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Blackburn Rovers vuelve a ganar en Ewood Park

Blackburn Rovers vuelve a respirar. Tras varias jornadas con la sensación de salir siempre perdiendo en el reparto, Ewood Park por fin vio un triunfo que hizo justicia al esfuerzo y, esta vez sí, al marcador.

Un regreso que lo cambia todo

Tres buenos goles, el regreso de piezas clave y hasta la presencia poco habitual de parte del grupo propietario. Para un partido de liga en septiembre, tuvo un peso que quizá solo se entienda del todo cuando la temporada se acerque a su desenlace.

La primera parte, eso sí, estuvo lejos de ser un espectáculo. Rovers arrancó por segundo encuentro consecutivo sin un delantero centro de referencia, pero el ajuste de Tony Mowbray permitió algo casi igual de importante: recuperar a Hayden Carter en un sistema con tres centrales.

Solo eso ya marcaba un antes y un después.

Hace una semana, Carter no estaba en condiciones de ser titular y Tom Atcheson cumplía sanción. El resultado fue una zaga remendada en la derrota ante Preston North End. Esta vez, el escenario cambió.

Carter tiene algo distinto. En esta plantilla hay pocos con su mezcla de físico y calidad técnica. La frustración viene de lejos: con 26 años, a punto de cumplir 27, su carrera nunca ha podido coger verdadera velocidad. Las lesiones lo han ido frenando una y otra vez. Haber sido titular solo en 27 de los últimos 99 partidos de Championship lo resume todo.

Si Rovers quiere mirar hacia arriba esta temporada, necesita a Carter sano, disponible y mandando. Porque, sencillamente, eleva el nivel del equipo.

Tensión en la grada, alivio en el césped

Mientras el partido se adormecía camino del descanso, las miradas se desviaron hacia un punto del Jack Walker Stand que ni siquiera se ve desde la zona de prensa.

Detrás de las puertas de cristal apareció Balaji Rao, miembro de la familia que posee el club desde hace casi 16 años, para ocupar su asiento bajo el escrutinio público.

La reacción fue la esperada. La relación entre la afición de Blackburn Rovers y los dueños lleva años rota. Muchos la consideran irreparable. El recibimiento hostil solo subrayó la profundidad de esa brecha.

Algunos hinchas pueden valorar, al menos, que las figuras de la propiedad den la cara. Otros lo verán como puro gesto vacío. Falta por ver si esto es el inicio de un diálogo real o un simple episodio aislado.

En el césped, Dapo Afolayan se encargó de devolver el foco al juego y de justificar, una vez más, la confianza de Mowbray.

Con minutos, continuidad y libertad, el extremo empieza a mostrar su mejor versión. Su primer gol fue una delicia: toque sutil para desviar el centro de Sam Morsy y adelantar a Rovers a cuatro minutos del descanso.

Su segundo tanto fue todavía más llamativo.

Afolayan se adueña de la noche

Nada más arrancar la segunda parte, Lyndon Dykes igualó desde el punto de penalti. El 1-1 reabrió el partido y agitó los nervios de Ewood Park.

La respuesta llegó de la manera más contundente posible.

Afolayan recogió el balón en campo propio, levantó la cabeza y arrancó. Conducción larga, zancada poderosa, decisión. Todd Cantwell, capitán, le abrió la autopista con un desmarque generoso, arrastrando marcas y limpiando el carril central. El resto fue talento puro: definición impecable para firmar un gol de los que deciden partidos de Championship.

Con el 2-1, el guion se volvió conocido. Rovers dominaba, pero el marcador ajustado mantenía vivo el runrún del empate. Millwall llegó a celebrar un tanto que el colegiado anuló, una decisión que su técnico, Alex Neil, encajó con evidente disgusto.

El suspense se alargó hasta el añadido.

En el tiempo de descuento, una contra perfecta terminó en los pies de Andri Gudjohnsen. Frialdad, control, remate cruzado. 3-1 y asunto resuelto. Esta vez no habría sustos finales.

Un equipo que empieza a creer

Blackburn mereció ganar y se llevó los puntos. La diferencia con semanas anteriores fue clara: Mowbray, por fin, pudo mirar al banquillo y encontrar soluciones reales. Sus cambios alteraron el partido y el equipo lo agradeció.

Ahora asoma el parón internacional, y en el club solo piensan en una cosa: recuperar más efectivos. Si la lista de lesionados sigue menguando y llega algún agente libre para completar la plantilla de 23 jugadores, el panorama será mucho más alentador que el que se dibujaba en los primeros compases del curso.

Antes, queda un último escollo: visitar a Portsmouth. Si Rovers enlaza otra victoria, el tramo inicial de la temporada se verá con una luz muy distinta.

Lo que ya resulta evidente es que el vestuario se ha enganchado al plan de Mowbray. Este equipo ataca con más intención, amenaza más y transmite una sensación constante de peligro que el año pasado brilló por su ausencia.

La cifra de 42 goles ligueros del curso pasado marca el suelo, no el techo. Con actuaciones como esta, la pregunta ya no es si la superarán, sino hasta dónde puede llegar realmente este Blackburn.