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Bayern Munich respalda a Musiala pese a trastorno neurológico

El Bayern Munich ha tomado una decisión clara y contundente: no fichará a ningún jugador este verano para cubrir la ausencia de Jamal Musiala, pese al reciente diagnóstico de un trastorno neurológico temporal que ha encendido las alarmas en Alemania.

Según el periodista alemán Florian Plettenberg, de "Sky", el club mantiene su apoyo absoluto al internacional alemán y no contempla acudir al mercado para buscar un sustituto. En Múnich entienden que ya tienen recursos suficientes para el puesto de mediapunta: los nombres de Lennart Karl, Ismaël Saibari y Serge Gnabry aparecen al frente de la lista de alternativas internas.

Un susto tras otro en apenas tres días

La preocupación estalló en los últimos días. Musiala, que ya había pasado seis meses fuera de los terrenos de juego por una fractura de peroné y una dislocación de tobillo, volvió a ser noticia por motivos médicos.

El pasado sábado, en el amistoso del Bayern ante el Leipzig, el atacante se desplomó sobre el césped sin contacto previo, apenas unos minutos después de entrar al campo y marcar el tercer gol en la victoria por 3-1. Una imagen que heló al banquillo.

Tres días más tarde, el escenario se repitió. En el 4-2 frente al Heidenheim, Musiala volvió a caer al suelo sin oposición, otra vez en pleno partido. Dos episodios en menos de una semana que obligaron al club y al jugador a actuar con rapidez.

Hoy, miércoles, el propio Musiala explicó que se encuentra bajo seguimiento médico después de esas dos caídas consecutivas. Los doctores han diagnosticado trastornos neurológicos temporales y tratables. El jugador subrayó que no existen riesgos graves para su salud, un mensaje que alivia, pero no borra del todo la inquietud.

De la lesión grave al foco del Mundial

El contexto hace que todo se sienta aún más delicado. Musiala venía de un largo calvario físico: una fractura de peroné combinada con una dislocación de tobillo lo apartó de los terrenos de juego alrededor de medio año. Regresó en la segunda mitad de la pasada temporada, recuperó sensaciones con el Bayern y se ganó un sitio en la selección de Alemania para el Mundial 2026.

Su vuelta parecía el inicio de un nuevo ciclo, esta vez sin sobresaltos. Volvió el talento, volvió el desequilibrio, volvió el jugador que el club ve como pieza central de su proyecto. Y justo entonces llegaron las caídas, las pruebas, el diagnóstico.

El Bayern, sin embargo, no se mueve un centímetro de su postura. Confía en el tratamiento, confía en los médicos y, sobre todo, confía en Musiala. El mensaje que sale desde el club es nítido: no habrá fichaje de emergencia, no habrá sustituto específico para su posición. El vestuario debe responder desde dentro.

Competencia interna y un vacío que pesa

El plan deportivo mira hacia el propio grupo. Lennart Karl, con su capacidad para ocupar la mediapunta y ofrecer continuidad en el juego, aparece como una opción natural. Ismaël Saibari, muy elogiado recientemente por su actitud y sus gestos hacia el propio Musiala, aporta energía, llegada y trabajo entre líneas. Serge Gnabry, más acostumbrado a partir desde banda, también puede asumir ese rol por dentro cuando el partido lo exige.

No son perfiles calcados a Musiala. Nadie en esta plantilla lo es. Pero el Bayern prefiere repartir responsabilidades antes que buscar un parche externo a pocas semanas del arranque serio de la temporada.

En el Allianz Arena lo tienen claro: este curso se jugará con Musiala en el centro del proyecto en cuanto esté listo. La gran incógnita ya no es si el club encontrará un reemplazo, sino cuándo volverá a pisar el césped el jugador que, a sus 20 y pocos años, ya sostiene buena parte del futuro del Bayern y de la selección de Alemania.