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Suiza y Canadá buscan el liderato del Grupo B

En el papel, Suiza–Canadá es un trámite. Los dos ya están en los octavos del World Cup, pase lo que pase. Ni un 32-0 cambiaría el destino inmediato. Pero nadie en Vancouver lo vive como un amistoso encubierto.

Hay algo importante en juego: el primer puesto del Grupo B. Orgullo, jerarquía y, sobre todo, un camino más amable en el cuadro. Para Canadá, además, se trata de quedarse en casa.

El ganador se quedará en Vancouver para medirse a uno de los mejores terceros, con la opción de disputar también ahí el partido de octavos. El segundo hará las maletas rumbo a Los Angeles, California, para enfrentarse al segundo del Grupo A. A día de hoy, Corea del Sur asoma como rival más probable.

Canadá: de la goleada histórica al reto de confirmarse

Canadá llega con el pecho inflado. El 6-0 a Qatar no fue solo una goleada; fue una declaración de intenciones. La mayor victoria de una selección de Concacaf en un World Cup y la más amplia de un anfitrión en la historia del torneo, igualando el récord.

La tarde en Vancouver lo tuvo todo: el hat-trick de Jonathan David, el público en éxtasis y la imagen de Jesse Marsch desatado en la banda, gesticulando, celebrando, marcando con los dedos el seis ante la grada. Esas imágenes se hicieron virales, convertidas en memes, comparadas con poses legendarias del deporte estadounidense.

Marsch, sin embargo, no quiso que la goleada quedara reducida a una broma de internet. La definió como un punto de inflexión para el fútbol canadiense, un día que “nadie olvidará”, un momento que, según él, da forma a la identidad de esta selección: talento, carácter, deseo. Todo eso en un país que se sigue definiendo como tierra de hockey.

No todo fue euforia. La lesión de Ismaël Koné, una fractura que lo saca del torneo, ensombreció el festejo. Un recordatorio brutal de que los grandes días también dejan cicatrices.

Hoy, sin Koné, Canadá rota en el centro del campo. Alphonso Davies vuelve a arrancar en el banquillo. Jesse Marsch mueve fichas: entran Mathieu Choiniere y Nathan Saliba por Stephen Eustaquio e Ismaël Koné. El dibujo, un 4-4-2 directo, reconocible:

Canadá (4-4-2) Crepeau; Johnston, De Fougerolles, Cornelius, Laryea; Buchanan, Choiniere, Saliba, Ali Ahmed; Larin, J David. Suplentes: St Clair, Goodman, Waterman, Bombito, Davies, Sigur, Eustaquio, Millar, Shaffelburg, Osorio, Oluwaseyi, P David, Nelson.

La diferencia de goles coloca a Canadá en ventaja: el empate le basta para amarrar el liderato. El ranking FIFA, sin embargo, dice otra cosa: 29ª del mundo frente a una Suiza instalada en el 17º lugar. Una brecha de estatus que el conjunto de Marsch quiere borrar a golpe de intensidad.

Suiza: oficio europeo y una joya de 20 años

Suiza llega a este duelo con la serenidad de quien ha aprendido a sufrir y a golpear en el momento justo. Empezó el torneo con un empate, pero en la segunda jornada se desató en el tramo final para firmar un 4-1 ante Bosnia y Herzegovina.

El nombre propio fue Johan Manzambi. Veinte años. Potencia, zancada larga y una entrada en escena de las que cambian partidos y carreras. David Pleat, una de las voces más singulares del análisis táctico europeo, lo describió como un impacto casi cinematográfico: apareció en los minutos finales y destrozó las esperanzas bosnias de salvar un punto. Dos goles en cuestión de minutos, uno de ellos, una volea limpia, de delantero grande.

Manzambi, formado en Servette y madurado en Freiburg, ha firmado esta temporada 16 goles y asistencias combinados en Bundesliga. Sus compañeros ya lo respetan; sus rivales empiezan a tomar nota. Hoy, Suiza lo coloca directamente por detrás del doble punta, dándole galones en un partido que decide el grupo.

