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Zeno Debast se pierde el Mundial 2026: conflicto entre Bélgica y Sporting Lisbon

Zeno Debast, baja bomba para Bélgica en plena guerra médica con Sporting Lisbon

La selección de Bélgica perdió algo más que un defensa en la víspera de su duelo de cuartos de final del Mundial 2026 ante España. Perdió tranquilidad. Perdió margen de maniobra. Y lo hizo en medio de una batalla abierta entre club y federación que estalla justo cuando el torneo entra en su tramo más cruel.

Zeno Debast, central de Sporting Lisbon, no estará en el choque del 10 de julio en el SoFi Stadium de Inglewood, California. No por decisión del seleccionador. Ni por diagnóstico del cuerpo médico de la selección. Sino porque su club ha impuesto su criterio y lo ha declarado “no apto médicamente” para jugar, según desveló el diario británico Mirror.

La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) confirmó el giro en un comunicado seco, sin adornos: Sporting Lisbon ha informado al jugador de que no está en condiciones de participar. Punto. Un mensaje que choca frontalmente con la valoración de los médicos de la selección y que llega cuando el vestuario afinaba los últimos detalles para una cita que marca la frontera entre el éxito y la decepción.

El conflicto no se queda ahí. El medio belga RTLinfo detalló que Debast venía entrenándose en solitario bajo supervisión de la federación, dentro del cuartel general de Bélgica, mientras los responsables belgas discutían el dictamen del club. Desde la RBFA sostienen que la postura de Sporting Lisbon contradice tanto su propia evaluación médica como la posición de las aseguradoras de la FIFA, que también han avalado la disponibilidad del jugador.

El caso estalla después de un torneo ya extraño para el defensa. Debast se perdió toda la fase de grupos, incluidos el contundente 5-1 de Bélgica ante Nueva Zelanda y el posterior pase a octavos de final del Mundial 2026. Tampoco estuvo en el sufrido 3-2 frente a Senegal en la ronda de eliminación directa.

Cuando por fin parecía que el calvario quedaba atrás, regresó a la convocatoria y reapareció en el triunfo de autoridad ante la coanfitriona Estados Unidos, un 4-1 que disparó la confianza del grupo y devolvió al central al primer plano. Él mismo había transmitido optimismo sobre su estado físico en la antesala de los cuartos. Parecía listo. Parecía el momento de consolidarse.

La puerta se ha cerrado de golpe.

Para Bélgica, la ausencia pesa. No solo por lo que Debast ofrece en la zaga, sino por lo que simboliza: un jugador que se siente preparado, una federación que lo avala y un club que, desde la distancia, aprieta el freno y se impone en el instante decisivo. En un Mundial donde los detalles deciden, perder un defensa que volvía a su mejor nivel, a 90 minutos de unas semifinales, es un golpe directo al plan de partido.

Mientras España ajusta su libreto para atacar los puntos débiles de los “Diablos Rojos”, Bélgica debe rehacer su línea defensiva con el ruido de fondo de un pulso institucional que no se apagará con el pitido inicial. La cita en Inglewood decidirá un semifinalista del mundo, pero también dejará una pregunta en el aire: ¿hasta dónde puede llegar una selección cuando, en el momento clave, ni siquiera manda sobre sus propios jugadores?