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Southampton asusta a líderes en St Mary’s

El Southampton ha convertido St Mary’s en un lugar incómodo para los líderes. Diez días después de destrozar 5-1 al entonces primero, Millwall, el equipo de Tonda Eckert volvió a golpear: 3-1 a un Swansea que llegaba en lo más alto de la clasificación… y se marchó con una lección.

Cyle Larin, imparable en este arranque de temporada, firmó su quinto gol del curso y mantuvo su condición de máximo goleador compartido del Championship. Marcó entre los tantos de Finn Azaz y Leo Scienza para estirar a 13 la racha de partidos invicto del Southampton en casa. El único consuelo para los galeses fue el penalti transformado por Zan Vipotnik, que les permite seguir igualados a puntos en la cima.

Un vendaval desde el inicio

El plan de Eckert fue claro: valentía desde el primer segundo. Y su equipo obedeció.

Swansea, con cinco cambios respecto al once que empató ante Wrexham, nunca encontró ritmo en la primera parte. No registró ni un solo disparo a puerta antes del descanso; la mayoría de sus intentos murieron mucho antes de inquietar a Daniel Peretz. Al otro lado, el Southampton entró a cuchillo, atacando espacios y rompiendo líneas con facilidad.

En el minuto 4, Leo Scienza y Ryan Manning ya habían encontrado un agujero a la espalda de la defensa visitante. Combinación limpia, buena llegada… y remate de Azaz a la grada. Aviso serio. Solo cinco minutos después, el mediapunta irlandés corrigió el tiro.

Flynn Downes rompió por dentro con potencia, arrastró rivales y soltó el balón en el momento justo. Azaz controló y esta vez ajustó un zurdazo raso al palo, imposible para el portero. Primer gol de Azaz en siete partidos ante Swansea, segundo de su temporada… y apenas el segundo tanto que encajaba el conjunto de Vitor Matos en todo el curso 2026-27. La solidez del líder empezaba a resquebrajarse.

Larin huele sangre

El ambiente en St Mary’s se encendió y el Southampton olió la debilidad. Larin, como buen delantero, también.

El canadiense primero falló. En el 25’, tras un córner, cazó una media volea dentro del área pero la enganchó mal y mandó el balón alto, cerca de los aficionados del Chapel Stand. Ocasión desperdiciada. Ocho minutos después, redención.

James Bree atacó el espacio a la espalda de una defensa del Swansea cada vez más porosa, ganó línea de fondo y levantó la cabeza. Pase raso, preciso, al corazón del área. Larin se lanzó al suelo y empujó el balón a la red. Quinto gol liguero, después de dos jornadas sin ver puerta. El 2-0 hacía justicia al dominio local.

Antes del descanso, el propio Larin bajó un balón para dejar solo a Downes, que tuvo en sus botas la sentencia. El centrocampista, sin embargo, enganchó el disparo demasiado alto y la ocasión se perdió por encima del larguero. Swansea se fue al vestuario vivo en el marcador, pero muy tocado en el juego.

Matos reacciona, Vipotnik no perdona

Vitor Matos movió ficha en el descanso. Dio entrada al extremo Ronald y el cambio surtió efecto inmediato. El brasileño aportó chispa, encaró, se atrevió y en su primera acción ya generó peligro con un disparo que se fue por encima.

Ese impulso contagió al resto del equipo. Swansea adelantó líneas, apretó más la salida de balón del Southampton y, por primera vez en la noche, obligó a los locales a correr hacia atrás. El premio llegó a los diez minutos de la reanudación.

En un balón colgado al segundo palo, Bree tiró de camiseta a Vipotnik dentro del área. Penalti claro. El delantero esloveno se levantó, tomó la responsabilidad y ejecutó con frialdad: disparo seco, ajustado abajo a la izquierda. Séptimo penalti consecutivo que convierte. 2-1 y partido reabierto.

El choque cambió de tono. El juego se equilibró, las posesiones se repartieron y el líder empezó a creer en la remontada. Pero el Southampton no se descompuso.

Scienza cierra la noche

Pese al empuje visitante, las mejores ocasiones siguieron siendo de los de Eckert. Keven Schlotterbeck se incorporó al ataque y, tras una acción embarullada, sacó un punterazo que obligó al guardameta a una buena intervención. Poco después, Larin probó con un remate de cabeza improvisado que se marchó rozando el poste.

Scienza, muy activo entre líneas, ya había avisado con un latigazo repelido con fuerza. No falló a la segunda.

A doce minutos del final, Kuryu Matsuki filtró un pase que rompió de nuevo la estructura defensiva del Swansea. Scienza atacó el espacio, controló con calma y definió cruzado, raso, al rincón. Un gol de sangre fría para sellar el 3-1 y asegurar que los tres puntos se quedaran en St Mary’s.

Un mensaje al Championship

Eckert no escondió su satisfacción por la valentía de los suyos. Destacó el coraje para igualar la intensidad inicial del Swansea, la calidad ofensiva de sus hombres de arriba y el papel del público y del césped en esta racha en casa. Eso sí, lanzó también una advertencia interna: si el equipo se recrea hablando de su fortaleza como local, puede tener problemas en la próxima cita ante Bristol City. Su mantra es claro: “hacerlo otra vez, y otra vez, y otra vez”.

Matos, por su parte, admitió la superioridad del Southampton en la primera parte. Señaló la falta de intensidad y agresividad de su equipo en el arranque, valoró la mejoría tras el descanso y dejó un mensaje de autocrítica: la derrota solo será realmente negativa si el equipo no aprende de ella ni entiende qué le faltó para ser más competitivo.

El marcador deja al Swansea todavía en lo alto, pero con una advertencia muy seria. Y al Southampton, lanzado en su fortaleza casera, mirando al resto del Championship con una pregunta clara: ¿quién se atreve ahora a venir a St Mary’s a por algo más que sufrimiento?