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Arsenal: ¿dinastía o título aislado?

Arsenal por fin rompió su sequía y volvió a coronarse campeón de la Premier League la pasada temporada. Dos décadas después de su último intento como vigente campeón, el equipo de Mikel Arteta arranca el nuevo curso con una etiqueta que no llevaba desde 2004-05: defensor del título. Y con otra más pesada todavía: favorito.

La pregunta es directa. ¿Qué dice la historia de los campeones que intentan repetir? ¿Y hasta qué punto este Arsenal está preparado para encadenar dos ligas seguidas?

El peso de la historia reciente

Durante años, defender la Premier fue un muro casi infranqueable. Antes de que Pep Guardiola aterrizara en Manchester City, el trofeo cambiaba de manos temporada tras temporada: ocho campañas consecutivas sin un campeón capaz de revalidar.

Solo dos entrenadores lo habían logrado en la era Premier: Sir Alex Ferguson con Manchester United y José Mourinho con Chelsea. Nada más. Hasta que apareció Guardiola y convirtió lo excepcional en rutina.

Desde su primer título en 2017-18, el técnico catalán defendió la corona con éxito en cuatro ocasiones antes de marcharse este verano. Hizo que algo extraordinario pareciera casi normal. Su marcha reabre el tablero… y ahí es donde entra Arsenal.

El Everest mental de repetir

El problema no es solo táctico ni físico. Es mental.

Un grupo de jugadores pasa diez meses empujando hacia un mismo objetivo, viviendo con la tensión semanal de no fallar, hasta que por fin lo consigue. Euforia. Alivio. Historia. Y, de repente, a los pocos meses, el mensaje cambia: “hay que hacerlo otra vez… y ahora todos van a por vosotros”.

Leicester City lo sintió en carne propia tras su cuento de hadas en 2015-16. De campeones imposibles a coquetear con el descenso en la temporada siguiente. Uno de sus futbolistas lo resumió entonces con una frase que se clavó en el imaginario: ganar la liga fue como escalar el Everest, bajar, recibir la palmada en la espalda… y que te pidan que la subas de nuevo.

Ese desgaste psicológico es lo que muchos ven como la gran trampa para Arsenal.

El exextremo de la Premier Andros Townsend lo ve claro: la naturaleza salvaje de la liga no perdona ni a los campeones. Recordó en BBC Radio 5 Live que las dos últimas veces que Liverpool se proclamó campeón, la temporada posterior fue decepcionante: terminaron terceros y quintos. La cuestión que lanza al aire es incómoda para cualquier vestuario campeón: cuando por fin cruzas la meta, con ese alivio brutal, ¿regresas del verano con la misma agresividad y mentalidad?

Continuidad en el banquillo, golpes en la enfermería

Mientras muchos rivales se reinventan, Arsenal se aferra a algo que en la élite vale oro: continuidad.

Mikel Arteta sigue al mando. El bloque campeón apenas se ha tocado. Los movimientos han sido quirúrgicos, no masivos. Han llegado el delantero griego Christos Tzolis desde Club Brugge por 34 millones de libras y, sobre todo, Bruno Guimarães desde Newcastle United por 75 millones.

Arteta no esconde que el fichaje del brasileño es un pilar de su plan para defender el título. El técnico define a Guimarães como un “guerrero” con calidad, intuición, liderazgo y carisma, un jugador capaz de encender “algo diferente” en el equipo. En la mente del entrenador, el salto al “siguiente nivel” pasa por rodearse de futbolistas con personalidad, deseo y carácter suficientes para empujar a toda la organización hacia arriba.

Pero no todo son buenas noticias. William Saliba estará fuera durante “un periodo prolongado” tras una lesión de espalda sufrida en el Mundial. Su sociedad con Gabriel Magalhães fue la base de la solidez defensiva del curso pasado. Sin él, el sistema tiembla. Incluso con el intento de fichar a Ezri Konsa, la duración de la baja del francés puede marcar la temporada de Arsenal más que cualquier fichaje.

Un entorno en ebullición: nuevos técnicos, nuevas ideas

El contexto también juega. Y esta Premier llega agitada.

Manchester City, Liverpool y Chelsea inician el curso con nuevo entrenador. Tottenham y Manchester United vivirán la primera temporada completa de Roberto De Zerbi y Michael Carrick, respectivamente, después de que ambos llegaran con la campaña ya empezada.

