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Southampton remonta y avanza a la final del play-off

Southampton tuvo que atravesar la angustia, el enfado y 120 minutos al límite para acercarse de nuevo a la élite. Lo hizo a su manera: sufriendo, reaccionando tarde y encontrando un héroe inesperado en Shea Charles, autor del 2-1 en el minuto 116 que derribó a un Middlesbrough combativo y metió a los de la costa sur en la final del play-off de Championship.

El St Mary’s pasó del silencio al estallido en cuestión de segundos. El centro envenenado de Charles desde la derecha parecía buscar un rematador, pero terminó cruzando el área, superando piernas y miradas, y besando la red tras golpear el interior del poste. Un gol que no estaba en el guion, pero que encaja perfectamente con la temporada de un Southampton que se niega a caerse.

Con esta victoria, el equipo, descendido de la Premier League el curso pasado, se enfrentará a Hull en la final. El premio es descomunal: un billete para acompañar a Coventry e Ipswich en el regreso a la máxima categoría.

Un partido grande bajo una sombra incómoda

El choque llegaba marcado por algo más que la tensión deportiva. La English Football League ha acusado a Southampton tras una denuncia de Middlesbrough por una supuesta filmación no autorizada en una propiedad privada antes del 0-0 del sábado en el Riverside Stadium. Un ruido de fondo incómodo, que se coló en todas las conversaciones previas y que no desaparecerá en los próximos días.

Tonda Eckert, técnico de Southampton, no esquivó el contexto, pero eligió centrarse en el césped. Al término del encuentro, definió lo vivido como un partido de altísima calidad, “un gran anuncio para la Championship, un encuentro extraordinario”, según declaró a Sky Sports. Sobre la investigación, se mantuvo firme: hay un proceso en marcha, el club ya ha emitido un comunicado y el cuerpo técnico solo piensa en preparar la final.

En el otro banquillo, Kim Hellberg llegaba todavía más cargado. Tras el primer duelo, acusó abiertamente a Southampton de intentar hacer trampa. Esta vez, después del golpe que supone caer en la prórroga, se contuvo. No quiso entrar a valorar si su equipo podría recibir un posible “indulto” de los despachos. Se limitó a admitir su decepción y a felicitar a jugadores y aficionados del rival. También subrayó que se siente orgulloso de los suyos, una frase que sonó a consuelo, pero también a cierre de capítulo.

Gol tempranero, tensión creciente

El partido se encendió muy pronto. En el minuto 5, Middlesbrough silenció el estadio. Riley McGree encontró un resquicio y castigó a Daniel Peretz con un disparo raso y ajustado. Gol frío, directo, que cambió de inmediato el tono de la noche.

Southampton, cuarto en la liga regular, se vio por detrás ante el quinto y obligado a remar contracorriente. La respuesta no fue inmediata, pero sí cargada de nervio. El duelo se endureció, el ambiente se calentó. Según el informe del partido, el defensor Luke Ayling acusó a Taylor Harwood-Bellis de utilizar lenguaje discriminatorio. Un episodio grave que añade otra capa de tensión a una eliminatoria ya de por sí inflamable.

Cerca del descanso, la situación en las áreas se trasladó a las bandas. Hellberg y Eckert tuvieron que ser separados físicamente mientras el árbitro Andy Madley hablaba con ambos en la zona técnica. El mensaje era claro: el partido estaba a un paso de desbordarse.

Stewart rescata a Southampton al límite

Con el reloj acercándose al minuto 90, la temporada de Southampton pendía de un hilo. El público empezaba a impacientarse, Middlesbrough defendía cada balón como si fuera el último. Y entonces, en el tiempo añadido, apareció Ross Stewart.

Un disparo de Ryan Manning fue repelido hacia arriba por Sol Brynn. El portero había sostenido a los suyos durante buena parte de la noche, pero el rebote cayó donde no debía. Stewart atacó el balón con determinación y lo mandó de cabeza a la red. Gol de delantero puro, de insistencia, de no rendirse. El 1-1 llevó el partido a la prórroga y devolvió la vida a un equipo que ya miraba al abismo.

El golpe emocional se notó. Southampton, que encadena ahora 20 partidos sin perder en Championship, olió la sangre. Hull esperaba en la final, pero primero había que rematar a un Middlesbrough que se negaba a caer.

Charles decide una batalla que lo tuvo todo

En la prórroga, el cansancio empezó a dictar la ley. Las piernas pesaban, las decisiones se aceleraban. Cyle Larin, salido desde el banquillo, tuvo en sus botas el 2-1, pero Brynn volvió a hacerse gigante y mantuvo vivo a Middlesbrough con una parada clave en el añadido tras el minuto 90.

Parecía que los penaltis se asomaban como desenlace inevitable. El estadio contenía la respiración en cada ataque. Hasta que llegó Charles.

El centrocampista atacó el costado derecho, levantó la cabeza y colgó un balón con veneno. No necesitó un remate claro. Su envío se enroscó, atravesó la maraña de defensas y portero y terminó dentro tras besar el poste interior. Un gol que mezcló intención y fortuna, pero que valió una temporada.

El estallido en St Mary’s fue instantáneo. No era solo la celebración de un gol. Era la liberación de semanas de presión, de la sombra de la investigación, del miedo a que un año de reconstrucción se quedara a medio camino.

Si el resultado se mantiene mientras avanza la investigación de la EFL, Southampton sellará su segunda visita a Wembley esta campaña, después de caer ante Manchester City en las semifinales de la FA Cup el mes pasado. Entonces se quedaron a las puertas de una final. Ahora, lo que está en juego es todavía mayor.

Queda una noche más, un último examen ante Hull. Y una pregunta que ya nadie evita en Southampton: ¿están a 90 minutos de regresar a la Premier League apenas un año después de caer, o este camino épico se detendrá justo en la orilla?

Southampton remonta y avanza a la final del play-off