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El Barça acelera su reconstrucción: fichajes clave en 48 horas

El verano del Barcelona entra en zona de decisión. Deco, director deportivo, se ha marcado un plazo tan claro como agresivo: cerrar dos fichajes de peso en las próximas 48 horas mientras rastrea el mercado en busca de un central de élite que cubra el hueco que deja Ronald Araujo tras su marcha al Liverpool.

Según el diario catalán Sport, el plan está perfectamente trazado. El objetivo es que Rodri, internacional español del Manchester City, sea nuevo jugador del Barça como muy tarde el miércoles. Desde las oficinas del club se trabaja con ese límite temporal. El movimiento por Julián Álvarez, también del City, avanza en paralelo y podría concretarse en ese mismo margen de dos días. Dos operaciones mayúsculas para apuntalar el proyecto antes del inicio de la temporada.

No es un simple retoque. Es un giro de estructura.

Vía libre para un central de primer nivel

Confirmada la salida de Araujo rumbo a Anfield, Deco ha activado la búsqueda de un central de talla mundial. La orden es clara: hay luz verde para invertir en esa posición. Las conversaciones con varios candidatos ya han comenzado.

El calendario aprieta. Restan apenas tres semanas para el cierre del mercado y en el club se han marcado una prioridad: completar la línea defensiva antes de que termine el mes. Nada de improvisar en septiembre.

En ese tablero aparece una opción interna: Álvaro Cortés, canterano. Su nombre sigue sobre la mesa como alternativa de casa, pero con una condición muy definida. Solo se apostará por él como solución principal si el mercado no ofrece una oportunidad realmente atractiva y asumible.

Sin Araujo, el Barça arrancará el curso con Cubarsí, Gerard Martín, Christensen y Eric Garcia como centrales puros. Hansi Flick, sin embargo, tiene otro plan para Eric: quiere utilizarlo como lateral izquierdo, una pieza complementaria a Koundé en los costados. Eso reduce aún más el margen de error en la elección del nuevo jefe de la zaga.

Cristian Romero, el sueño caro

En la lista de deseos hay un nombre subrayado en rojo: Cristian Romero. El argentino del Tottenham es el central que más seduce en los despachos del Camp Nou. Perfil agresivo, jerarquía, experiencia en la élite. Encaja en lo que pide Flick.

El problema está donde casi siempre: en el precio y en la competencia.

Fuentes en Argentina descartan por ahora un acuerdo. Romero maneja propuestas de Arsenal e Inter de Milán y, según esas mismas fuentes, las negociaciones con el Atlético de Madrid están muy avanzadas. Es un mercado de tiburones y el Barça no es el único que ha olfateado la sangre.

Tottenham ha sido contundente: algo más de 40 millones de euros o nada. No contemplan una cesión. No hay rebajas de última hora. No hay fórmulas creativas que valgan.

El jugador, eso sí, prefiere el Barcelona. Sus agentes conocen al detalle la lista de futbolistas que el club azulgrana está dispuesto a vender para cuadrar las cuentas y abrir espacio salarial. El escenario parece propicio, pero falta lo esencial: un paso concreto. Y cada día que pasa aumenta el riesgo de que el Barça llegue tarde a su propio objetivo.

Laporte, una puerta entreabierta y llena de recelos

El otro gran nombre que ha circulado en los despachos es el de Aymeric Laporte. El central español del Athletic Club fue propuesto con fuerza como alternativa. Sobre el papel, una operación más sencilla: experiencia, encaje inmediato en LaLiga y una supuesta cláusula de rescisión baja.

Ahí empieza el lío.

Los agentes del jugador insisten en que la cláusula es asequible. Desde Bilbao, en cambio, lo niegan de forma tajante. El Athletic no quiere alimentar la sensación de que Laporte puede salir a un precio reducido, y menos hacia Barcelona.

El contexto entre ambos clubes tampoco ayuda. Las relaciones ya quedaron muy tocadas por el intento azulgrana de fichar a Nico Williams el verano pasado. En el Camp Nou no quieren otra guerra institucional con el Athletic por una cifra difusa.

Si en algún momento se aclarara el escenario —precio definido, condiciones limpias— el Barça estaría dispuesto a presentar una oferta formal. Hoy, el horizonte apunta a un camino lleno de obstáculos. Demasiados frentes abiertos para una directiva que no quiere perder tiempo en batallas que puedan enquistarse.

Filtro máximo: solo fichajes que suban el listón

Mientras los nombres se amontonan sobre la mesa, la consigna de Flick y Deco es inflexible. Han llegado múltiples ofrecimientos, sobre todo de jugadores de la Premier League que podrían salir cedidos en los últimos días de mercado. Oportunidades aparentes, paquetes cerrados de última hora.

No basta.

El entrenador y el director deportivo han fijado criterios estrictos: solo llegará alguien si la operación es asumible a nivel económico y, sobre todo, si el futbolista está preparado para pelear de verdad por la titularidad. Nada de relleno, nada de parches de emergencia.

El Barça se mueve entre la urgencia del calendario, la presión por reconstruir una defensa sin Araujo y la obligación de no equivocarse en un fichaje clave. Las próximas 48 horas pueden asegurar a Rodri y Julián Álvarez. El siguiente paso será encontrar al central que sostenga el nuevo proyecto.

La pregunta es si el mercado le dará al club el tiempo —y el precio— que necesita.