Ese carrusel de cambios deja un punto de incertidumbre en muchos banquillos. Arsenal, en cambio, sabe exactamente quién manda y qué quiere. Esa estabilidad suele ser una ventaja… aunque algunos de esos nuevos proyectos amenazan con acelerar muy rápido.

Chelsea es el mejor ejemplo. El club ha apostado por Xabi Alonso, uno de los técnicos jóvenes más codiciados del momento, tras su histórica temporada con Bayer Leverkusen, donde firmó un doblete doméstico sin derrotas. El español llega con una plantilla remodelada a golpe de chequera y criterio.

Morgan Rogers, delantero inglés de 24 años, aterriza desde Aston Villa por un récord de 117 millones. Maxence Lacroix, central francés de 26 años, llega desde Crystal Palace por 52 millones. El lateral Marco Palestra, de 21 años y fichado por 47 millones, ha brillado como uno de los mejores en la pretemporada. Y, para equilibrar una plantilla joven, dos voces con galones: Jordan Henderson, 36 años, y Danny Welbeck, 35, ambos campeones de la Premier, llamados a marcar el estándar en el vestuario.

En Manchester City, el relevo de Guardiola lo toma Enzo Maresca. El club ha cerrado el fichaje del centrocampista Elliot Anderson desde Nottingham Forest por 116 millones de libras, pero se prepara para perder a Rodri, elegido mejor jugador del reciente Mundial. La posible llegada de Enzo Fernández desde Chelsea aparece como la solución para tapar un agujero enorme en el corazón del equipo.

Manchester United, por su parte, ha apuntalado el centro del campo y, de paso, ha debilitado a un rival directo: fichó a Youri Tielemans desde Aston Villa por 35 millones y a Andrey Santos desde Chelsea por 48 millones, con el brasileño dejando muy buenas sensaciones en pretemporada.

Aston Villa, campeón de la Europa League hace apenas tres meses, ha cambiado de piel a gran velocidad. Se han marchado piezas clave de aquella final como Rogers, Tielemans y Lucas Digne. A cambio, llegan Johan Manzambi desde Freiburg por 59,5 millones, João Gomes desde Wolves por 38 millones y Alejandro Garnacho cedido desde Chelsea. También se ha movido el banquillo en la sombra: tres miembros del cuerpo técnico se han ido, incluido el especialista en jugadas a balón parado Austin MacPhee, que ha puesto rumbo a Chelsea.

Liverpool, campeón hace dos temporadas, inicia la era Andoni Iraola. El técnico español contará con Jeremy Jacquet, central llegado desde Rennes por 60 millones, y con Ronald Araújo, cedido desde Barcelona para reforzar una zaga que necesitaba jerarquía y polivalencia. Se suma el delantero de 22 años Victor Muñoz. Aun así, la pretemporada ha dejado resultados irregulares y más preguntas que respuestas.

Tottenham, tras años de altibajos, apunta de nuevo a la parte alta. De Zerbi ha impulsado una inversión superior a los 200 millones: Sandro Tonali desde Newcastle por 100 millones, Mateus Fernandes desde West Ham por 85 millones y Jan Paul van Hecke desde Brighton por 52 millones. El mensaje es claro: quieren entrar en la conversación por el título o, como mínimo, por la zona más alta.

El calendario inicial y la carrera por el impulso

El arranque de una temporada no decide una liga, pero sí puede marcar el tono. Un calendario amable ayuda a construir confianza y puntos antes de que lleguen los tramos más duros.

Según las clasificaciones de fuerza global de Opta, que asignan una puntuación de nivel a más de 13.500 equipos en el mundo, Manchester United es el aspirante al título con el inicio de liga más asequible en sus primeros cinco partidos.

Arsenal y Manchester City, rivales directos en la lucha del curso pasado, afrontan un inicio con un grado de dificultad similar. Los de Arteta debutan en casa ante Coventry, visitan después a Aston Villa, reciben a Chelsea y encadenan dos salidas seguidas ante Sunderland y Brighton.

City abre el telón en casa frente a Bournemouth, viaja luego a Crystal Palace, recibe a Coventry, visita a su vecino Manchester United y cierra ese primer tramo recibiendo a Sunderland.

En medio de ese tablero de técnicos nuevos, fichajes millonarios y calendarios medidos al milímetro, Arsenal se presenta como el campeón que quiere comportarse como tal: sin excusas, sin esconderse. Ya escaló su propio Everest el año pasado. Ahora la pregunta es otra: ¿tiene piernas, cabeza y hambre para volver a subirlo?