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El susto de Saka agita al Arsenal antes del Everton

El miércoles por la noche, en Múnich, el ambiente cambió en cuestión de segundos. Todavía no se habían asentado los dos equipos sobre el césped del Allianz Arena cuando Bukayo Saka se echó la mano al muslo y se dejó caer. Sin golpe, sin entrada dura, sin aviso. Un pase sencillo hacia la banda y, de repente, el silencio inquieto.

El extremo inglés tuvo que abandonar el campo en los primeros minutos del 2-2 de Champions League ante el Bayern Munich, y las primeras sensaciones no fueron nada alentadoras. Mikel Arteta no lo maquilló después del partido: el problema “no pinta nada bien”, admitió. Más tarde, Saka fue visto cojeando al salir del estadio, sin muletas, pero claramente incómodo.

El jueves, el club lo envió a hacerse pruebas. No bastó. La zona presentaba demasiada inflamación como para obtener una imagen clara del alcance de la lesión en el cuádriceps. Así que el caso Saka sigue abierto.

“Esta tarde tiene otra resonancia porque tenía bastante líquido en la zona y era difícil entender el alcance de la lesión”, explicó Arteta en la rueda de prensa previa al duelo contra el Everton. “Sabremos más mañana. Necesitamos algunas pruebas más y opiniones de especialistas. Cuando un jugador tiene problemas para caminar sin dolor, cuando su movimiento está limitado, no son buenas señales. Seamos un poco pacientes para poder dar una valoración definitiva”.

Golpe a la estructura de Arteta

La posible baja de Saka no es un contratiempo cualquiera. Es un golpe directo al corazón del plan de Arteta. Desde la temporada 2020/21, el Arsenal firma un porcentaje de victorias del 64,2 por ciento en la Premier League con él en el campo. Sin él, esa cifra cae al 53,3 por ciento. Los números no mienten: el equipo es otro cuando el ’7’ está disponible.

Y el contexto no ayuda. Arteta ya anda corto de extremos. Christos Tzolis sigue fuera y el club decidió vender en verano a Gabriel Martinelli y Leandro Trossard. El margen de maniobra es mínimo.

Eso empuja a otros a la primera línea. Noni Madueke y Eberechi Eze deberán asumir galones en las bandas en las próximas semanas, con la oportunidad también para que Max Dowman se asome a un rol más relevante. No es el escenario ideal, pero sí una prueba de carácter para una plantilla que aspira a sostener el pulso competitivo en todos los frentes.

Un regreso clave en defensa

No todas las noticias son sombrías en Londres. Piero Hincapie está de vuelta. El central ecuatoriano regresará ante el Everton tras superar una lesión de tobillo que le ha obligado a perderse los últimos tres encuentros.

El problema surgió en un entrenamiento sobre el césped del Emirates Stadium, justo después de la victoria frente al Leeds el mes pasado. Desde entonces, trabajo silencioso y progresivo. Esta semana, Hincapie volvió al campo, primero con ejercicios individuales el martes y ya integrado con el grupo el viernes. Arteta podrá contar con él este fin de semana.

La defensa del Arsenal ha tenido que reajustarse sin su presencia, y su regreso ofrece variantes tanto en la línea de cuatro como en posibles ajustes tácticos. En un tramo de calendario exigente, recuperar un defensor con su agresividad y lectura del juego no es un detalle menor.

Tzolis y Saliba, avances sin fecha

El duelo contra el Everton llega demasiado pronto para Tzolis. El internacional griego sigue recuperándose de una lesión en los isquiotibiales sufrida con su selección a principios de mes. La buena noticia es que se encuentra ya en la fase final de su rehabilitación y se le considera cerca de volver a estar disponible.

También hay señales positivas en el caso de William Saliba. El central francés progresa bien de la grave lesión de espalda que arrastra desde el Mundial y que le ha impedido disputar un solo minuto esta temporada. Todavía no está en disposición de entrar en una convocatoria, pero el camino, por fin, parece trazado.

El Arsenal se asoma al fin de semana con una mezcla de alivio y preocupación. Recupera a un pilar defensivo, ve la luz al fondo del túnel con varias lesiones de larga duración… y, al mismo tiempo, contiene la respiración por su jugador más determinante en ataque.

La pregunta es evidente: ¿cuánto tiempo podrá sostener su ambición sin el futbolista que ha marcado el ritmo del proyecto en los últimos años?

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