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Anderson elige City: nunca estuvo cerca de United

En Manchester ya no hay lugar para las dudas. Anderson, uno de los grandes fichajes del verano para el Etihad, dejó claro que jamás estuvo realmente cerca de cruzar al lado rojo de la ciudad, pese a los intentos de varias figuras de Old Trafford por seducirlo… en pleno descanso vacacional.

El centrocampista inglés habló sin rodeos en un evento con aficionados en la tienda oficial del club. Allí afrontó de frente el viejo runrún: que United le había convertido en objetivo prioritario antes de que City ganara la carrera por su fichaje.

Sí, hubo contactos. Sí, hubo charla. Pero la decisión ya estaba tomada.

“Estaba jugando al golf en Portugal y me crucé con algunos. Tuvimos una charla agradable y esas cosas, pero tenía una decisión que tomar y elegí City”, explicó el internacional inglés, quitando dramatismo a ese encuentro casual con jugadores de United durante el parón.

Un “no” de niño al rojo

Anderson no solo se refugia en la versión oficial del mercado. Se remonta a la infancia para explicar por qué, cuando llegó el momento de elegir, el camino apuntaba inevitablemente al Etihad.

“He visto algunas cosas. Se exageró todo”, admitió. “Tendría ocho o nueve años cuando [Sergio] Agüero marcó ese gol. Llevo diez años viendo a City. Tienes que tomar una gran decisión… y estoy seguro de que he tomado la correcta”.

Ese recuerdo del tanto de Agüero, convertido en mito para el lado celeste de la ciudad, no es un detalle menor. Marca una generación. Y Anderson pertenece a esa camada que creció viendo a City derribar jerarquías y levantar títulos mientras la figura de United perdía brillo.

Su fichaje, por tanto, no es solo un salto deportivo. Es casi un alineamiento natural con la camiseta que veía ganar cuando era niño.

De estudiar a De Bruyne a ocupar su lugar

Para Anderson, vestir de celeste significa también acercarse a un modelo que ha estudiado durante años: Kevin De Bruyne. El inglés reconoce que el belga ha sido su referencia absoluta en la última década.

“De Bruyne fue siempre el jugador en el que me fijé en los últimos diez años”, confesó. “Me encantaba verlo. Estar aquí, en el mismo club y jugando donde él jugó, es especial”.

No hay promesas vacías ni comparaciones forzadas. Hay admiración y una vara de medir altísima. Anderson llega a un vestuario que todavía respira la influencia del belga y se presenta como heredero espiritual de esa zona del campo, con la presión y el privilegio que eso implica.

El número 5 y el guiño a John Stones

El estreno oficial ya tiene fecha y escenario: Community Shield, este domingo, ante Arsenal, en el Principality Stadium de Cardiff. Y también tiene número. Anderson lucirá el dorsal 5, un detalle que no es casual dentro del vestuario de City.

Esa camiseta perteneció a John Stones, referencia del club y compañero de selección. El propio Anderson reconoció que el defensa tuvo un papel importante en su aterrizaje en Manchester.

“Tenía algunos números para elegir y, obviamente, Stonesy fue el último número cinco y estuvo muy bien conmigo en verano, así que pensé que sería un gran gesto quedarme con ese”, explicó.

Un gesto simbólico, sí, pero también una declaración de intenciones: asumir un número con peso reciente en el club y vincular su nueva etapa a alguien que le ha ayudado a integrarse desde el primer día.

La historia, al final, se escribe en detalles como estos. Un niño que vibra con el gol de Agüero, que crece estudiando a De Bruyne y que hoy se planta en el Etihad con el 5 a la espalda. United llamó. City, simplemente, ya estaba dentro.