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Tensión en Ibrox y triunfo de Celtic en Perth

En Ibrox, el murmullo nunca se convierte del todo en rugido. Rangers y St Mirren siguen bloqueados en un 0-0 que huele a nervios, mientras en Perth Celtic por fin encuentra la rendija para golpear a St Johnstone.

Rangers, atrapado en su propio ruido

Los aficionados de Rangers empujan, levantan el volumen, intentan arrastrar a su equipo. Pero el ambiente se enrarece en un instante cada vez que el conjunto local pierde el balón en su propio tercio. Y pasa demasiado a menudo. De la grada baja una mezcla de ansiedad y frustración que se siente en cada pase hacia atrás, en cada control impreciso.

El aviso más serio no llega de los de casa, sino de un St Mirren cada vez más suelto. Una jugada limpia, directa, rompe por completo la zaga de Rangers. Un pase que atraviesa la defensa como si no existiera y, de repente, Fraser Taylor se queda solo, cara a cara con Ivor Pandur.

“Qué jugada. El pase elimina a toda la defensa de Rangers y ninguno de los locales reacciona. Fraser Taylor se queda completamente solo. Tiene que poner a su equipo 1-0 arriba. Quizá tiene demasiado tiempo para pensarlo, pero es una ocasión gloriosa desperdiciada”, analiza Rory Loy en BBC Sportsound, con la experiencia de quien ha vestido ambas camisetas.

La escena se repite con todavía más dramatismo. Otra vez Taylor, otra vez un desmarque perfecto de tercer hombre, otra vez campo abierto por delante. El centrocampista tiene tiempo de sobra para elegir el rincón, medir, perfilarse. Pero Pandur no se vence, apenas se mueve de su línea y aguanta firme hasta sacar una mano decisiva. “St Mirren no va a tener una ocasión mejor esta noche. Seguro”, se escucha mientras el suspiro recorre la grada.

El partido se inclina, poco a poco, hacia el lado equivocado para Rangers. “St Mirren se ha visto mucho más cómodo en esta segunda parte y ya se escuchan los murmullos de los aficionados de Rangers. Con Kim y Curtis en el campo, Rangers ha vuelto al 4-2-3-1”, apunta de nuevo Loy. El ajuste táctico no apaga el runrún. Lo subraya. El 0-0 sigue vivo, pero la sensación es que el tiempo corre más rápido para los locales que para los visitantes.

Celtic rompe el cerrojo en Perth

En Perth, el guion es distinto, aunque también cargado de tensión. St Johnstone resiste, se ordena, intenta capear el empuje de Celtic. Callum Davidson, exentrenador del conjunto local, lo ve venir desde la cabina de BBC Sportsound: “Estaba a punto de decir que St Johnstone necesitaba aguantar en este pequeño tramo porque Celtic estaba empezando a generar presión. Por desgracia no lo hicieron. Mucho mejor Celtic”.

Antes del golpe definitivo, lo intenta el capitán. Callum McGregor, tan acostumbrado a aparecer en momentos clave, arma el disparo desde la frontal del área. La pelota, sin embargo, no sale limpia; se desvía y acaba mansamente en los guantes de Toby Steward. Un aviso, nada más. El verdadero impacto está por llegar.

La diferencia, como señala el exguardameta Pat Bonner, está en la presencia: “Tenían cuerpos en el área, esa es la diferencia. Ahí estaba Baur y lo único que tenía que hacer era conectar bien. Buena jugada de Hassan”. Y en la siguiente oleada, Celtic por fin rompe la muralla.

Haissem Hassan desborda y sirve un balón raso al corazón del área. La zona está inundada de camisetas visitantes. Kasper Hogh se lanza, intenta llegar, estira todo lo que puede, pero quien aparece para firmar la jugada es Mika Baur. Llega desde atrás y empuja el pase cruzado para anotar su primer gol con Celtic y abrir el marcador: 0-1.

El gol refleja exactamente lo que había cambiado en el partido: Celtic se atrevió a llenar el área, a ocupar todos los espacios, a forzar el error. St Johnstone, esta vez, no aguantó el tramo de presión del que avisaba Davidson.

En Ibrox, en cambio, la pregunta sigue flotando en el aire con cada pérdida y cada murmullo: cuánto más puede tensarse la cuerda antes de que alguien, por fin, la rompa.