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Tottenham y su ambicioso plan para conquistar la WSL

Tottenham ya no mira al fondo de la tabla. Mira hacia arriba, hacia Europa. Y lo deja claro donde más duele y más convence: en el mercado.

El verano ha sido una declaración de intenciones. El club ha roto su récord de traspaso para fichar a la defensa francesa Alice Sombath desde Lyon, un movimiento que se suma a los cerca de 375.000 libras invertidos en enero en la noruega Signe Gaupset. Dos apuestas fuertes, jóvenes y europeas, que marcan el tono de un proyecto que quiere instalarse entre las grandes.

Alrededor de ellas, un bloque que suena a equipo serio: las delanteras Shekiera Martinez y Kirsty Hanson, la defensa Caitlin Dijkstra, la centrocampista Victoria Pelova y la guardameta Selma Panengstuen. No es un simple retoque. Es una remodelación ambiciosa para un conjunto que el curso pasado terminó quinto en la WSL, muy lejos ya de aquella temporada en la que coqueteó con el descenso.

Un plan de fichajes a 12 meses vista

Este será apenas el séptimo año de Tottenham en la élite, pero el crecimiento interno ha sido acelerado. Más personal, mejores instalaciones, una base propia en el centro de entrenamiento de Hotspur Way. El club incluso ha intentado dar el siguiente paso con un nuevo centro para la academia femenina y de chicas, aunque el proyecto se ha visto frenado en los tribunales esta misma semana.

La ambición no es nueva. Poco después del ascenso en 2019, casi 40.000 personas acudieron al Tottenham Hotspur Stadium para un derbi del norte de Londres ante Arsenal. Un año más tarde, el club sorprendió al mundo con la llegada, aunque fuera en una cesión de corta duración, de la estrella estadounidense Alex Morgan tras su maternidad. En 2024, el equipo alcanzó la final de la Women's FA Cup. Las señales estaban ahí.

Luego llegó el frenazo. Una temporada decepcionante bajo el mando de Robert Vilahamn en 2024-25 acabó con su destitución. Entró Martin Ho. Y la reacción fue inmediata: el equipo volvió a escalar en la tabla en su primer curso.

Ho no aterrizó a ciegas. Desde su llegada en julio de 2025, Tottenham se movió con un plan de reclutamiento a 12 meses, con objetivos definidos para las tres ventanas siguientes. Las conversaciones con la delantera Cathinka Tandberg y la defensa Toko Koga ya estaban avanzadas incluso antes de que se cerrara su contrato, y ambas se han convertido en piezas clave en su esquema.

El técnico se tomó su tiempo en aquel primer verano. Analizó el vestuario, detectó carencias y solo entonces impulsó una evolución profunda. Desde entonces, fuentes del club aseguran que Tottenham ha logrado cerrar todos sus objetivos prioritarios tanto en enero como en este verano, pese a que la ventana sigue abierta hasta el 3 de septiembre.

La estrategia ha sido clara: cerrar los fichajes pronto para que Ho disponga del grupo completo durante toda la pretemporada. Nada de llegadas de última hora que obliguen a improvisar.

Al frente de la operación, un hombre de la casa: Andy Rogers, director general y empleado del club durante 24 años. Ha liderado el mercado estival con una idea fija, dejar la sección femenina en una posición sólida y facilitar una transición ordenada antes de su salida.

Del susto del descenso al sueño europeo

La gran incógnita es obvia: ¿hasta dónde puede llevar todo esto a Tottenham?

El club ya se ha consolidado como fijo en la WSL. Tiene estructura, instalaciones y ahora, inversión. Suficiente para empezar a hablar en serio de Europa.

Ho no se ha escondido en su discurso. Repite el mismo mensaje: competir con las mejores de la WSL y construir una plantilla capaz de jugar en competiciones europeas. El reto es mayúsculo. Solo los tres primeros puestos dan acceso a la Women's Champions League y, en los últimos años, esos billetes han tenido nombre casi fijo: Arsenal, Chelsea, Manchester City y Manchester United.

Romper ese muro es el siguiente paso. Y no están solos en el intento. London City Lionesses y Brighton también han abierto la cartera y se han marcado el mismo objetivo: colarse en el podio.

La carrera es feroz. Cada verano se baten récords de traspasos en el fútbol femenino y nadie quiere quedarse descolgado. En ese contexto, la inversión de Tottenham en su equipo femenino coincide con un mercado igualmente agresivo en el conjunto masculino, que busca reaccionar tras una campaña tan mala que rozó el descenso de la Premier League.

Todo esto encaja en un giro estratégico más amplio tras la salida del presidente Daniel Levy en septiembre de 2025 y los cambios posteriores en el consejo de administración. La llegada de Vinai Venkatesham como director ejecutivo, procedente de Arsenal, añade otra capa de ambición: fue una figura clave en el éxito del equipo femenino gunner y ahora quiere replicar esa fórmula en el norte de Londres… pero vestido de blanco.

El modelo es reconocible: fichar a algunas de las mejores jóvenes de Europa —como Gaupset y Sombath— y mezclarlas con goleadoras contrastadas en la WSL como Hanson y Martinez. Un cóctel pensado para darle a Ho un grupo moldeable, con margen de crecimiento y capacidad inmediata de competir.

El último gran desafío: llenar las gradas

Sobre el césped, la hoja de ruta parece clara. Fuera de él, queda una asignatura pendiente que no se resuelve con un solo fichaje: la afición.

La temporada pasada, Tottenham promedió apenas 1.734 espectadores por partido en la WSL. Una cifra que, además, se ve inflada por algunos encuentros puntuales disputados en el estadio principal, con asistencias bastante superiores a la media habitual.

Ahí está uno de los grandes retos del proyecto. El club ha invertido en talento, en estructura, en planificación deportiva. Ha demostrado que quiere formar parte estable del grupo que manda en Inglaterra. Pero para dar el salto definitivo, para que el Tottenham femenino deje de ser una promesa y se convierta en una potencia, necesitará algo más que buenos fichajes y un buen plan de 12 meses.

Necesitará que la grada responda. Que Hotspur Way y el Tottenham Hotspur Stadium se conviertan en escenarios habituales de grandes noches. Porque el equipo ya ha dado el paso al frente. Ahora falta saber si la WSL, y su propia afición, están preparadas para que Tottenham se siente a la mesa de las que mandan.