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Rodrigo De Paul: Más que un mediocampista en la MLS

El empate 1-1 entre Inter Miami y Chicago Fire terminó mucho más caliente de lo que indicaba el marcador. En los minutos finales, un cruce áspero entre Robert Lewandowski e Ian Fray encendió la chispa. Hubo empujones, miradas desafiantes y, de repente, una figura salió disparada hacia la escena: Rodrigo De Paul.

El argentino no dudó. Vio a su compañero enredado con el delantero polaco y fue directo al choque, cara a cara con uno de los goleadores más respetados del fútbol europeo. Su reacción fue visceral, casi instintiva, la de alguien que ha construido su carrera a base de correr, pelear y proteger a los suyos.

Del potrero a millonario de la MLS

Detrás de ese impulso hay una historia larga y muy rentable. De Paul no llegó a Inter Miami como un recién llegado al gran escenario, sino como un futbolista que lleva más de una década generando contratos fuertes en tres continentes.

Según Celebrity Net Worth, el mediocampista argentino cuenta con un patrimonio estimado de 25 millones de dólares. No es un balance oficial, pero sí una proyección de más de diez años de salarios, primas y acuerdos de patrocinio en Argentina, España, Italia y Estados Unidos.

Su contrato actual en Inter Miami ofrece la imagen más nítida de su nivel económico. De acuerdo con la MLS Players Association, De Paul tiene un salario base de 7,57 millones de dólares y una compensación anual garantizada cercana a los 9,69 millones para 2026. Es el tercer jugador mejor pagado de la liga, solo por detrás de Lionel Messi y Son Heung-min. Un podio que explica por qué su nombre ya no solo se asocia al sacrificio, sino también a las grandes cifras.

Nada de eso llegó de un día para el otro. De Paul se formó en Racing Club, dio el salto a Europa con Valencia y terminó de relanzar su carrera en Udinese, donde encadenó cinco temporadas que lo pusieron en el radar de la élite. En 2021, Atlético Madrid pagó alrededor de 35 millones de euros por su fichaje. Cuatro años más tarde, Inter Miami desembolsó unos 14,5 millones de euros para quedárselo en propiedad. Esos montos fueron para los clubes, no para su cuenta personal, pero marcan la curva de su valor de mercado y el peso que ganó a la hora de negociar contratos más jugosos.

El portal Capology estima que De Paul ha acumulado casi 29,9 millones de dólares en salarios brutos base a lo largo de su carrera, sin contar primas, patrocinios ni derechos de imagen. A eso se suma el impacto de sus éxitos con la selección argentina. FIFA otorgó 42 millones de dólares a la AFA por la conquista del Mundial de 2022, aunque nunca se hizo público cuánto recibió cada jugador. Tampoco hay cifras verificadas de las primas que cobró por las Copas América de 2021 y 2024. Es dinero que existe, pero imposible de calcular con precisión desde afuera.

Orgullo de selección, identidad de guardaespaldas

Mientras Lewandowski construyó su leyenda con Champions League, Bundesligas y años como uno de los máximos goleadores de Europa, De Paul eligió otro camino para su orgullo deportivo. Se transformó en el socio incansable de Messi en la selección, el mediocampista que corre por todos, que muerde, que tapa huecos y que se planta cuando huele peligro.

Con Argentina levantó dos Copas América y el Mundial de 2022. Esos títulos moldearon su identidad: menos brillo individual, más pertenencia al grupo. Lo que se vio ante Chicago Fire encaja con esa versión. No fue solo un gesto de calentura; fue la reacción de alguien que se ha hecho un nombre defendiendo al compañero que tiene al lado.

Familia, tatuajes y vida fuera de Europa

Lejos de la pelota, la vida de De Paul también ha estado bajo los focos. Es el menor de tres hijos de Mónica Ferrarotti y Roberto De Paul. Tiene dos hijos, Francesca y Bautista, fruto de su relación anterior con Camila Homs. En Argentina, su vida familiar ha ocupado titulares casi al mismo nivel que sus actuaciones en la cancha.

Su etapa en Europa se extendió por unos 11 años, desde su llegada a Valencia en 2014 hasta su salida de Atlético Madrid rumbo a Inter Miami en 2025. En ese tiempo, el futbolista se fue construyendo una imagen muy marcada: gusto por la moda, presencia constante en redes y un cuerpo cada vez más cubierto de tatuajes.

Uno de ellos lo define: la fecha de la final del Mundial de 2022 grabada en el cuello, como recordatorio permanente del día más grande de su carrera. Un símbolo que explica por qué, cuando ve a un compañero en problemas, no duda en saltar. No es solo un mediocampista millonario de la MLS. Es el mismo jugador que en Lusail corrió hasta el último minuto para que Messi levantara la copa.

En Miami, ese carácter ya empezó a dejar huella. Y la liga entera sabe que, más allá de los millones y los flashes, Rodrigo De Paul no va a cambiar la forma en la que se planta cuando huele batalla.