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Arne Slot y Mohamed Salah: Enfrentando la Tormenta en Liverpool

En Liverpool no hay semana tranquila. A dos días del cierre de la temporada en Anfield, con una plaza de Champions en juego y el adiós de varias figuras en el horizonte, el foco se ha clavado en un mensaje de Mohamed Salah en redes sociales. Arne Slot, sin embargo, eligió bajar el volumen.

El técnico neerlandés fue directo: él y Salah, dijo, van en la misma dirección. Les une algo básico: ganar con el Liverpool.

“Mo y yo tenemos los mismos intereses, queremos lo mejor para este club, queremos que sea lo más exitoso posible. Fuimos parte de dar a nuestros aficionados su primer título en cinco años, pero también somos conscientes de que no hemos ofrecido ese mismo nivel esta temporada”, recordó Slot ante los periodistas.

El origen del ruido está claro. Tras el doloroso 4-2 ante Aston Villa, que dejó la clasificación para la Champions en el aire, Salah utilizó su cuenta en X para pedir que el equipo recupere su identidad ofensiva, ese fútbol agresivo que marcó la era de Juergen Klopp. Un dardo público al rendimiento del curso, no tanto a un nombre propio.

Slot no esquivó la autocrítica, pero se negó a convertir la situación en un pulso personal. Recalcó que su obsesión pasa por el último partido, por lo que aún está en juego.

“Lo que queremos, y lo que quiero, es que el club sea tan exitoso como la temporada pasada. Y ahí está ahora mi principal foco, porque el partido del domingo puede darnos una base realmente buena para la próxima temporada”, explicó.

La gran incógnita es si Salah, que se marchará del club al final de la campaña y es ya el tercer máximo goleador histórico del Liverpool, estará sobre el césped en ese último capítulo liguero ante Brentford. Slot cerró la puerta con su estilo habitual: nada de pistas.

“Yo nunca digo nada sobre la alineación, así que sería una sorpresa para vosotros si lo hiciera ahora mismo”, zanjó. Mensaje claro: el once se conocerá cuando el árbitro entregue las planillas.

Lo que sí quiso dejar claro es que el comentario del egipcio no ha contaminado el día a día. Según el técnico, la semana de trabajo ha seguido su curso normal mientras el grupo se prepara para recibir a Brentford en Anfield.

Champions o decepción

La ecuación es sencilla y cruel. Quinto en la tabla con 59 puntos, el Liverpool encara la última jornada con tres puntos de ventaja y una diferencia de seis goles sobre el sexto, Bournemouth. Queda una plaza de Champions por repartir. Un tropiezo abriría la puerta al desastre deportivo y económico; una victoria consolidaría un mínimo imprescindible para el proyecto.

Slot, consciente del peso del momento, fue tajante: sus sensaciones personales importan poco frente al objetivo.

“No creo que sea importante lo que yo sienta, lo importante es que nos clasifiquemos para la Champions el domingo”, subrayó. “Así que preparo a Mo y a todo el equipo de la mejor manera posible, eso es lo que cuenta”.

La herida de Villa aún escuece. “Estaba muy decepcionado tras la derrota contra Villa, porque una victoria nos habría dado la clasificación para la Champions, y ahora queda un partido y es vital para nosotros como club”, admitió el entrenador.

El contexto no ayuda: temporada irregular, dudas sobre el rumbo futbolístico, la sombra alargada de Klopp y la sensación de que el ciclo se está reescribiendo sobre la marcha. En medio de todo, un partido que puede marcar el tono del verano.

Una buena noticia bajo palos

Entre tanta tensión, al menos una luz verde: Alisson Becker ha vuelto. El guardameta brasileño regresó a los entrenamientos el viernes tras estar de baja desde mediados de marzo por una lesión en el muslo, y Slot espera contar con él para el cierre de la campaña.

La presencia de Alisson, uno de los pilares del equipo en los últimos años, ofrece algo de estabilidad en la zona más sensible cuando el margen de error es mínimo.

El domingo, Anfield no solo despedirá una temporada irregular. También examinará, con su habitual juicio implacable, si este Liverpool aún reconoce su propio reflejo en el espejo de la Champions.