Susto en Signal Iduna Park: Karetsas se desmaya durante el partido
Un susto que heló a todo el Signal Iduna Park.
Giannis Karetsas se sentó de golpe sobre el césped, sin contacto, sin choque, sin aviso. Minuto 23 ante Villarreal, el joven extremo griego de Borussia Dortmund acababa de conducir el balón y soltar un pase como si nada. De repente, brazo al aire, gesto urgente hacia el banquillo. Algo no iba bien.
Los servicios médicos saltaron al campo a toda velocidad. Pocos instantes después, los paramédicos también. Karetsas abandonó el terreno de juego en camilla, entre lágrimas, arropado por un fuerte aplauso de la grada. La fiesta europea de pretemporada se transformó, en segundos, en una escena inquietante.
“Imágenes horribles” que marcaron la noche
Mats Hummels, leyenda del Dortmund y ahora analista en Prime Video, no ocultó el impacto de lo vivido: cuando vio que los médicos ni siquiera miraban las piernas del jugador, sino solo la parte superior del cuerpo, sintió un escalofrío. “No le desearíamos algo así a nadie. Fueron imágenes realmente horribles que tuvimos que ver”, explicó.
El club reaccionó con rapidez. Karetsas fue trasladado al hospital para someterse a pruebas más exhaustivas. El objetivo: “descartar absolutamente todo”, como subrayó el director general deportivo Lars Ricken tras el 3-2 frente al conjunto español.
Ricken reconoció que el episodio le había dejado “por supuesto algo conmocionado”. Habló de “problemas circulatorios de la nada”, sin ninguna señal previa, sin un solo indicio que hiciera sospechar.
Ole Book, director deportivo, coincidió en el tono. Contó que acompañó al jugador al salir del campo, pero que en ese momento Karetsas “no podía hablar directamente”. El mensaje, pese a todo, fue de esperanza: “Obviamente esperamos que mejore muy, muy rápido y que no sea nada grave”.
No hubo síntomas antes. Nada. “Llegó muy de repente. Se sentó y luego fue llevado al hospital para más exámenes, donde sigue ahora. Eso, por supuesto, reduce considerablemente el estado de ánimo”, admitió Book, reflejando el giro emocional de la noche.
Alivio parcial en el descanso
En el arranque de la segunda parte, el club lanzó un primer parte oficioso: el fichaje de 18 años se encontraba “bien dadas las circunstancias”. Un respiro para todos, aunque sin despejar aún las incógnitas.
Niko Kovac llevó ese pequeño rayo de calma directamente al vestuario. “Les dije a mis jugadores que todo está bien. Ellos también están preocupados”, confesó el técnico. El partido siguió, el público volvió a animar, pero el susto quedó flotando en el ambiente.
Un golpe más en una enfermería saturada
Una posible baja prolongada de Karetsas sería otro mazazo para un Dortmund que ya camina sobre el alambre en cuanto a lesiones. Giannis Konstantelias, otro de los nuevos, se rompió el ligamento cruzado en su debut en la Bundesliga ante HSV en la primera jornada. Estará fuera durante mucho tiempo.
El club reaccionó antes del cierre del mercado y se movió con rapidez para cubrir el hueco: llegó Ethan Nwaneri cedido desde Arsenal. El joven inglés fue precisamente quien entró al campo tras la retirada de Karetsas frente a Villarreal, símbolo de una planificación obligada a improvisar sobre la marcha.
La defensa tampoco se libra. Kovac tuvo que prescindir de Nico Schlotterbeck, Emre Can y Filippo Mane para el duelo ante los españoles. Tres ausencias de peso en una línea ya tocada, que obligan al entrenador a encajar piezas con cada vez menos margen.
Mientras tanto, Ramy Bensebaini sigue arrastrando una contusión en las costillas. En cualquier caso, no habría podido jugar por la segunda amarilla-roja que vio en febrero ante Atalanta Bergamo (1-4), sanción que todavía condiciona sus apariciones.
Dortmund ganó 3-2, sí. Pero la verdadera pregunta al salir del estadio no fue sobre el resultado ni sobre el sistema táctico de Kovac. Fue otra, mucho más simple y mucho más humana: ¿cómo estará Karetsas cuando se apaguen las luces del hospital y empiecen, de verdad, los próximos días de espera?






