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El Arsenal se enfrenta al Chelsea: duelo de defensas y ataques

El domingo, en el Emirates Stadium, se cruzan dos polos opuestos del arranque de temporada: la defensa más férrea contra el ataque más demoledor. El Arsenal no ha encajado ni un solo gol. El Chelsea ha marcado siete en dos partidos. Choque frontal.

El dato que explica el dominio defensivo del equipo de Mikel Arteta es demoledor. Desde el inicio de la pasada campaña de Premier League, los ‘gunners’ han permitido menos de 0,50 goles esperados en 20 de sus 40 partidos. La mitad del calendario con el rival generando, en teoría, menos de medio gol. Y las dos primeras jornadas de este curso entran en esa lista.

Nadie se acerca. El siguiente es Liverpool, con ocho encuentros así. El Manchester City, subcampeón el año pasado, solo lo ha logrado dos veces. El Chelsea llega a cuatro. La brecha sin balón es enorme.

Mientras parte de la afición del Arsenal lamenta la falta de refuerzos ofensivos en el mercado, los números señalan con claridad dónde marca diferencias el campeón: en su estructura defensiva. Lo más llamativo es que lo hace sin su mejor zaguero, William Saliba, y sin otro titular como Jurrien Timber. Dos ausencias que, sobre el césped, apenas se han notado.

El club se ha cubierto bien con fichajes, pero Mikel Arteta no ha tenido que recurrir a todos. Ezri Konsa, por ejemplo, solo ha disputado 11 minutos. El que ha asumido el peso es Cristhian Mosquera, solvente al lado de Gabriel en el eje, con Ben White ocupando el lateral derecho.

En la medular también hay más músculo y control con la llegada de Bruno Guimaraes, aunque, igual que Konsa, está entrando poco a poco en la rotación. El mensaje es claro: el sistema ya sostiene al equipo por sí solo.

Basta mirar la línea de cuatro que ha jugado en este inicio: White, Mosquera, Gabriel y Riccardo Calafiori nunca habían salido juntos de inicio en un partido de Premier League antes de estas dos jornadas. Aun así, el bloque se mueve como si llevara años ensamblado. David Raya casi ha sido un espectador. Solo ha tenido que detener un remate a puerta, aquel cabezazo de Jack Rudoni.

Con este armazón, el Arsenal encara con confianza el reto de defender su corona en la Premier. Y ahora llega la prueba de estrés: un Chelsea que llega con pólvora encendida.

Morgan Rogers, el que se escapó del Arsenal, incendia el Chelsea

El duelo ante el equipo de Xabi Alonso también trae un guiño del destino. Antes de sus intentos fallidos por Vinicius Junior y Julian Alvarez, el Arsenal ya había puesto el ojo en Morgan Rogers. El inglés eligió Stamford Bridge. Y el impacto ha sido inmediato.

Su actuación en el 4-3 ante el Brighton, vista casi a ras de césped desde la tribuna de prensa de Stamford Bridge, explicó por qué tantos clubes se pelearon por él. Potencia, zancada, pausa para decidir. Todo desde la banda izquierda. Justo la zona donde el Arsenal se ha quedado más corto de efectivos.

Rogers se inventó la jugada del segundo gol del Chelsea, rompiendo a dos defensores del Brighton en conducción antes de asistir. Más tarde, giró sobre sí mismo, filtró un pase al espacio y desató la transición que acabó en el tercer tanto. Dos acciones que resumen su mezcla de calidad técnica y físico dominante.

No fue un destello aislado. Ya había dejado señales de su influencia en el estreno liguero ante el Fulham. El precio, 117 millones de libras, hizo pensar a muchos que el Chelsea había pagado demasiado. Él parece decidido a desmentirlo con hechos.

En dos jornadas suma un gol y una asistencia. Solo Bruno Fernandes, del Manchester United, le supera en el total combinado de tiros y ocasiones creadas. Justo detrás aparecen sus socios en el tridente, Cole Palmer y Joao Pedro. La química arriba es evidente. Ahora falta comprobar si ese vendaval ofensivo aguanta frente a una defensa del nivel del Arsenal.

Para Rogers hay un aliciente extra. Se mide al club que no logró ficharlo, en el estadio del vigente campeón, ocupando el rol que en el norte de Londres sigue sin dueño claro. Motivación garantizada.

Hull, Tzolakis bajo palos y el obrero Egan atrás

En el otro extremo de la tabla de presupuestos, Hull se ha ganado un hueco en el radar defensivo del inicio de temporada. También ha enlazado dos partidos sin encajar, contra todo pronóstico. Su guardameta, Konstantinos Tzolakis, ha sido protagonista absoluto: ha evitado goles con un valor de 1,92 en goles esperados, el mejor registro subyacente de cualquier portero en estas dos primeras jornadas de Premier.

Pero sería injusto pasar por alto la figura de John Egan. A sus 33 años, tras su etapa en el Sheffield United, muchos podían pensar que su tiempo en la élite inglesa había pasado. La realidad es otra. Tras el ascenso inesperado de Hull, el central ha renovado esta semana con un contrato mejorado, igual que otros cinco compañeros. Y lo está justificando en el campo.

Su producción defensiva roza lo exagerado. Ante el Manchester United, en la primera jornada, firmó 17 despejes. Contra el Coventry añadió otros 10. Promedia 13 por partido. Nadie en la Premier se acerca a esas cifras.

No es fútbol de salón, pero funciona. Hull sabe que, si quiere seguir resistiendo, necesita más dosis del mismo Egan: contundente, práctico, sin adornos. El siguiente examen llega el domingo, frente al Aston Villa.

Everton y el peso de un solo ‘9’

El otro foco del fin de semana apunta a Goodison Park. El Everton se presenta ante el Manchester United con una delantera reducida a un solo nombre: Thierno Barry. La salida de Beto y los intentos fallidos por Richardson y Folarin Balogun han dejado al equipo sin alternativas arriba tras una ventana de fichajes para olvidar.

Barry es, literalmente, la única referencia ofensiva pura en la plantilla. Todo el peso del gol recae en él. Sin red de seguridad. Sin plan B evidente desde el banquillo. Una apuesta forzada que puede disparar su figura o exponer las costuras de la planificación deportiva.

Lo que viene en pantalla

El fin de semana llega cargado para la televisión. Cuatro partidos de Premier League se emitirán en directo. El primero, el viernes por la noche, con un Ipswich – Liverpool que abre el telón.

El sábado, Hull recibe al Aston Villa en el encuentro del turno vespertino. El domingo se reserva para un doble plato fuerte: Everton – Manchester United a las 14:00, y, como cierre, ese Arsenal – Chelsea de las 16:30 que enfrentará al muro del campeón contra el nuevo ataque de lujo de Londres.

¿Resistirá la estructura perfecta de Arteta o será el día en que Morgan Rogers termine de justificar cada libra de su fichaje?

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