Análisis financiero de Manchester United y Manchester City
La frase estaba escrita en negro sobre blanco en el comunicado de la Premier League: “Un total de 830,69 millones de libras, pagaderos y pagados por Abu Dhabi United Group (ADUG) al club”.
Traducido al lenguaje de la calle: los dueños de Manchester City inflaron al club con dinero externo, saltándose el espíritu de la normativa financiera del campeonato. Mientras el país aún digería ese veredicto demoledor, al otro lado de la ciudad aparecía otro número igual de contundente.
Cinco días antes, Manchester United había presentado ante la Bolsa de Nueva York sus cuentas anuales hasta el 30 de junio de 2026. Entre las muchas líneas de ese documento, una destacaba: 37 millones de libras en intereses, tres más que el año anterior. El analista Swiss Ramble calcula ahora que, desde la compra apalancada de la familia Glazer en 2005, el club ha pagado 852 millones de libras solo en intereses.
Dos modelos, un mismo escenario: en Manchester, un propietario mete dinero a presión; el otro lo saca con la misma intensidad.
Dinero que entra, dinero que sale
La comparación no se le escapa a nadie en la ciudad. Mientras City ha visto cómo ADUG inyectaba 830,69 millones directamente, United ha visto cómo casi una cifra similar se evaporaba en pagos financieros. No son matices contables: es la diferencia entre financiar fichajes… o financiar deuda.
En ese contexto, el mensaje del director ejecutivo Omar Berrada en las últimas cuentas sonó tan optimista como medido: “Aunque estos resultados confirman que estamos en la trayectoria correcta, seguiremos adoptando un enfoque disciplinado para garantizar que nuestras finanzas sigan siendo sostenibles”.
Las palabras llegaban tras una temporada con tercer puesto en la Premier League y regreso a la Champions League después de dos años de ausencia. Deportivamente, un paso al frente. Económicamente, un récord: 677,6 millones de libras de ingresos, con previsión de alcanzar los 760 millones en 2026-27.
Pero las cifras que vienen después explican el tono prudente de Berrada.
Récord de ingresos, montaña de deuda
Desde el 30 de junio, United ha comprometido 191,7 millones de libras en nuevos jugadores y costes asociados. Entre los nombres, Carlos Baleba, Andrey Santos, Youri Tielemans y canteranos como el internacional inglés sub-17 Tynan Thompson. Los pagos se extenderán “en los próximos cinco años”.
Al mismo tiempo, el club ha tomado prestadas 90 millones de libras adicionales. El resultado: una deuda total que ya alcanza los 1.150 millones. Para entender el salto, basta mirar atrás: en las cuentas a junio de 2021, la cifra comparable era de 667 millones. En apenas cinco años, casi se ha duplicado.
Antes del 30 de junio, la deuda específica por traspasos ascendía a 375 millones, de los cuales 218 deberán abonarse antes del 30 de junio de 2027. Y no se queda ahí: además de los fichajes ya cerrados, el club reconoce posibles pagos variables por 122,8 millones de libras si los jugadores alcanzan determinados objetivos. Un coste contingente que, paradójicamente, el club desearía tener que pagar: significaría que los fichajes funcionan.
En junio, United reestructuró su deuda principal y añadió 125 millones de dólares (94,36 millones de libras). El 23 de septiembre, comunicó un desembolso de 63,5 millones en la compra de terrenos para el nuevo estadio proyectado, cuyo modelo de financiación aún no está definido.
Ahí se abre otra grieta con la grada. Una parte de la afición, especialmente quienes no quieren abandonar Old Trafford, considera que ese dinero debería haberse destinado a reforzar la plantilla de Michael Carrick. El club, sin embargo, insiste en la palabra de moda en sus despachos: disciplina.
Una masa salarial contenida… y un técnico que exprime
En 2025, United tuvo la quinta masa salarial más alta de la Premier League: 313 millones de libras. La ausencia de competiciones europeas provocó un descenso hasta los 302 millones en 2025-26. A falta de conocer las cifras del resto, sería una sorpresa que el club escalara posiciones en ese ranking.
Con ese contexto, el tercer puesto de Carrick adquiere otra dimensión: el técnico ha competido contra plantillas más caras… y ha terminado por delante de muchas de ellas.
El dato clave está en la relación salarios/ingresos: 45%. Ningún club presentó una cifra mejor la temporada pasada. Para los reguladores, es un indicador de buena salud. Para los entrenadores, una pista clara: hay margen, pero no barra libre.
La teoría dice que el gasto en salarios suele correlacionarse con el rendimiento deportivo. La práctica, en Old Trafford, ha sido más caprichosa. En la última década, United ha encabezado varias veces la tabla de costes salariales sin tocar el título de liga. En 2024-25, llegó a terminar 15º con la quinta mayor masa salarial del campeonato. Una anomalía que todavía pesa en la memoria reciente.
Fichar mucho, vender poco
El verano pasado se presentó como un ejercicio de contención. Los 148 millones de libras invertidos en fichajes quedaron por debajo de clubes como Ipswich o Hull, recién ascendidos. Aun así, el gasto neto reciente sigue siendo elevado.
La explicación está en la otra cara del mercado: las ventas. Cuando se cerró la ventana el 1 de septiembre, United solo había ingresado 47 millones por salidas, undécima cifra de la Premier League. Entre los llamados “big six”, solo Liverpool recaudó menos.
Desde la venta de Romelu Lukaku al Inter de Milán por 74 millones en 2019, el club solo ha superado los 25 millones por un jugador en cuatro ocasiones: Mason Greenwood, Scott McTominay, Rasmus Hojlund y Alejandro Garnacho. Demasiado poco retorno para una entidad que, año tras año, invierte fuerte en talento.
El último mercado dejó una lección incómoda. Varios jóvenes salieron por debajo de lo esperado, como Radek Vitek y Toby Collyer, rumbo a Middlesbrough y West Brom. Otros, como los defensas Tyler Fredricson y James Overy, se marcharon sin dejar un solo euro en caja. La clave está en los detalles de esos acuerdos: cláusulas de recompra y porcentajes de futura venta muy significativos.
No es casualidad. Forma parte de una estrategia explícita del club para mejorar sus ingresos por traspasos a medio plazo. Renunciar a un ingreso inmediato alto para reservarse un trozo del pastel si el jugador explota lejos de Manchester.
Un club entre dos fuerzas
Mientras la Premier League desenmascara la ingeniería financiera que sostuvo parte del crecimiento de su vecino celeste, United sigue atrapado entre dos fuerzas: una máquina de generar ingresos como pocas en el mundo y una estructura de deuda que devora una porción enorme de esa riqueza antes de que llegue al césped.
La tabla dice que el equipo vuelve a la Champions. Las cuentas dicen que el negocio crece. Los números de la deuda, en cambio, recuerdan que cada paso hacia delante llega con una carga a la espalda.
La pregunta ya no es solo cuánto puede gastar Manchester United. Es cuánto más puede permitirse seguir pagando por el pasado mientras intenta construir su futuro.






