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Aston Villa refuerza su plantilla con Zion Suzuki y Matteo Ruggeri

Aston Villa ya tiene a su nuevo guardián y a su nuevo dueño del carril izquierdo. El club confirmó la llegada del portero japonés Zion Suzuki y del lateral italiano Matteo Ruggeri, dos apuestas claras de presente… y de futuro.

Suzuki, internacional con Japón, aterriza en Birmingham procedente de Parma por una cifra cercana a los 30 millones de libras. Ruggeri llega desde Atlético de Madrid por unos 17 millones, tras un año en La Liga y con una Europa League en su currículum con Atalanta en 2024.

El movimiento de Villa bajo palos llega, además, en un contexto delicado. El traspaso de Emi Martínez a Juventus se vino abajo el pasado fin de semana por la imposibilidad de cerrar un acuerdo económico entre los clubes. El argentino, héroe de la Europa League conquistada por Villa en mayo y campeón del mundo en 2022 con su selección, se queda de momento… pero con su futuro abierto.

En el club, sin embargo, el mensaje interno es nítido: a sus 23 años, Zion Suzuki está llamado a ser el número uno a largo plazo. En Villa lo imaginan adueñándose de la portería durante la próxima década.

El japonés llega tras dos temporadas en Parma, donde disputó 59 partidos de Serie A y fue pieza importante para que el equipo terminara en la 13ª posición el curso pasado. Un salto rápido, casi vertiginoso, para un portero que apenas hace unos años daba sus primeros pasos en Europa.

Ruggeri, de 24 años y aún sin debut con la selección absoluta de Italia, aterriza con una misión muy concreta: ocupar el hueco que deja Lucas Digne, traspasado al campeón de Europa Paris Saint-Germain el pasado 9 de agosto. Antes de su breve etapa en Atlético, Ruggeri superó el centenar de partidos con Atalanta, donde levantó la Europa League en 2024 y se consolidó como un lateral intenso, profundo y fiable.

Los dos fichajes podrían estrenarse ya este domingo, en el estreno de la Premier League ante Brighton. Un bautismo inmediato, sin red.

El “portero Asterix” que vive en el gimnasio

Para entender qué tipo de guardameta ha fichado Aston Villa, basta escuchar a Dennis Rudel, su exentrenador en Sint-Truiden, en Bélgica. La imagen que dibuja es tan llamativa como reveladora.

“Jugamos en Anderlecht y después del partido fuimos al autobús y hubo una pelea con hooligans”, recuerda en declaraciones a BBC Sport. “El entrenador llamó a Zion: ‘Ven aquí, baja del autobús y arregla la situación’”.

Era una broma, pero la escena le sirve a Rudel para explicar la presencia física de Suzuki. “Tienes en la cabeza la imagen de Astérix y Obélix y todo volando por los aires. Nunca has visto un portero o un jugador así”.

La comparación con Astérix, el personaje de cómic que multiplica su fuerza con una poción mágica, no es casual. Para Rudel, Aston Villa se ha llevado a un portero único.

“Vi su poder de inmediato. Para mostrar tu fuerza en el partido tienes que soltar al tigre en el campo, dejar salir a la bestia. Es tan poderoso, nunca he visto un portero así”, explica el técnico, que trabajó con Suzuki durante su cesión en Sint-Truiden en la temporada 2023-24.

Las manos, enormes. La potencia, descomunal. “Cuando puede llegar al balón será parada en un 90-95%. Otros porteros la tocan, pero el balón entra. Con él es algo realmente especial”, subraya Rudel. Tanto le impresionó que, en tono medio serio, medio literal, le lanzó una frase que lo define: “Después de las dos primeras semanas trabajando con él le dije: no necesitas apartamento, vives en el gimnasio”.

Rudel destaca también su capacidad con el balón, tanto en el saque con el pie como con los brazos, y no duda al situar su techo en la élite absoluta. “Es posible porque, si se mantiene sano y con su fuerza física, no hay nadie mejor en el mundo en términos de dinamismo, potencia de salto, saques, golpeo del balón”, sostiene el exentrenador de Union Berlin.

Hay otro rasgo que le marcó: su cabeza. “Cuando le vi en el Mundial, su mayor fortaleza es que está mentalmente claro: la concentración en el partido o en los entrenamientos es muy buena. Siempre está preparado, muy disciplinado. Viendo cómo se ha adaptado tan rápido en los últimos cuatro años, estoy convencido de que puede jugar a ese nivel de Premier League”.

El peso de suceder a Emi Martínez

En Villa nadie ignora la sombra que proyecta Emi Martínez. Sus paradas, sus noches europeas, su carácter. Y Rudel lo verbaliza sin rodeos.

“Hay unas huellas muy grandes de Martínez que seguir, te miden y te comparan con él”, apunta. “Sería lo mismo en Bayern Munich con el nuevo Manuel Neuer – Jonas Urbig, que empieza a reemplazarle – te comparan con el anterior”.

Ese será el reto inmediato de Suzuki: convivir con la comparación constante y convertirla en combustible, no en carga. “Apunta a demostrar que puede ser uno de los mejores. Fue inmediatamente uno de los cuatro o cinco mejores porteros de la Serie A”, recuerda Rudel.

En lo personal, el técnico alemán traza un perfil impecable. “Como persona y jugador es un modelo, un ejemplo de cómo deberías comportarte. No le veo ninguna debilidad”.

De Japón a Birmingham, con escala en Bélgica e Italia

Nada de esto habría ocurrido sin aquel viaje de Rudel a Japón en 2020 para impartir clínicas de entrenamiento. Allí conoció al técnico de Zion en Urawa Red Diamonds y el nombre del guardameta quedó marcado en rojo en su libreta.

Sint-Truiden, propiedad de la compañía japonesa DMM.com y club que también ha servido de trampolín europeo a jugadores como Wataru Endo, Takehiro Tomiyasu o Daichi Kamada, se convirtió en la puerta de entrada de Suzuki al fútbol europeo. Un año después, Parma pagó 8 millones de libras para llevárselo a Italia.

“En 2023 buscábamos un nuevo portero y teníamos varios en la lista, pero de repente el club dijo que teníamos la opción de fichar a Zion”, relata Rudel. “Le dije al director deportivo: ‘Olvida la lista. Si podemos ficharle, fíchale’”.

El resto fue una aceleración constante. “Su nivel subió muy rápido, es muy ambicioso, quería aprender mucho, preguntaba mucho. Hicimos mucho análisis de vídeo y recuerdo lo agradable que fue trabajar con él. Fue una pena que solo fuera una temporada”.

Ahora, ese portero que un día fue descrito como un “Asterix” bajo palos se planta en Villa Park con 23 años, un físico imponente, una mentalidad afilada y un club dispuesto a entregarle las llaves de la portería.

A su lado, Matteo Ruggeri llega para adueñarse del lateral izquierdo tras la marcha de Digne. Dos caras nuevas, dos apuestas fuertes, un vestuario que acaba de levantar un título europeo y una Premier que no espera a nadie.

La pregunta ya no es si están listos para el reto. La pregunta es cuánto tardarán en hacer suyo este Aston Villa.