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Jason Wilcox elige a su candidato para sustituir a Carrick en Manchester United

Jason Wilcox ya tiene elegido a su candidato para sustituir a Michael Carrick en el banquillo de Manchester United. Y, de paso, ha tachado dos nombres que también encajaban en el perfil, pero que hoy por hoy son inviables.

La situación de Carrick es frágil. Muy frágil. United ha perdido cinco de sus once primeros partidos oficiales de la temporada y el 4-1 encajado ante Como en la Champions League ha dejado heridas profundas, no solo en el marcador, también en el vestuario y en los despachos. El equipo fue arrollado por un debutante en la máxima competición europea y, al acabar, el capitán Bruno Fernandes decidió romper el guion.

El portugués apuntó directamente a los planteamientos de Carrick. Un gesto que ha incendiado el debate en Inglaterra. Pundits de peso han cargado contra el mediapunta, y Wayne Rooney ha ido más allá, señalando tanto a Fernandes como a Lisandro Martínez —que la semana pasada criticó al director técnico Jason Wilcox— como “bebés egoístas”. Un mensaje duro, a la yugular, que retrata el clima en torno a Old Trafford.

Pese a los rumores de destitución inmediata, el club ha confirmado que Carrick dirigirá el partido del domingo ante Bournemouth y atenderá a la prensa el viernes a las 13.30. Es un pequeño respiro, no una garantía de futuro.

Mientras tanto, en los despachos se mueve todo. Según The Athletic, Wilcox mantiene públicamente su respaldo a Carrick, pero la figura de Sir Jim Ratcliffe planea sobre cualquier decisión. El copropietario podría intervenir y desautorizar al director de fútbol si decide cortar por lo sano, apoyándose incluso en sistemas de inteligencia artificial para perfilar al próximo técnico de los Red Devils.

Wilcox, consciente de que el suelo tiembla bajo los pies de Carrick, ha acelerado su trabajo de campo. Y, según ha desvelado el corresponsal jefe de fútbol de talkSPORT, Alex Crook, ahora “se inclina hacia Eddie Howe” como opción prioritaria.

No es un nombre nuevo en la órbita de United. Howe ya estuvo en el radar para relevar a Erik ten Hag, con el entonces director deportivo Dan Ashworth presionando para que el exentrenador de Newcastle tomara las riendas antes de que Wilcox apostara por Ruben Amorim. El contexto ha cambiado, pero el perfil sigue seduciendo.

Dentro del organigrama no hay unanimidad. El director de captación, Christopher Vivell, empuja para que el elegido sea Julian Nagelsmann. Sin embargo, Wilcox se decanta por Howe por un motivo claro: su experiencia contrastada en la Premier League. Y su voz, a día de hoy, pesa más en los oídos de Sir Jim Ratcliffe y de la familia Glazer.

Howe está libre desde su salida de Newcastle este verano. Distintas informaciones han apuntado a que su idea inicial pasaba por tomarse un descanso prolongado, recargar pilas lejos del foco. Pero la sensación en el entorno del club es nítida: si el banquillo de Manchester United queda vacante, le costaría decir que no.

En paralelo, dos entrenadores que encajan en el molde de Wilcox se han ido cayendo de la carrera. Unai Emery, pieza clave del proyecto de Aston Villa, se ajusta al perfil futbolístico y de liderazgo que busca la dirección deportiva, pero su salida se considera prohibitiva en términos económicos. Arrancarlo de Birmingham costaría demasiado.

El otro es Fabian Hürzeler. El técnico de Brighton cumple con los criterios marcados por Wilcox, pero su situación es diametralmente opuesta: está cómodo, asentado y sin intención de abandonar su actual proyecto para lanzarse al volcán de Old Trafford. Al menos, no ahora.

Así, el tablero se estrecha. Carrick encara un fin de semana que puede definir su futuro inmediato, con la sombra de Eddie Howe alargándose sobre el banquillo y con un club dividido entre la paciencia, la presión mediática y el deseo de reconstruir un proyecto que no termina de despegar. La próxima decisión no solo marcará el próximo mes. Puede condicionar el rumbo de toda la era Ratcliffe.