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Turki Al-Sheikh y su impacto en Derby County: un dilema ético

La posible entrada de Turki Al-Sheikh en el capital de Derby County ha colocado al recién creado regulador independiente del fútbol inglés ante lo que Amnistía Internacional define como “una prueba decisiva”. No es un simple movimiento de mercado. Es un choque frontal entre dinero, poder e imagen pública en uno de los clubes más antiguos del país.

Un inversor con mucho más que fútbol detrás

Al-Sheikh, de 44 años, no llega como un desconocido. Ha sido propietario de clubes en España y Egipto y hoy es una de las figuras más influyentes del boxeo mundial. Pero su peso real se entiende mejor por su cargo: presidente de la General Entertainment Authority de Arabia Saudí y hombre del círculo cercano del príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Ese vínculo es precisamente lo que enciende todas las alarmas. Organizaciones de derechos humanos llevan años denunciando el papel de Arabia Saudí en el llamado “sportswashing”: usar el deporte y la cultura para pulir una imagen internacional lastrada por un historial de abusos, la situación de las mujeres, el uso de la pena de muerte y la persecución de personas LGTBI.

Amnistía Internacional recuerda una cifra que golpea de lleno el debate: 356 ejecuciones en Arabia Saudí el año pasado, un nuevo récord, duramente criticado por grupos de derechos humanos.

El primer gran examen del nuevo regulador

La entrada de Al-Sheikh en Derby County no podrá concretarse sin el visto bueno del regulador independiente del fútbol (IFR, por sus siglas en inglés), organismo creado el año pasado para proteger el futuro y la integridad del juego en Inglaterra. Es la primera vez que se enfrenta a un caso de este calibre.

El IFR ha diseñado un nuevo test para propietarios, directores y altos ejecutivos, asumiendo la función que antes correspondía a la English Football League en lo relativo a nuevas inversiones en clubes de Championship. El mensaje de Amnistía es directo: este caso marcará el tono del nuevo sistema.

“Se trata de una prueba definitoria para el nuevo regulador independiente del fútbol inglés”, afirma Felix Jakens, responsable de campañas de Amnistía Internacional en Reino Unido. “¿Permitirá que un alto representante de un gobierno directamente implicado en violaciones masivas de derechos humanos tome el control de uno de los clubes más antiguos del país? El regulador debe plantearse estas preguntas y responderlas con transparencia”.

Ni el IFR, ni la EFL, ni Derby County han querido pronunciarse sobre el interés de Al-Sheikh cuando fueron contactados por la BBC. Tampoco el entorno del saudí ha ofrecido comentarios.

Más peso saudí en el fútbol inglés

Con Newcastle United ya bajo control del Public Investment Fund de Arabia Saudí, Amnistía advierte de que cualquier participación de Al-Sheikh en Derby supondría “una expansión significativa de la huella saudí en el fútbol inglés”.

Jakens insiste en que “las serias cuestiones en torno a la implicación saudí en el deporte en cualquier lugar del mundo son igual de relevantes aquí”. Y subraya un punto clave: “Al-Sheikh no es un empresario privado. Es el presidente de la General Entertainment Authority de Arabia Saudí”.

El posible desembarco en Derby no llega en el vacío. El saudí ya mantuvo conversaciones para un posible ‘takeover’ en Bristol City y mostró interés por invertir en Southampton y Millwall. Su nombre lleva tiempo orbitando alrededor del mapa del fútbol inglés.

La sombra de la multipropiedad

Las conexiones con los actuales propietarios de Newcastle también reavivan otro debate espinoso: el de la multipropiedad de clubes. El test de propietarios y directores de la Premier League prohíbe que una misma persona o entidad determine directa o indirectamente la gestión de más de un club de las ligas inglesas.

Cualquier estructura que acerque a los mismos grupos de poder a varios equipos del sistema profesional genera suspicacias. Y, en este caso, el escrutinio será máximo.

Derby, entre la necesidad y el vértigo

En Pride Park el contexto es delicado. El propietario actual, David Clowes, promotor inmobiliario de Derbyshire que rescató al club de la administración en el verano de 2022, lleva tiempo buscando nuevos inversores. Desde 2024 ha dejado claro que estaría dispuesto a vender más del 80% de sus acciones si llega la oferta adecuada.

Para parte de la afición, la llegada de un multimillonario capaz de impulsar el proyecto hacia la Premier League suena a salvación deportiva. Para otra, es una línea roja ética. El club, que sueña con regresar a la élite casi dos décadas después de su última presencia prolongada, se encuentra atrapado entre la necesidad económica y el debate moral.

El aficionado Nick Webster, que participó en un programa especial de BBC Radio Derby sobre el posible desembarco de Al-Sheikh, resumió la fractura interna: “No hay forma de esquivarlo, la afición va a estar dividida. Muchos están emocionados por los miles de millones que potencialmente podrían invertirse, y luego están los derechos humanos y todos los otros asuntos que están ahí. Después habrá gente en medio, y todo esto va a incomodar a mucha gente”.

Fascinación y dudas en la grada

No todos miran con el mismo prisma. Sam Jones, seguidor de Derby County y mánager de boxeo que ha trabajado con Al-Sheikh, reconoce que se ilusionó “de inmediato” al conocer el interés del saudí por el club.

A sus 37 años, Jones ha visto de cerca lo que el dirigente saudí es capaz de montar en el cuadrilátero. Cita como ejemplo el espectáculo que llevó a las Pirámides de Giza en mayo, encabezado por la pelea por el título mundial de Usyk ante Rico Verhoeven, con su propio boxeador Jack Catterall en el combate de respaldo.

“En mis diez años en el boxeo he estado en lugares muy locos, y mi boxeador Jack acaba de ganar un título mundial en la base de las pirámides”, contó en BBC Radio Derby. “Media hora antes de su salida al ring hubo una especie de tormenta de arena. Fue completamente demencial. Pero para tener ese tipo de visión para el boxeo, para montar un show allí, hay que tener una ambición muy seria”.

Para Jones, esa ambición es precisamente lo que podría transformar a Derby: “Si Turki Al-Sheikh toma el control del club o invierte fuertemente, lo que sea que haga, y pone una cuarta parte del esfuerzo que ha puesto en el boxeo, haciendo realidad las peleas más grandes, entonces los aficionados de Derby County tienen motivos para estar muy emocionados”.

Entre la promesa de noches grandes y el peso de las cifras de Amnistía, el futuro del club queda ahora en manos de un regulador que apenas empieza a escribir su historia. Su decisión no solo definirá el rumbo de Derby County. También marcará hasta dónde está dispuesto a llegar el fútbol inglés cuando el dinero y los derechos humanos chocan en la misma portería.

Turki Al-Sheikh y su impacto en Derby County: un dilema ético