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Atlético y Barça en conflicto por Julián Álvarez: la guerra fría se intensifica

El Atlético de Madrid decidió dejar de morderse la lengua. Lo hizo a su manera: con ironía afilada y una batería de publicaciones en su cuenta oficial de X, en las que “aceptaba” ofertas imaginarias del FC Barcelona por Lamine Yamal, Pedri y Raphinha. Chistes en apariencia. Un dardo envenenado en realidad.

Detrás de ese tono burlón hay un enfado profundo en el Metropolitano. Un hartazgo que lleva tiempo cocinándose y que, según desvela Mundo Deportivo, ha estallado a raíz de las informaciones que vinculan al Barça con Julián Álvarez y de los rumores sobre una supuesta oferta ya presentada por el delantero, algo que en el Atlético niegan con rotundidad.

Ironía por fuera, indignación por dentro

“Puede parecer una broma o un poco de humor, pero esto es muy serio. Llevamos mucho tiempo muy enfadados con el FC Barcelona. Se hizo de forma irónica para ponerle un espejo delante al club catalán, para mostrarle lo que está haciendo”, explican fuentes del club rojiblanco al citado medio.

El mensaje es claro: el Atlético considera que alrededor del futuro de Julián Álvarez se ha montado una campaña perfectamente orquestada. Y no se trata solo de rumores en redes sociales. Dentro del club señalan ejemplos concretos para justificar su malestar.

“Los mensajes de Fabrizio Romano, los de la prensa que cubre al equipo, como cuando Cerezo va a comer a Barcelona y le bombardean con preguntas impertinentes sobre si va a negociar con Laporta por Julián, la forma en la que tratan a nuestros jugadores en la zona mixta…”, detallan desde la entidad.

La sensación es de acoso constante. Y la lista no termina ahí.

“Organizan una cena en Barcelona y avisan a El Chiringuito para que lo grabe, para que se vea a Juanma López (agente y supuesto mediador en este asunto) saliendo del restaurante. Filtran una oferta que dicen que hemos recibido, pero aquí (en el Atlético) no ha llegado nada”, añaden las mismas fuentes.

Dentro del club se habla abiertamente de una estrategia de “desestabilización” por parte del Barça. “Llevan meses con esto. Se ha acabado. Estamos muy enfadados y esta fue nuestra manera de demostrarlo”, rematan.

El muro rojiblanco: contrato hasta 2030 y 500 millones

En el Metropolitano, sin embargo, sienten que tienen la partida bajo control. Julián Álvarez está blindado. Contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Un muro casi infranqueable.

“Lo que está claro es que el Atlético tiene todas las cartas. El jugador está protegido (cláusula de 500 millones) y tiene un contrato de larga duración (hasta 2030)”, insisten desde el club.

El mensaje interno y externo es el mismo, repetido como un mantra: “El Atlético está encantado con él, tiene un contrato largo, está protegido y contamos con él para la próxima temporada”.

En las últimas semanas se había deslizado la posibilidad de que una operación pudiera cerrarse en torno a los 150 millones de euros. Esa puerta, hoy, está cerrada de golpe desde los despachos rojiblancos.

“Julián no se puede fichar con una cantidad fija, pagada a plazos durante varias temporadas con algunas variables. Es un pago de 500 millones en efectivo que hay que depositar en la sede de LaLiga”, subrayan.

Sin matices. Sin resquicios para la interpretación.

Señalamiento al Barça y defensa del agente

El enfado del Atlético no se dirige solo al ruido mediático. También al modo en que, a su juicio, el Barça ha manejado los tiempos y los interlocutores. En ese contexto, el club sale al paso de las críticas que han salpicado al agente del jugador, Fernando Hidalgo.

“Si el Barcelona hubiera hecho las cosas bien, el agente no estaría involucrado. Pero si te saltas al club, entonces no estás haciendo las cosas de la manera correcta”, concluyen desde el Metropolitano.

La batalla, de momento, no se libra en los despachos de LaLiga ni en una mesa de negociación. Se juega en los medios, en las redes y en los gestos públicos. El Atlético ya ha enseñado los dientes. El Barça, señalado directamente, sabe ahora que cada movimiento alrededor de Julián Álvarez tendrá respuesta. Y la próxima jugada, si llega, costará 500 millones. En efectivo.

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