Savinho y el dilema del Manchester City: ¿una oportunidad para el Tottenham?
Savinho vuelve a estar en el escaparate. Y no precisamente por lo que hace en el campo.
Tottenham insiste por segundo verano consecutivo en el fichaje del extremo brasileño de Manchester City, una operación que, si se cierra, no dejará demasiada nostalgia en el Etihad. El problema es que, para el club celeste, el caso Savinho ya no es solo una cuestión de talento desaprovechado: se ha convertido en un síntoma de un verano delicado y de una transición que amenaza con alargarse.
De joya del City Football Group a duda incómoda
Cuando Savinho llegó al Manchester City procedente de Troyes, tras una cesión brillante en Girona, se le presentó como el gran éxito del City Football Group. El siguiente gran proyecto ofensivo para el equipo de Pep Guardiola. Un fichaje de esos que parecen encajar a la perfección en la cadena de producción celeste: captación, cesión, explosión y salto al primer nivel.
Pero el salto no ha llegado.
En el campo, el brasileño vive en el “casi”. Desborda, encara, amenaza. Pero se queda a un toque, a una decisión, a un pase definitivo de ser determinante. Guardiola lo ha repetido: cuando entienda qué hacer de forma constante en los últimos metros, será un jugador tremendo. El problema es que esa promesa lleva demasiado tiempo en modo borrador.
El golpe más duro no ha llegado desde Manchester, sino desde Brasil. Savinho ni siquiera entró en la prelista de 55 jugadores para la selección de cara al Mundial de este verano. Para un futbolista del City, eso es un aviso serio. Fichar por un gigante europeo suele acercar a la selección. En su caso, lo ha alejado.
Redes sociales, mal timing y poca sutileza
Y mientras su fútbol no termina de explotar, su entorno se encarga de añadir ruido.
El año pasado, en pleno interés del Tottenham, aparecieron en Instagram fotos del jugador con maletas de fondo. Esta semana, su agente publicó una imagen de ambos en Londres a la mañana siguiente del desfile del City, y además dio “me gusta” a una información periodística que hablaba del interés del club de Ange Postecoglou.
No es un guiño. Es un altavoz.
En un club que invierte tanto en analizar el carácter de cada fichaje, este tipo de gestos no sientan nada bien. Ni a la afición ni al personal interno. Se interpreta como coqueteo público con otro club, como si el jugador y su entorno estuvieran más pendientes del mercado que de consolidarse donde están.
Una oportunidad de mercado… con trampa
Desde el punto de vista financiero, el caso parece sencillo. City pagó alrededor de 30 millones de libras por Savinho. Venderlo ahora a Tottenham permitiría recuperar la inversión y probablemente obtener un beneficio. Para el director deportivo Hugo Viana y para el City Football Group, sería un “win” claro… siempre que el dinero valga más que el jugador en el que podría convertirse.
Ahí está la trampa.
Si el club decide que Savinho no será el extremo que necesita Enzo Maresca en el nuevo proyecto, y logra un traspaso importante, el movimiento puede defenderse desde la lógica deportiva y económica. Pero el vacío que deja no es menor: una pieza menos en una plantilla que ya mira con preocupación el número de salidas posibles este verano.
City no necesita una revolución para seguir peleando por la Premier League la próxima temporada. Necesita retoques. Sin embargo, el riesgo es que las bajas obliguen a una reconstrucción más profunda de la prevista. Después de un curso ya marcado por la adaptación de muchas caras nuevas, la gran cuestión es clara: ¿quiere el club otra temporada de transición?
El peso sobre Hugo Viana y el City del “después de Pep”
El nombre de Savinho se cruza con un debate mayor: cómo va a gestionar el City el día después de Guardiola, aunque el técnico siga al mando por ahora.
Cada decisión en el mercado se mira con lupa. Y el foco apunta directamente a Hugo Viana. Acertar con las llegadas ya no es solo cuestión de mantener el nivel, sino de preparar el futuro inmediato del club. Si se marcha Savinho, alguien tendrá que ocupar su lugar. Y ese “alguien” llegará con la presión añadida de no repetir un expediente a medio camino entre la apuesta y la decepción.
Savinho, al final, se ha convertido en algo más que un extremo eléctrico que no termina de concretar. Es un caso de estudio. Un espejo en el que el City puede ver sus dudas, sus riesgos y sus decisiones en un verano que vuelve a ser clave.
Si Tottenham consigue llevarse al brasileño, el juicio no será solo sobre el jugador. Será sobre si Manchester City ha vendido un problema… o ha dejado escapar una solución que todavía no había aprendido a reconocerse.






