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Roberto De Zerbi establece la línea en Tottenham: compromiso total o salida

Roberto De Zerbi no ha necesitado ni un verano completo para dejar claro cómo será la vida en su Tottenham. Sin rodeos, sin paños calientes. O estás convencido, o haces las maletas.

El técnico italiano, que aterrizó en el club a finales de marzo y evitó un descenso a la Championship que habría sido devastador, habló con una contundencia poco habitual al ser preguntado por el futuro de Lucas Bergvall, una de las joyas jóvenes de la plantilla y ahora mismo en el centro del mercado.

El caso Bergvall y el mensaje al vestuario

Tottenham ya ha rechazado una primera oferta de 38 millones de libras de Nottingham Forest por el centrocampista sueco, y se espera que Forest vuelva con una propuesta mejorada de 45 millones. En medio de ese ruido, De Zerbi aprovechó para enviar un mensaje que va mucho más allá de un solo jugador.

“Fui muy claro al inicio de mi tiempo en Tottenham. Dije: quien no quiera quedarse en Tottenham, quien no esté feliz, quien no esté orgulloso de estar aquí, tiene que irse”, lanzó el técnico antes del amistoso de pretemporada contra Auckland FC en Nueva Zelanda.

No es una frase de cara a la galería. Es una declaración de principios. De Zerbi quiere un vestuario alineado, sin dudas ni medias tintas.

“Quiero jugadores orgullosos y felices de estar aquí, de salir al campo en el Tottenham Hotspur Stadium con una gran motivación. Porque ahora en el fútbol, si piensas también en el Mundial, la motivación marca la diferencia. La motivación es estar feliz de pertenecer a un equipo”.

Bergvall, fichado en 2024 desde Djurgarden, apenas tuvo protagonismo en el tramo final de la pasada temporada. El sueco de 20 años fue titular en el debut de De Zerbi, una derrota 1-0 ante Sunderland, y luego solo apareció en cuatro partidos como suplente. Demasiado poco para un talento al que muchos ven preparado para dar un salto.

Mientras tanto, el club ha revolucionado el centro del campo con dos golpes de mercado: Sandro Tonali, por 100 millones de libras procedente de Newcastle United, y Mateus Fernandes, fichado de West Ham por 85 millones. La competencia se ha disparado.

“Todavía no he hablado con Lucas”, admitió De Zerbi. “Lo haré en los próximos días y tomaremos la mejor decisión para el club, para Lucas, para mí, para todos nosotros, sin problemas. Lucas es un talento enorme. Habrá una gran competencia para jugar porque, al final, creo que tendremos dos jugadores por posición”.

La puerta, eso sí, está abierta en ambas direcciones. “Si quiere quedarse, estaré feliz. De lo contrario, tenemos que encontrar una nueva solución con Johan Lange y Vinai Venkatesham. No es asunto mío una vez que se toma la decisión de salir”.

Una plantilla en construcción y un objetivo claro

El mensaje no solo va para Bergvall. De Zerbi está moldeando un Tottenham a su medida. Ya han llegado defensas como Jan Paul van Hecke, Andy Robertson y Marcos Senesi, y el técnico no esconde que todavía faltan piezas, sobre todo arriba.

“Antes que nada, creo que nuestro mercado no ha terminado”, avisó. “Tenemos que completarlo, tenemos que traer otra pareja de jugadores, quizá más, quizá no menos, pero un par de jugadores”.

El objetivo inmediato es reforzar las posiciones de ataque. El italiano quiere profundidad, alternativas, y ese estándar de “dos por puesto” que ha repetido. Competencia interna máxima, excusas mínimas.

Bergvall, mientras tanto, forma parte de la gira en Nueva Zelanda. Entrena, viaja, se muestra. Pero sabe que su futuro se decidirá en una conversación directa con un entrenador que no parece dispuesto a tolerar dudas emocionales en su proyecto.

Kudus y Kulusevski, la otra batalla: las lesiones

No todo son fichajes y salidas. Hay también regresos esperados. Mohammed Kudus y Dejan Kulusevski, dos piezas clave en la zona ofensiva, no han viajado a Nueva Zelanda mientras apuran la recuperación de lesiones de larga duración.

“Kudus está muy cerca. Creo que cuando volvamos a Londres estará disponible para empezar a trabajar con nosotros”, explicó De Zerbi. “Es algo grande para nosotros. Kudus es otro jugador importante”.

El caso de Kulusevski exige más paciencia. “Tenemos que ver en las próximas semanas. Es otro jugador importante. Después de una temporada completa sin jugar, tenemos que analizarlo mejor y mejor, no correr riesgos, primero por él y luego por nosotros”.

El mensaje es prudente, pero también revela hasta qué punto el técnico considera fundamentales a ambos para elevar el techo competitivo del equipo.

El calvario de Xavi Simons

En paralelo, otra historia atraviesa al club, más humana y cruda. Xavi Simons, mediapunta ofensivo de enorme talento, todavía digiere la pesadilla que supuso la rotura del ligamento cruzado anterior sufrida en abril.

El internacional neerlandés tuvo que pasar por el quirófano y se perdió el Mundial 2026. Un golpe devastador en el punto álgido de su carrera.

“Los primeros cuatro días fueron los peores de mi vida”, confesó en los medios oficiales del club. Habló de noches sin dormir, de una semana sin comer, de vómitos, mareos, dolor constante. “Ese dolor, no deseo que nadie tenga que pasarlo”, relató. “Era como si todo mi cuerpo dijera: ‘¿qué ha pasado?’”.

Hoy, asegura, está “feliz y en un buen lugar”. Pero su testimonio refleja la cara más brutal del fútbol profesional, esa que no se ve en los resúmenes ni en los mercados de fichajes.

Un Tottenham sin zonas grises

Entre un vestuario que se redefine, un mercado aún abierto y estrellas que regresan de lesiones graves, De Zerbi ha elegido un camino nítido: cero zonas grises. O compromiso total, o salida.

En un club que ha vivido demasiados proyectos a medias en los últimos años, la pregunta ya no es qué quiere el entrenador. La pregunta es cuántos jugadores están dispuestos a seguirle al límite que él exige.