Murat Yakin introduce cambios de peso: entran Luca Jaquez, Djibril Sow, el propio Manzambi y Ruben Vargas por Silvan Widmer, Michel Aebischer, Dan Ndoye y Fabian Rieder. El posible 4-3-1-2 suizo respira equilibrio y pegada:

Suiza (posible 4-3-1-2) Kobel; Jaquez, Elvedi, Akanji, Rodriguez; Sow, Xhaka, Freuler; Manzambi; Vargas, Embolo. Suplentes: Mvogo, Keller, Widmer, Coemert, Amenda, Zakaria, Jashari, Aebischer, Ndoye, Fassnacht, Okafor, Amdouni, Itten.

Con Granit Xhaka y Remo Freuler manejando la sala de máquinas, Suiza sabe cómo enfriar partidos, cuándo acelerar, cuándo castigar. Y con Breel Embolo y Vargas atacando espacios, cualquier pérdida canadiense puede convertirse en un contragolpe letal.

Inglaterra vuelve a ser Inglaterra

Mientras en Vancouver se prepara una noche de fútbol con aroma a octavos, en otra esquina del torneo Inglaterra vive su propio bucle emocional.

Tras el vendaval ante Croacia, el país se dejó llevar. Thomas Tuchel y los suyos fueron elevados a la categoría de candidatos inevitables. Luka Modric, 78 años según la ironía reinante, había sido barrido por una segunda parte texana que alimentó titulares y sueños.

Después llegó Ghana. Y con Ghana, el 0-0. Un choque plano, el más gris del World Cup hasta ahora, que devolvió a Inglaterra a un paisaje muy familiar: expectativas pinchadas, juego espeso, una nación refunfuñando frente al televisor. Como si el torneo necesitara recordarles quiénes son en realidad.

Entre las noticias del día, una mezcla de preocupación y cálculo frío:

  • Cierta inquietud por el plan de Tuchel, aunque se insiste en que la estrategia a largo plazo es la correcta.
  • Harry Kane ya mira a Panamá.
  • Tuchel evita cargar de presión a Bukayo Saka, consciente de la lupa que se posa sobre el joven talento.

Nada nuevo bajo el sol inglés. Tradiciones nacionales: quejarse del tiempo, despedir primeros ministros, pagar de más en las áreas de servicio… y ver a su selección jugar por debajo de lo que prometía una semana antes.

Paralelos, simultáneos y un joven que irrumpe

El calendario ya ha entrado en territorio de última jornada de grupos. Eso significa partidos simultáneos, calculadoras encendidas y miradas cruzadas. Mientras Suiza y Canadá se disputan el primer puesto del Grupo B, Bosnia and Herzegovina se enfrenta a Qatar en otro estadio, otra historia, otro drama.

En medio de todo, un hilo común: los jóvenes que irrumpen sin pedir permiso. Manzambi en Suiza, los canadienses que empiezan a escribir una nueva identidad futbolística, las perlas que David Pleat ha señalado como futuros protagonistas del torneo.

Algunos de ellos ya han cambiado partidos. Otros están a 90 minutos de hacerlo.

Vancouver espera al líder

Canadá tiene el empate en la mano. Suiza tiene el ranking, la experiencia y un talento emergente que huele a gran torneo. Uno juega en casa, el otro lleva años instalado en las fases finales de los grandes campeonatos.

El escenario es claro: el que mande hoy se quedará en Vancouver, en su zona de confort, con la sensación de haber marcado territorio. El que caiga, o el que no llegue, hará las maletas hacia Los Angeles y un cruce más áspero.

El balón echará a rodar a las 12.00 hora local, 15.00 ET, 20.00 BST. El grupo ya tiene sus clasificados. Le falta algo más difícil: elegir a su verdadero dueño.