Tuchel se queda tras derrota ante Argentina: rumbo a la Eurocopa 2028
Thomas Tuchel sigue en pie. Cuestionado, señalado por sus propios cambios en la semifinal del Mundial ante Argentina, pero aún respaldado por la Federación Inglesa. El seleccionador de Inglaterra, de 52 años, conservará el cargo y apunta ya a la Eurocopa 2028 en casa, pese al doloroso 2-1 encajado en Atlanta que volvió a despertar viejos fantasmas.
El técnico alemán había llegado como el hombre destinado a ir un paso más allá que Gareth Southgate. Su reputación táctica, forjada en clubes como Chelsea, encajaba con la obsesión de una federación que venía de perder dos finales de Eurocopa consecutivas y una semifinal mundialista. Esta vez, la historia parecía cambiar.
Durante buena parte de la noche, Inglaterra tuvo el partido donde quería. El gol de Anthony Gordon abría de par en par la puerta de la primera final mundialista masculina desde 1966. Control, ventaja y una sensación de madurez competitiva que tantas veces se había echado en falta.
Hasta que llegaron los cambios.
Tuchel optó por reforzar la estructura defensiva, retrasó líneas y dio metros a una Argentina que nunca necesita demasiada invitación para atacar. El equipo se hundió unos pasos, luego unos más, y el partido empezó a jugarse demasiado cerca del área inglesa. La presión albiceleste creció, el reloj se hizo eterno y el desenlace acabó castigando la apuesta conservadora del alemán. Remontada y eliminación en el tramo final. Otra vez a un paso. Otra vez con la sensación de haber tenido la gloria en la mano.
El debate se encendió de inmediato. Se cuestionó la valentía del seleccionador, su lectura del momento, el giro a un plan de contención que recordó a derrotas anteriores de Inglaterra en grandes citas. Pero desde la cúpula de la FA el mensaje es claro: Tuchel sigue siendo el hombre elegido.
Contrato hasta 2028 y mirada en la Eurocopa de casa
El acuerdo inicial de Tuchel sólo cubría este Mundial. Sin embargo, en febrero ya había firmado una ampliación hasta 2028. No fue un gesto menor: la federación le entregó entonces un proyecto de ciclo completo, con la Eurocopa en suelo inglés como horizonte central.
Tras la derrota ante Argentina, el propio técnico lo dejó claro: piensa llegar. “Tengo contrato hasta la Eurocopa en casa y estoy deseando que llegue, aunque ahora sea difícil mirar tan lejos”, admitió, todavía con la herida abierta. No hubo grandes discursos, ni giros dramáticos. Simplemente la reafirmación de un plan que no se detiene por una noche aciaga.
Desde la dirigencia, el respaldo se expresó con la misma firmeza. El consejero delegado de la FA, Mark Bullingham, habló de orgullo y frustración a partes iguales tras el regreso a la base de Kansas City. “Es desgarrador quedarse tan cerca”, dijo. “Los jugadores y Thomas lo dieron todo hoy y la plantilla, el cuerpo técnico y el personal no podrían haber trabajado más duro durante el torneo. Me gustaría agradecerles a todos, y también dar las gracias de corazón a nuestros maravillosos aficionados aquí en Estados Unidos y en casa. Sentimos su apoyo en cada paso y estamos todos muy decepcionados por no llegar más lejos”.
No suena a discurso de despedida. Suena a continuidad. A un proyecto que asume el golpe, pero no se rompe.
Un bronce sin consuelo ante Francia
Inglaterra no puede hacer aún las maletas. Antes de regresar definitivamente, queda un último trámite en Miami, en el mismo Hard Rock Stadium donde hace una semana celebró el pase a semifinales tras eliminar a Noruega. Esta vez el rival será Francia, en un partido por el tercer puesto que nadie soñaba jugar.
Tuchel lo verbalizó sin rodeos. “Ninguno de estos jugadores, ni los de Inglaterra ni los de Francia, quiere disputar este partido. Quieren estar en la final. Lo dimos todo para estar en la final”, reconoció. El encuentro por el bronce, ese viejo partido incómodo, llega como una prueba de profesionalidad más que como un premio.
El técnico, no obstante, reivindicó el camino. “Muchas grandes, grandes selecciones quedaron eliminadas antes de semifinales, así que sí, es un logro”, apuntó. Sabe que ahora mismo pocos quieren escuchar esa palabra, empezando por él mismo, pero también entiende que alcanzar las últimas cuatro plazas de un Mundial no es un accidente.
El reto inmediato es emocional. “No dije mucho a los jugadores después”, confesó. “Nada de lo que digas en el vestuario puede quitar el dolor o la decepción. Todos conocemos estos momentos, así que les dije: afrontémoslo con respeto, digirámoslo primero. Aceptemos que lo dimos todo. Eso es una parte importante en una derrota”.
Ahí se aferra el seleccionador: a la idea de que el grupo lo ha vaciado todo. “¿Hicimos todo para llegar a esta semifinal? ¿Lo dimos todo? Cien por cien que sí, y creo que los aficionados se darán cuenta de ello y ya lo están haciendo”, insistió. La siguiente palabra en su discurso fue clave: reacción. “La segunda parte es levantarse, reaccionar. Eso es lo que tienes que hacer en el más alto nivel del deporte. Es lo que se exige y es lo que haremos”.
Un ciclo en el alambre emocional
Tuchel se queda. Lo hace con un contrato largo, con el respaldo de la FA y con un vestuario que, pese al golpe, ha demostrado competir al nivel más alto. Pero también con una sombra que no se disipa: la de las decisiones en las noches grandes, la del paso atrás cuando el partido pide un paso al frente.
El tercer puesto ante Francia no cambiará la historia de este Mundial para Inglaterra. Sí puede, en cambio, marcar el tono con el que el equipo cierre el torneo y encare el próximo tramo del ciclo. Una victoria no borrará la semifinal perdida, pero puede servir como punto de apoyo para reconstruir el ánimo. Una derrota, en cambio, alimentaría el ruido en torno al seleccionador.
Lo que no cambia es el escenario final: la Eurocopa 2028 en casa, con Thomas Tuchel en el banquillo y una generación que vuelve a rozar, pero no atrapar, los títulos grandes. La pregunta ya no es si Inglaterra tiene talento para ganar. La pregunta es si aprenderá a hacerlo antes de que esta oportunidad histórica se le escape de las manos.






