El Barça se acerca a Anthony Gordon tras caídas del plan A y B
El plan A se ha caído. Y el B, también. Ante un mercado que se ha cerrado en torno a sus dos grandes objetivos para la delantera, el Barcelona ha activado una vía que, sobre el papel, parecía secundaria, pero que hoy gana fuerza con cada reunión: Anthony Gordon.
Según informa SPORT, el club azulgrana ha “prácticamente alcanzado un acuerdo” para el fichaje del atacante de Newcastle United. No está cerrado, no hay decisión definitiva, pero el movimiento ya no es un simple sondeo: es una opción real sobre la mesa deportiva del club.
De soñar con un ‘9’ puro a buscar un comodín ofensivo
Durante meses, el objetivo estaba clarísimo: encontrar el heredero de Robert Lewandowski. Los nombres que más seducían a la dirección deportiva eran Julian Alvarez y Joao Pedro, dos perfiles capaces de asumir el peso del gol a medio y largo plazo.
Pero el mercado ha impuesto sus reglas. Por diferentes motivos, ambas operaciones se han convertido en casi imposibles este verano. Precios disparados, contextos contractuales complicados, clubes poco dispuestos a negociar. El Barça ha chocado con la realidad.
Ante ese escenario, la pizarra ha cambiado. Ya no se trata solo de fichar un ‘9’. Se trata de encontrar una pieza que resuelva varios problemas a la vez.
Ahí aparece Anthony Gordon.
Un fichaje estratégico para Hansi Flick
En el club valoran especialmente su doble cara: extremo zurdo de origen, pero con capacidad para actuar como falso nueve. Esa polivalencia encaja de lleno en la idea de Hansi Flick, que quiere un ataque más móvil, menos previsible, con intercambios constantes de posiciones.
En los despachos lo resumen con una frase que se repite internamente: “matar dos pájaros de un tiro”. Con Gordon, el Barça ganaría un futbolista que puede partir desde la banda izquierda, atacar el espacio, fijar defensas y, al mismo tiempo, ocupar zonas interiores como referencia ofensiva cuando la jugada lo pida.
Eso liberaría al club para buscar, más adelante, un delantero centro de menor coste o un perfil más específico, sin tener que asumir ahora una operación multimillonaria por un ‘9’ que el mercado no permite.
Un precio alto, pero asumible para el contexto
La operación no es barata. SPORT apunta a que en el Barça consideran que cerrar el fichaje por debajo de los 70 millones de euros podría ser una buena oportunidad, teniendo en cuenta su edad, su margen de crecimiento y su capacidad para rendir en varias posiciones del frente de ataque.
En un contexto de restricciones económicas y límites salariales, la cifra es importante. Pero en el club empiezan a ver a Gordon como una inversión estratégica, no solo como un parche de emergencia. No hay luz verde definitiva, pero el debate interno ya no es si gusta o no el jugador, sino si el esfuerzo económico compensa lo que puede ofrecer desde el primer día.
El jugador ve una oportunidad en Barcelona
La operación no solo avanza desde el lado azulgrana. Según la información, los representantes de Anthony Gordon se acercaron al Barça hace semanas. En ese momento, el club no lo consideró prioritario, centrado como estaba en los grandes nombres para la posición de ‘9’.
Ahora el escenario ha cambiado. Y también la percepción del jugador y su entorno.
Gordon y su equipo entienden que en el Camp Nou —y bajo las órdenes de Flick— tendría una opción real de ser importante, no un simple actor secundario. El acceso a minutos, la posibilidad de jugar tanto por fuera como por dentro y el contexto competitivo de LaLiga y la Champions se han convertido en argumentos de peso a favor del Barça.
Ese convencimiento del futbolista juega a favor de la negociación. Un jugador decidido a dar el salto siempre facilita las conversaciones entre clubes.
Menos glamour, más lógica
Anthony Gordon no tiene el brillo mediático de Julian Alvarez ni el aura emergente de Joao Pedro. No llena portadas de la misma manera ni dispara la imaginación del aficionado con la etiqueta de “nuevo gran ‘9’ del Barça”.
Pero el fútbol moderno se decide muchas veces en los matices. En la versatilidad. En la capacidad de adaptarse a entrenadores exigentes y contextos cambiantes.
En el punto en el que se encuentra el Barcelona —con limitaciones económicas, una plantilla que necesita reajustes y un nuevo técnico con ideas muy marcadas—, la figura de Gordon empieza a encajar casi mejor que la de un fichaje galáctico.
Si el club da el último paso y cierra la operación por una cifra contenida dentro de ese umbral de 70 millones, la pregunta no será si tiene el mismo glamour que otros nombres. La verdadera cuestión será si este movimiento, aparentemente menos ruidoso, acaba siendo el más inteligente del verano azulgrana.






