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Allegri critica el desplome del Napoli tras el partido en Milán

La noche en San Siro lo tenía todo para ser una declaración de fuerza del Napoli. Acabó siendo una herida abierta. De ir 0-2 arriba a caer en el 91’. De controlar el partido a salir de vacío ante el campeón.

Los goles de Matteo Politano y Rasmus Hojlund, ya en la segunda parte, habían silenciado el estadio y parecían encarrilar una victoria de peso. El equipo de Massimiliano Allegri movía el balón con seguridad, mandaba en el ritmo y daba la sensación de tener a Inter contra las cuerdas.

Pero el partido se rompió. Y el Napoli también.

La reacción del conjunto de Cristian Chivu fue feroz. El campeón se metió de nuevo en el encuentro, empujado por su gente y por un cambio de ritmo que desarboló a los visitantes. El desenlace, cruel para los napolitanos: un tanto de Lautaro Martinez en el minuto 91 culminó la remontada y dejó al Napoli sin nada.

“Pensamos que el balón había salido”

Allegri no maquilló nada en la sala de prensa. Ni el resultado ni los errores.

«Para los espectadores fue un partido divertido, para nosotros un poco menos», arrancó el técnico del Napoli. «Íbamos 2-0 y luego encajamos un gol demasiado ligero. Inter cambió su ritmo y nos creó dificultades».

El momento clave, para él, está claro. En la acción del 2-2 y, sobre todo, en el gol definitivo de Lautaro.

«En el gol decisivo pensamos que el balón había salido y nos paramos», admitió. «Pero el fútbol es así: nosotros podíamos haber marcado, lo hicieron ellos».

El reproche no fue tanto al sistema como a la concentración. Allegri lleva dos jornadas viendo el mismo problema: un equipo que se derrumba atrás a la mínima concesión.

Cinco goles en dos partidos: la alarma defensiva

El dato golpea: cinco goles encajados en apenas dos encuentros. No es una simple anécdota para Allegri, que apuntó directamente a la gestión de los momentos calientes.

«Sigue siendo una buena actuación, sobre todo en la gestión del balón», analizó. «En este momento estamos pagando demasiado cada error: hemos encajado cinco goles en dos partidos y debemos mejorar, sin pensar que la solución es solo defender dentro del área».

El técnico insistió en que no se trata de tirar por tierra el trabajo ni de caer en el pánico, pero sí de entender la fragilidad actual cuando el rival sube líneas y aprieta.

«Estamos solo en la tercera jornada, la condición crecerá», recordó. «Ahora debemos mantener la calma y pensar en la Champions League».

Vergara convence, Alisson deja dudas

En medio del caos final, Allegri también se detuvo en los nombres propios. Hubo elogios para uno y advertencia para otro.

Antonio Vergara, que actuó como interior zurdo, se ganó una mención especial: «Vergara jugó muy bien como mediocentro izquierdo, con intensidad y calidad», subrayó el entrenador.

El tono cambió al hablar de Alisson Santos, titular durante 80 minutos antes de dejar su sitio a Benoit Badiashile.

«Alisson, en cambio, debe gestionar mejor algunos balones, porque en estos partidos cada jugada pesa», señaló Allegri. «Viene de una lesión larga y todavía necesita encontrar su mejor condición».

La entrada de Badiashile tampoco cambió el destino del encuentro. Allegri quiso aclarar que sus retoques finales no fueron, a su juicio, el detonante del desplome.

«No influyó», zanjó. «Puse a Badiashile para ayudar en los balones aéreos, pero el fútbol no tiene lógica y encajamos dos goles de cabeza».

Seis puntos de distancia y un mensaje claro

La derrota deja al Napoli ya a seis puntos de Inter en la clasificación. Es pronto, pero la brecha se ve grande cuando el que está arriba es el vigente campeón y, para muchos, el gran favorito al título.

Allegri no quiso entrar en el terreno del mercado ni en debates sobre si la plantilla necesita refuerzos urgentes. Cerró la puerta con firmeza.

«Hablar del mercado ahora no tiene sentido», sentenció cuando le preguntaron por posibles llegadas antes del cierre. «Tengo que analizar el rendimiento del equipo. Inter es el equipo más fuerte de la liga, es el favorito. Estuvimos a la altura del equipo más fuerte».

El mensaje es doble: orgullo por competir de tú a tú en San Siro y, al mismo tiempo, una advertencia interna. Porque el Napoli ya ha demostrado que puede dominar al campeón. Lo que todavía no ha demostrado es que sepa sostenerlo cuando el partido se incendia. Y la temporada no va a bajar la temperatura.