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Rodri y su decisión por el Barcelona tras el Balón de Oro

La salida de Rodri de Man City fue uno de los terremotos del verano. El mediocentro de 30 años, cerebro del campeón inglés y reciente ganador del Balón de Oro 2024, dejó la Premier para aterrizar en LaLiga y enfundarse la camiseta del Barcelona. Y lo hizo rechazando el interés insistente del Real Madrid. Fichaje de peso, herida abierta en el Bernabéu.

Rodri insiste: no fue una decisión de dinero, ni de ruido mediático. Fue pura fútbol. El internacional español explica que puso por delante el proyecto táctico que lideran Hansi Flick desde el banquillo y Deco desde los despachos.

En una entrevista con Mundo Deportivo, el centrocampista desgranó cómo su adiós al Man City no fue un portazo repentino, sino un camino que se fue dibujando con el tiempo. «Ha sido un proceso, más que una decisión», relató. «Primero tienes que darte cuenta de que tu etapa allí ha terminado y que quizá quieres un nuevo reto. A partir de ahí, en el momento en que surgió la oportunidad del Barcelona, me di cuenta de que era lo mejor para mí por muchas razones».

Entre el Bernabéu y el Camp Nou

El Real Madrid le quería. Mucho. Verle firmar por el eterno rival convierte su elección en un trago especialmente amargo para los blancos. Rodri, sin embargo, explica que el equilibrio se rompió del lado azulgrana por el contexto deportivo y humano que percibió en el club.

«Siempre he basado mis decisiones en criterios deportivos: dónde creo que podré ganar, ser feliz y, sobre todo, desarrollarme como jugador», apuntó. «Y por eso he elegido al Barça, también por la generación de jugadores que tienen y por lo que Hansi está construyendo allí. Al final, Deco y Hansi, en la cúpula de la organización, me convencieron».

Decir no al Real Madrid no fue un gesto ligero, ni mucho menos. «He tenido que valorar muchas cosas y tomar una decisión tan importante entre dos de los mejores clubes del mundo», reconoció. «Al final decidí en base a lo deportivo: a lo que me despertaba un poco más de ilusión y a entender dónde podía ganar y desarrollarme más como jugador. No fue una decisión nada fácil; decir no al Madrid no fue fácil, sobre todo porque me trataron excepcionalmente bien».

La batalla se libró en los despachos, pero la balanza la inclinó el balón.

Un Barça de puertas abiertas

Más allá de pizarras y sistemas, a Rodri le tocó algo más profundo: la manera en que el Barcelona le hizo sentir desde el primer contacto. Nada de ultimátums, nada de prisas artificiales. Un entorno que él mismo define como “muy hogareño, como un club familiar”.

«En ningún momento me presionaron; todos expresaron su deseo de contar conmigo, de trabajar juntos y de ver qué podía aportar al equipo», explicó. «Se trataba más del fútbol en sí: de lo que entendían que podía aportar dentro y fuera del campo, y eso me gustó mucho».

El mensaje fue claro: protagonismo, confianza y un vestuario joven al que liderar. El tipo de escenario que seduce a un mediocentro que quiere mandar, crecer y seguir ganando.

El ruido del Balón de Oro, al margen

Su traspaso llegó poco después de otro capítulo cargado de tensión: el sonado boicot del Real Madrid a la gala del Balón de Oro, en la que Rodri se impuso a Vinicius. La secuencia temporal alimentó teorías y lecturas cruzadas.

Rodri las desactiva. No quiere saber nada de conspiraciones ni de vendettas. «Quien me conoce sabe que intento mantenerme al margen de esas cosas, del ruido mediático», zanjó. «Me centro en el fútbol. En ese sentido, soy muy inglés, ¿no? La Premier League es fútbol y poco más».

Se marcha de Inglaterra con el máximo galardón individual bajo el brazo y aterriza en un Barça que le entrega el timón del centro del campo. Ha dicho no al Bernabéu, ha dicho sí al Camp Nou y a la idea de Flick.

Ahora le toca justificar, sobre el césped, una de las decisiones más valientes del mercado.