Arsenal busca fichar a Vinicius Jr: ¿quiénes saldrán del equipo?
En el norte de Londres se ha encendido una idea tan ambiciosa como peligrosa: vestir a Vinicius Jr con la camiseta del Arsenal. En el club están convencidos de que, si se abre la puerta desde el Real Madrid, tendrían músculo económico para afrontar una operación gigantesca. Pero nadie se engaña en las oficinas de Londres Colney: para que entre una estrella de ese tamaño, otros tendrán que salir.
El curso pasado, el Arsenal se estiró hasta el límite. Más de 250 millones de libras invertidos, apenas unos 9 millones recuperados en ventas y, como recompensa, el primer título de Premier League en 22 años. Una apuesta agresiva, casi temeraria, que no se puede repetir. Este verano toca vender bien. Y si el objetivo se llama Vinicius Jr, la exigencia sube un peldaño.
Con Leandro Trossard y Jakub Kiwior ya fuera por unos 30 millones de libras conjuntos, la maquinaria de salidas apenas ha empezado a calentarse. La irrupción de Vinicius Jr como objetivo real obliga a mirar con frialdad a varios nombres importantes del vestuario.
Gabriel Jesus, el nueve que puede financiar el sueño
El caso más claro está en la delantera. Arsenal está dispuesto a escuchar ofertas por Gabriel Jesus. El brasileño entra en su último año de contrato y el club no tiene intención de renovarle. La postura oficial es firme: 20 millones de libras o nada. Si no llega una propuesta que alcance esa cifra, están dispuestos a dejarle marchar gratis en 2025.
Pero la ecuación cambia cuando entra en juego Vinicius Jr.
Jesus cobra alrededor de 250.000 libras semanales. Sacar ese salario de la masa salarial sería un alivio enorme a la hora de armar el paquete financiero necesario para convencer al jugador y al Real Madrid. De repente, un traspaso por algo menos de esos 20 millones ya no suena tan descabellado. El dinero del traspaso importa; el ahorro en sueldo, todavía más.
Gabriel Martinelli, la pieza delicada del rompecabezas
La situación de Gabriel Martinelli es mucho más sensible. Su futuro, de hecho, puede quedar directamente atado a lo que ocurra con Vinicius Jr.
Ambos brasileños comparten agencia de representación, Roc Nation, y el escenario es evidente: si Vinicius Jr aterriza en el Emirates, la propia agencia buscaría un nuevo destino de alto nivel para Martinelli. No sería un descarte, sería un movimiento estratégico.
Bayern Munich ya mostró interés en el pasado y Martinelli, con 25 años, entra en la etapa dorada de su carrera. En un mercado donde los precios se disparan, Arsenal estaría en posición de exigir una cifra importante por un extremo consolidado en la élite de la Premier League.
El club no lo está empujando hacia la puerta. Pero si llega una oferta potente, y si la operación Vinicius toma forma, la balanza puede inclinarse. Martinelli entra en los dos últimos años de su contrato y su ficha, en torno a las 180.000 libras semanales, también pesa. Liberar ese salario ayudaría a sostener la remodelación de una delantera que podría girar en torno al astro del Real Madrid.
Ethan Nwaneri, talento puro frente al frío de los números
El caso de Ethan Nwaneri es distinto, pero igual de revelador sobre el momento que vive el Arsenal. Su cesión al Olympique de Marseille fue un desastre deportivo, pero su valoración interna sigue siendo altísima. Dentro del club y en el resto de Europa.
Thomas Tuchel llegó a llamarle para el campamento de preparación de Inglaterra antes del Mundial, una señal clara del techo que se le intuye. El problema es el de siempre: hueco en el primer equipo. Hoy no lo tiene.
Si las cuentas aprietan, Nwaneri se convierte en una solución tan tentadora como dolorosa. Como canterano, cualquier ingreso por su venta sería beneficio limpio en el balance. Y este verano, ese tipo de operaciones tienen un valor especial.
La opción conservadora es otra cesión, mantener el activo y ganar tiempo. Pero si Arsenal decide dar el salto por un jugador del nivel de Vinicius Jr, puede que la prudencia deje paso a una frialdad más propia de un gran gigante europeo que de un club en construcción.
Fabio Vieira, una salida cantada que solo necesita cifra
Fabio Vieira ya tiene un pie fuera. Tras su cesión al Hamburg, el club alemán disponía de una opción de compra por 17 millones de libras. No la ejecutó, pero no porque no lo quiera, sino porque busca rebajar el precio.
Las conversaciones siguen abiertas y el propio dirigente del Hamburg, Eric Huwer, lo dejó claro: han trasladado al Arsenal su interés y sus números. Si el club londinense da el visto bueno, Fabio seguirá en Alemania. Si no, buscarán a otro.
Vieira está ahora con la plantilla en la pretemporada en España, pero sin un papel real en los planes de Mikel Arteta. No hay intención de reintegrarlo en la rotación. Su salida parece cuestión de tiempo y de encontrar el punto de acuerdo económico. No será la venta que cambie el mercado del Arsenal, pero sumará caja y liberará un salario que el club prefiere reinvertir.
Reiss Nelson, víctima del overbooking en las bandas
Reiss Nelson vive una situación similar. Ha regresado de sus cesiones a Fulham y Brentford, entra en su último año de contrato y el Arsenal ya ha asumido que no sacará una gran cifra por él. La prioridad es otra: no perderle gratis en 2025 y aligerar cuanto antes un sueldo cercano a las 100.000 libras semanales.
Tiene pretendientes. Fulham está entre los clubes interesados en repescarlo para Craven Cottage. Y no es un jugador desterrado: Arteta confía en él, hasta el punto de que fue titular en el amistoso a puerta cerrada ante MK Dons, donde abrió el marcador.
Pero el contexto es implacable. En la derecha ya están Bukayo Saka, Noni Madueke y Max Dowman. En la izquierda ha llegado Christos Tzolis y el club trabaja en la opción Vinicius Jr. No hay espacio para Nelson, por mucho cariño deportivo que exista. Es otro nombre en la lista de salidas necesarias para sostener una plantilla cada vez más pesada en salarios y ambición.
El Arsenal que levantó la Premier hace unos meses ya no se conforma con competir. Quiere dominar. Y para poner a Vinicius Jr en el centro de ese nuevo proyecto, deberá tomar decisiones duras con jugadores que, hace no tanto, eran parte esencial del futuro. La pregunta no es solo a quién puede vender, sino hasta dónde está dispuesto a llegar el club para dar el salto definitivo a la mesa de los gigantes.






