complicado en San Siro.

La cesión duró una sola temporada. Fue suficiente. Atalanta ejecutó la compra y pagó 23,7 millones de euros por el belga. Una apuesta firme, pensada a medio plazo, que hoy se traduce en una tasación que ya no baja de los 50 millones.

Los números sostienen la postura del club de Bérgamo: 148 partidos oficiales con Atalanta, 32 goles y 32 asistencias. Producción constante, impacto real en el último tercio del campo y la sensación de que todavía no ha tocado techo.

Un mercado que volverá

PSG eligió a Ferran Torres. Bayern apostó por Saibari. De Ketelaere se quedó en Atalanta, con un valor al alza y la etiqueta de jugador que ya ha demostrado en un Mundial que puede responder bajo los focos más duros.

Los grandes pasaron de largo esta vez. La cuestión es cuánto tiempo podrán seguir haciéndolo.