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Arteta tranquiliza sobre Mosquera y busca refuerzos en el mercado

Mikel Arteta salió de la victoria del Arsenal ante Aston Villa con dos mensajes claros: tranquilidad con Cristhian Mosquera y ambición total para el cierre del mercado.

El central fue protagonista en una de las acciones clave del partido. Desde atrás, rompió líneas con un pase que abrió la jugada para Eberechi Eze y Riccardo Calafiori, una secuencia que reflejó exactamente lo que Arteta pide a sus defensas: valentía con balón y capacidad para dañar entre líneas. Pero, a falta de diez minutos para el final, saltaron las alarmas.

Mosquera se llevó la mano a la parte posterior de la pierna y pidió el cambio. El gesto encendió las dudas en el banquillo y en la grada. Con William Saliba ya fuera por lesión, otro contratiempo atrás parecía un golpe durísimo en pleno arranque de temporada.

El relevo tuvo morbo: Ezri Konsa, debutante con el Arsenal, entró precisamente ante su antiguo equipo, Aston Villa. Un cambio obligado, pero también una prueba inmediata para el recién llegado.

Arteta, sin embargo, apagó el incendio nada más acabar el encuentro.

«Está bien», aseguró el técnico sobre Mosquera. «Pero sentía que estaba a punto de tener algo. Por eso tenemos el banquillo que tenemos, por eso tuvimos que meter a Ezri».

El mensaje fue directo: precaución, no drama. Mosquera se marchó antes de tiempo para evitar males mayores, no por una lesión confirmada. Aun así, el aviso físico llega en un momento sensible, con el Arsenal peleando en cuatro competiciones y con la línea defensiva ya tocada.

Mercado vivo y mirada al ataque

Mientras el vestuario respiraba por Mosquera, Arteta abría otra puerta: la del mercado. El entrenador no escondió que el club sigue atento a oportunidades, especialmente en ataque. El nombre que ha aparecido en el radar es el de Malick Fofana, del Lyon, uno de los últimos perfiles valorados por la dirección deportiva.

«Estamos intentando mejorar la plantilla, y hasta mañana por la noche vamos a intentar hacerlo», afirmó Arteta.

El técnico reconoció que, en las horas previas al partido, había aparcado por completo el teléfono y los movimientos de despachos. «He estado desconectado del mundo durante 24 horas, porque creo que mi energía y mi foco tenían que estar en el partido, y ahora volveré a ello», explicó.

La cuestión es clara: ¿tiene el Arsenal suficientes recursos arriba tras las salidas y con el calendario que se viene? Arteta no lo ve como una respuesta fija, sino como una ecuación que depende del estado físico de todos.

«Depende de si todos están sanos o no», respondió cuando le preguntaron si se sentía cubierto en las posiciones ofensivas. «Podemos hablar de hoy, pero ese escenario puede cambiar».

La profundidad, una obsesión

El entrenador volvió a un punto que repite desde hace meses: la profundidad de plantilla no es un lujo, es una obligación.

Recordó el caso de Saliba: «Sabíamos que con Willy fuera, con una lesión en la línea defensiva, estábamos en un gran problema, así que tuvimos que hacer todo». Y enlazó ese ejemplo con lo ocurrido ante Villa: «Y hoy, Mosquera no pudo continuar. Así que sabemos que la profundidad tiene que ser realmente grande cuando peleas por cuatro competiciones, y también por la manera en la que jugamos».

Ahí se resume la hoja de ruta del Arsenal en estas últimas horas de mercado. El equipo compite, gana y muestra personalidad, pero cada pequeña molestia, cada gesto al muslo o al gemelo, recuerda al club que la temporada es larga y que el margen de error en la planificación es mínimo.

Mosquera, de momento, está «bien». El siguiente paso ya no depende del césped, sino del teléfono y de las últimas llamadas antes de que se cierre la ventana. ¿Dará el Arsenal ese último salto que Arteta reclama para sostener el ritmo de un año que promete ser salvaje?