Robbie Keane como posible entrenador del Celtic: ¿Está preparado?
Robbie Keane vuelve a aparecer en el radar del Celtic. No como delantero salvador de inviernos complicados, sino como posible futuro entrenador de un club que no perdona la debilidad ni dentro ni fuera del campo.
El exseleccionado irlandés ya estuvo cerca del cargo. Antes de que el club optara por el nombramiento a corto plazo de Martin O'Neill, Keane figuraba como candidato serio para el puesto permanente. La operación se enfrió de golpe. No por una cuestión táctica, sino política: parte de la afición se movilizó en contra de su llegada por su anterior etapa en Maccabi Tel Aviv.
Aquella reacción marcó la decisión. Dermot Desmond terminó inclinándose por O'Neill para apagar el fuego inmediato y evitar un conflicto mayor en la grada. El debate, sin embargo, no murió. Solo quedó en pausa.
Ahora es Ian Dowie quien reabre el dossier Keane y lo hace con contundencia. El exentrenador de Crystal Palace considera que el irlandés está pagando un peaje que no corresponde a su trabajo en los banquillos.
En declaraciones a BettingLounge, Dowie explicó que, a su juicio, la oposición de parte de la hinchada tiene un origen claro: los destinos anteriores de Keane como técnico. Lo entiende, pero no lo comparte. Para él, la discusión debería centrarse en lo que el exdelantero ofrece como entrenador, no en el contexto político que rodeó su paso por Israel.
“Debería ser juzgado por su capacidad futbolística”, subraya Dowie, convencido de que la narrativa que acompaña a Keane desde Maccabi Tel Aviv ha distorsionado la percepción sobre su trabajo real en los banquillos, incluido su periodo en Ferencvaros.
El foco no se limita a Keane. Dowie también coloca otro nombre irlandés sobre la mesa: Damien Duff. El exextremo, con una reputación creciente en los cuerpos técnicos por donde ha pasado, aparece en su lista como alternativa de peso para el banquillo de Glasgow.
Keane aporta más experiencia a nivel internacional; Duff, una hoja de servicios que Dowie describe como “fantástica” allí donde ha trabajado. Dos perfiles distintos, una exigencia común: estar a la altura de un gigante.
Porque el reto es mayúsculo. “Celtic es un club enorme, junto con Rangers son entidades gigantes”, recuerda Dowie. No se trata solo de saber de táctica o de gestionar un vestuario. Hace falta una mentalidad específica para soportar la presión diaria, la obligación permanente de ganar y la lupa constante sobre cada decisión.
Dowie está convencido de que tanto Duff como Keane poseen ese carácter. De los dos, ve a Keane ligeramente por delante en la carrera. Lo considera, hoy por hoy, el favorito para el puesto si se abre la puerta de forma definitiva. Pero añade un matiz clave: no lo ve como un hombre político, sino como alguien arrastrado a un relato que no ha construido él.
En un club donde cada nombramiento se convierte en un mensaje al mundo, la pregunta ya no es solo si Keane está preparado para dirigir al Celtic. La cuestión es si el Celtic está dispuesto a mirarlo, por fin, solo como entrenador.






