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Raphinha causa preocupación en el Barça por molestias en el muslo

Raphinha terminó la noche en Brisbane convertido en preocupación. No por su rendimiento, impecable de nuevo con Brasil, sino por unas molestias en el muslo derecho que obligaron a retirarlo al descanso del amistoso ante Australia.

El atacante del Barcelona había arrancado el encuentro como falso nueve y fue, durante 45 minutos, el faro ofensivo de la ‘Canarinha’. Se movió entre líneas, cayó a bandas, pidió cada balón como si fuera el último. Y tuvo premio: transformó un penalti en el minuto 45 para firmar el segundo gol de Brasil. Actuación sólida, jerárquica, de jugador que vive un gran momento.

Y, de repente, el freno.

Cambio al descanso y primeras explicaciones

Al intermedio, con 2-2 en el marcador, Raphinha ya no salió del túnel de vestuarios. En su lugar apareció Endrick. Desde el banquillo brasileño se encendió la primera señal: no se trataba de una rotación táctica, sino de un problema físico.

La Confederación Brasileña de Fútbol confirmó poco después que el cambio se debía a “molestias en el muslo derecho” del delantero. Sin parte médico detallado, sin plazos, sin diagnóstico cerrado. Solo una palabra que en Barcelona pesa mucho: molestias.

El penalti convertido justo antes del descanso quedó como su última acción del partido. Gol, celebración contenida y, minutos después, la decisión de no arriesgar más.

Carga brutal de minutos y viajes

En el Barça la inquietud es lógica. Raphinha llega a este parón en plena explosión bajo las órdenes de Hansi Flick: 14 goles y 3 asistencias esta temporada, un papel cada vez más central en el ataque azulgrana y una continuidad que por fin se ajusta a las expectativas que generó su fichaje.

A todo eso se suma el desgaste de esta ventana internacional. Tres días antes, el brasileño había disputado los 90 minutos completos en el primer amistoso frente a Australia, que terminó 1-1. Fue el único delantero de Brasil que no pisó el banquillo en ese encuentro. De ahí, de nuevo al once inicial en Brisbane. Dos titularidades seguidas, muchos kilómetros en las piernas y un parón que está lejos de ser un descanso.

La gira de Brasil por Oceanía y Australia ha impuesto un peaje físico muy particular. El combinado de Carlo Ancelotti afronta dos duelos ante Australia y otro más frente a India en Kolkata, con un itinerario que ronda los 34.000 kilómetros recorridos. Casi una vuelta al mundo comprimida en pocos días. Para un jugador clave en su club, cada despegue y cada aterrizaje se convierten en un pequeño riesgo añadido.

Expectativa y tensión en Barcelona

Por ahora, no hay indicios claros de la gravedad del problema. Ni se descarta algo menor ni se puede excluir que le haga perderse partidos con el Barcelona. Todo queda pendiente de nuevas pruebas y de una valoración médica más profunda cuando el jugador se someta a los exámenes pertinentes.

En los despachos y en el cuerpo técnico azulgrana el mensaje es nítido: prudencia absoluta. Sin diagnóstico definitivo, cualquier pronóstico sería temerario. Pero el contexto no ayuda a la calma. El Barça se agarra al impacto de Raphinha en este inicio de curso, a su capacidad para decidir partidos, a su química creciente con el sistema de Flick. Perderlo, aunque fuera por poco tiempo, trastocaría los planes.

La imagen es clara: un futbolista que acaba un partido con gol, que abandona el césped al descanso y que, a miles de kilómetros de Barcelona, en medio de una gira extenuante, pasa a ser objeto de seguimiento diario.

El próximo parte médico no solo aclarará el estado del muslo derecho de Raphinha. Marcará también hasta qué punto el gran impulsor ofensivo del Barcelona en este arranque de temporada podrá mantener su vuelo o se verá obligado a una parada forzosa justo cuando más lo necesitaban.