Roger Schmidt regresa a Red Bull como Global Head of Soccer
Red Bull ya tiene nuevo arquitecto para su proyecto global de fútbol. Roger Schmidt, el técnico que hace una década encendió la mecha en RB Salzburg, regresa a la estructura energética para asumir un cargo de máximo poder: Global Head of Soccer.
El alemán, de 59 años, firmó un contrato de larga duración y tomará posesión oficial del puesto el 1 de octubre. No es un movimiento menor. Llega apenas una semana después de la salida de Jürgen Klopp, que deja el rol para convertirse en seleccionador de Alemania, heredando el banquillo nacional tras la marcha de Julian Nagelsmann después del Mundial.
Un regreso con peso específico
Para Red Bull no se trata de un fichaje cualquiera, sino de recuperar a uno de los entrenadores que mejor ha interpretado su idea de juego. Schmidt dirigió a RB Salzburg entre 2012 y 2014, etapa en la que consolidó un modelo agresivo, vertical y obsesionado con la presión alta que marcó a toda la constelación de clubes de la marca.
A partir de ahí, su carrera siguió un recorrido de élite: Bayer Leverkusen en la Bundesliga, Beijing Guoan en China, PSV Eindhoven en Países Bajos y Benfica en Portugal. Su última función, como Global Sports Director de la J-League japonesa, completó un perfil poco habitual: técnico de campo, gestor global y estratega de estructura.
Red Bull le devuelve ahora al epicentro de su galaxia futbolística. Schmidt trabajará codo con codo con Florian Scholz, Head of Global Soccer Commercial, para alinear la parte deportiva con la ambición comercial de un grupo que ya no se conforma con ser un proyecto disruptivo: quiere sostenerse en la élite a largo plazo.
El sello Red Bull, en manos de un viejo conocido
Oliver Mintzlaff, CEO de Red Bull, no ocultó su satisfacción por cerrar la operación y recuperar a una figura de confianza para pilotar el futuro del conglomerado. Desde la cúpula subrayan tres rasgos que le convierten en el elegido: años de experiencia al máximo nivel, conocimiento profundo de la filosofía Red Bull y una trayectoria probada en la formación y promoción de talento joven.
Ese último punto es clave. La red de clubes de la compañía —con RB Leipzig, RB Salzburg y New York Red Bulls como estandartes— vive de identificar, pulir y proyectar futbolistas hacia la élite. Schmidt ha construido buena parte de su reputación precisamente en ese territorio: dar minutos, asumir riesgos con jugadores en crecimiento y exprimirlos en contextos de máxima exigencia.
El propio técnico, en el anuncio oficial, habló de orgullo y de reto. Subrayó la identidad clara del grupo, su portafolio internacional de clubes y la combinación que más le seduce: desarrollar jóvenes y, al mismo tiempo, competir en el nivel más alto. Exactamente el equilibrio que Red Bull quiere blindar en los próximos años.
Estabilidad inmediata en una red que no deja de crecer
El nombramiento llega en un momento delicado para cualquier estructura multiclub: cambio de liderazgo en la cumbre y un calendario internacional que se comprime. La rápida designación de Schmidt evita un vacío de poder y ofrece una referencia clara para todas las entidades del grupo, repartidas por Europa y Estados Unidos.
Su misión central será afinar la alineación de procesos entre continentes: desde la captación y la metodología de entrenamiento hasta las rutas de promoción interna, con especial atención a los puentes entre academias y primeros equipos. Se trata de que un talento que aparece en Salzburgo, Leipzig o Nueva York recorra un camino reconocible, coherente y competitivo bajo una misma hoja de ruta.
Mientras tanto, Klopp inicia su propio capítulo al frente de la selección alemana, con la DFB abriendo una nueva etapa tras el adiós de Nagelsmann. Dos trayectorias que se separan, dos banquillos muy distintos, pero un mismo punto de partida: un cambio de era.
Red Bull ya ha colocado a su nuevo estratega global. Ahora falta ver hasta dónde puede llevar su modelo cuando quien diseña el mapa ya conoce cada rincón de la casa.






