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Vinícius regresa a Valdebebas entre incertidumbres

El verano en Madrid arrancó con una imagen potente: Vinícius Júnior cruzando de nuevo las puertas de Valdebebas, botas en la mano, sonrisa contenida y un futuro que, por primera vez en mucho tiempo, no parece escrito en blanco y dorado.

El brasileño regresó este lunes a los entrenamientos del Real Madrid tras sus vacaciones posteriores al Mundial, sometiéndose primero a las habituales pruebas médicas en el Blua Sanitas Valdebebas Hospital antes de pisar el césped a las órdenes de José Mourinho, en su segunda etapa al mando del banquillo blanco. Junto a él también reapareció Brahim Díaz, igualmente de vuelta tras su participación mundialista.

El club lo contó con la frialdad de una nota oficial: dos jugadores, revisiones médicas, primera sesión con el nuevo técnico. Nada más. Ninguna alusión al elefante en la habitación: el contrato de Vinícius entra en su último año y la postura de la entidad, según adelantó ESPN, ha cambiado de tono. Si no hay renovación, el escenario de una salida este mismo verano ya no se descarta en los despachos del Santiago Bernabéu.

Un año de contrato y un mercado al acecho

El margen es estrecho. Un año de vínculo para un futbolista que ha sido bandera del proyecto reciente y que, al mismo tiempo, se encuentra en el punto exacto en el que los grandes clubes europeos miden cada decisión: renovar como estrella absoluta o hacer caja antes de perder poder negociador.

Fuentes consultadas por ESPN apuntan a que todavía no hay fecha marcada para una reunión formal entre la cúpula del Real Madrid y los representantes del jugador. No hay cumbre, no hay ultimátum, no hay fumata de ningún color. Solo un silencio que alimenta las especulaciones.

Ahí entra Arsenal. El club londinense, siempre atento a los movimientos en la élite continental, se ve —según las mismas informaciones— en una posición fuerte para lanzarse a por Vinícius si el Madrid abre la puerta. Mikel Arteta, preguntado el sábado por el posible fichaje, se cerró en banda y evitó cualquier comentario, una respuesta que, lejos de enfriar el asunto, lo mantiene en ebullición: cuando no hay desmentido rotundo, la historia sigue viva.

Mourinho observa, el calendario aprieta

Mientras los rumores se disparan, la realidad deportiva no se detiene. El sábado, el Real Madrid empató 2-2 ante Fiorentina en su primer amistoso de pretemporada. El protagonista del arranque fue otro brasileño: Endrick, que abrió el marcador y dejó claro que llega para reclamar espacio y protagonismo en el ataque blanco.

Ese detalle no es menor. El regreso de Mourinho coincide con una plantilla en transición, con jóvenes que empujan y veteranos que aún sostienen jerarquías. En ese tablero, la situación contractual de Vinícius adquiere un peso específico: o se le blinda como pieza central del nuevo proyecto, o se redibuja el plan ofensivo sin él.

El siguiente examen llega este sábado en Budapest, ante Ferencvaros. Otro amistoso, sí, pero otro escaparate. Para Mourinho, una oportunidad más de ajustar su idea antes del inicio de LaLiga. Para Vinícius, cada sesión y cada minuto de juego se convierten en mensajes, tanto hacia el club como hacia el mercado.

De momento, la única certeza es que el brasileño está donde muchos le imaginaban durante años: de nuevo en Valdebebas, bajo la mirada exigente de Mourinho, con la camiseta del Real Madrid sobre los hombros. La incógnita ya no es qué puede hacer en el campo. Es cuánto tiempo más lo hará en este.