Arteta inicia la pretemporada con Arsenal ante Girona
El verano empieza de verdad para Arsenal esta tarde. No en la intimidad de un campo de entrenamiento, sino ante público, con ruido, miradas y primeras conclusiones apresuradas. Llega el primer amistoso oficial de la pretemporada, frente a Girona, y Mikel Arteta tiene sobre la mesa una decisión clara: repartir por fin un debut que empiece a marcar el tono del curso.
Hace unos días, los londinenses ya rodaron piernas frente a MK Dons en un amistoso a puerta cerrada. Trabajo útil, pero sin pulso de grada. Hoy cambia el escenario: será la primera vez este verano que la afición pueda ver en directo a un Arsenal todavía en fase de construcción, con ausencias de peso, jóvenes pidiendo paso y varios regresos muy esperados.
Un Arsenal incompleto, pero en marcha
El equipo llega condicionado por el calendario internacional. Los jugadores que estiraron la temporada hasta el último fin de semana del Mundial con España e Inglaterra siguen de vacaciones. Descanso obligado mientras el grupo acelera en Londres.
A esa lista se suma un contratiempo mayor: William Saliba afronta un “periodo prolongado” de baja por una lesión de espalda. El francés es pieza capital en la estructura defensiva de Arteta y su ausencia reabre de golpe la competencia por el centro de la zaga.
Martin Odegaard tampoco ha reaparecido todavía. El capitán alargó su curso con la selección de Noruega hasta los cuartos de final del torneo y aún no se ha reincorporado a la dinámica de pretemporada. Son días de recuperación para él; de adaptación y ajustes para el resto.
Havertz, listo para saltar al foco
Mientras algunos se ponen al día, otros llegan con la flecha hacia arriba. Kai Havertz, que la semana pasada se entrenaba en solitario en las instalaciones de Bayer Leverkusen, podría entrar directamente en el once frente a Girona. No necesita presentación, pero sí un nuevo contexto. Y Arteta sabe que estos primeros minutos, aunque sean amistosos, ayudan a encajar piezas.
El técnico español maneja un grupo partido en dos ritmos: los que ya acumulan sesiones y el bloque que se va incorporando a cuentagotas. Entre estos últimos aparecen Gabriel y Gabriel Martinelli, llamados a unirse a la expedición antes del encuentro, aunque con pocas opciones de tener un papel protagonista tras un trabajo todavía muy limitado sobre el césped. Hoy será más día de reencuentro que de exigencia para ellos.
El regreso esperado de Ben White
Uno de los focos estará en Ben White. El lateral derecho no juega desde la lesión de rodilla que le cortó la pasada temporada. No tuvo minutos ante MK Dons, pero lleva varias semanas entrenando con el grupo y se acerca al momento de sentirse de nuevo futbolista en partido.
Si Arteta le da entrada, aunque solo sea un rato, el amistoso ganará en significado. Para el entrenador, porque recupera a un fijo en su estructura. Para el jugador, porque romperá por fin la barrera psicológica del regreso tras una lesión que le dejó fuera del tramo decisivo del curso.
En el otro costado de la defensa, Jurrien Timber tendrá que esperar. El neerlandés, operado de una pequeña lesión en la ingle durante el verano, necesita más tiempo antes de volver a competir. El plan con él será conservador: no hay prisa en agosto para un futbolista llamado a ser importante en los meses grandes.
Oportunidad para la cantera y examen para Mosquera
Con Saliba fuera de combate, el partido también se convierte en un laboratorio defensivo. Cristhian Mosquera está llamado a aprovecharlo. El central tendrá otra oportunidad para demostrar que puede ser ese relevo fiable en el eje de la zaga mientras el francés se recupera. No es solo un amistoso para él: es un examen de madurez.
Detrás asoman también Max Dowman y Ethan Nwaneri, dos nombres que la afición empieza a memorizar. Ambos esperan minutos para dejar una buena impresión ante Arteta y su cuerpo técnico. Pretemporada es, precisamente, esto: puertas que se abren durante unas semanas y que solo se mantienen abiertas si el rendimiento acompaña.
El escenario está claro. Un Arsenal incompleto, pero hambriento, con piezas clave aún de vacaciones, lesionados de vuelta progresiva y jóvenes empujando desde abajo. Girona será el primer test visible de un verano que debe afinar al equipo para lo que de verdad importa.
La cuestión es quién aprovechará mejor estos minutos para no soltarlos cuando llegue el fútbol serio.






