Cancelo: de la ovación esperada al túnel de la frustración
João Cancelo dejó una imagen tan llamativa como incómoda en la previa del Trofeo Joan Gamper. Con la camiseta con el dorsal 2 ya puesta, preparado en el túnel para ser presentado ante el público del Camp Nou, el portugués acabó marchándose visiblemente molesto hacia el vestuario, mientras sus futuros compañeros salían uno a uno al césped.
La escena descolocó incluso a la propia plantilla, que esperaba ver al lateral en la ceremonia de presentación. No apareció. No fue un olvido, ni un giro de guion pensado para el espectáculo. Fue pura burocracia.
Un papel pendiente frena la puesta en escena
Según informó el periodista Víctor Navarro, la intención de Barcelona era clara: presentar a Cancelo junto al resto del equipo en el acto previo al Joan Gamper. El club lo tenía todo preparado… salvo un detalle esencial. La inscripción del jugador todavía no estaba completada.
Los medios locales confirmaron que el acuerdo con Al-Hilal ya estaba encarrilado. El conjunto saudí había pactado con Cancelo la rescisión de un contrato que vencía a final de temporada, a cambio de que el defensa renunciara a las cantidades pendientes. Todo acordado entre las partes, pero sin el último paso formal.
Ese retraso administrativo provocó el cortocircuito. En el momento de la presentación, Cancelo seguía siendo, a todos los efectos, futbolista de Al-Hilal. Y Barcelona no podía exponerlo como integrante de la plantilla sin que la documentación estuviera cerrada.
De ahí la imagen: Cancelo, con el 2 a la espalda en el túnel, y después, el giro sobre sus pasos rumbo al vestuario, con gesto de evidente enfado.
Rodri se lleva la gran ovación
Mientras el portugués masticaba la frustración, el protagonismo en el césped fue para otro recién llegado. Rodri se llevó la mayor ovación de la noche cuando su nombre retumbó en el Camp Nou antes del inicio del partido.
El centrocampista español firmó esta misma semana un contrato de cuatro años con Barcelona tras su traspaso desde Manchester City por 65 millones de libras. Llega a Cataluña con un estatus enorme: fue elegido mejor jugador del Mundial 2026 y aterriza como pieza capital del nuevo proyecto.
El contraste fue evidente. Rodri disfrutó del baño de masas que Cancelo esperaba. El portugués tendrá que esperar a que los despachos terminen lo que el campo ya da por hecho.
Un viejo conocido que espera su turno
Cancelo, de 32 años, no es un extraño para la afición azulgrana. Ya jugó cedido en el Camp Nou durante la segunda mitad del pasado curso y en la temporada 2023-24, dejando una buena impresión y encajando en la idea de juego del equipo.
Por eso el club lo ha elegido para portar el dorsal 2 esta temporada. El número ya está reservado para él. Solo falta que la operación con Al-Hilal quede oficialmente cerrada y que la inscripción en LaLiga se complete sin más sobresaltos.
Mientras el vestuario ya mira de lleno al arranque del nuevo campeonato, en los despachos de Barcelona se trabaja a contrarreloj para resolver los últimos flecos. Cuando la firma final aparezca donde debe, Cancelo podrá salir por fin al césped no por el túnel de la frustración, sino por la puerta grande que lleva de vuelta a su carrera en España.





