Raheem Sterling se declara culpable de conducción peligrosa
Raheem Sterling se enfrenta a uno de los capítulos más delicados de su carrera fuera del césped. El exextremo de Liverpool, Manchester City, Chelsea y Arsenal se declaró culpable de conducción peligrosa y posesión de óxido nitroso para inhalación indebida, después de estrellar su Lamborghini en una autopista del Reino Unido el pasado mes de mayo.
El internacional inglés, de 31 años, compareció el martes ante un tribunal de magistrados en Basingstoke, Inglaterra, donde aceptó los cargos presentados.
El accidente en la M3
La policía acudió a primera hora de la mañana a la autopista M3, en dirección sur, cerca del Minley Interchange, en Hampshire. Según el relato de Hampshire & Isle of Wight Constabulary recogido entonces por BBC Sport, se trató de “una colisión de un solo vehículo, que involucraba a un Lamborghini, en la M3 sentido sur, cerca del Minley Interchange, el 28 de mayo de 2026”.
No hubo otros coches implicados. Tampoco se registraron heridos. Pero la escena dejó una imagen inquietante.
Sterling había desplazado el vehículo hacia la mediana que separa los carriles antes de impactar contra una valla metálica situada en un desvío. Cuando los agentes llegaron, encontraron al futbolista sentado en el asiento del acompañante. El lado del conductor estaba vacío. Sobre sus piernas, dos botes de óxido nitroso.
Un testigo presencial, cuya declaración se escuchó en la vista, describió la conducta al volante como “absolutamente horrenda”.
Óxido nitroso y negativa a colaborar
Sterling admitió la posesión de seis cartuchos de óxido nitroso, una sustancia catalogada como droga de Clase C y conocida popularmente como “gas de la risa”, utilizada en este caso para inhalación indebida.
También aceptó el cargo de conducción peligrosa y el de negarse a proporcionar una muestra para su análisis, un punto que agrava su situación ante la justicia.
Qué castigos se arriesga a recibir
El Código de Circulación del Reino Unido es claro: el Parlamento fija las penas máximas para los delitos de tráfico, y la gravedad del delito se refleja en ese techo. Después, son los tribunales los que deciden la condena concreta en función de las circunstancias de cada caso.
Para la “conducción peligrosa”, la pena máxima prevista es de dos años de prisión, acompañada de una multa ilimitada y la descalificación obligatoria del permiso de conducir.
Las directrices de la policía británica sobre conducción bajo los efectos de alcohol o drogas establecen que, si un conductor supera el límite legal de alcoholemia o se demuestra que conduce bajo la influencia de drogas, puede enfrentarse a:
- Antecedentes penales.
- Una pena máxima de seis meses de prisión.
- Una multa sin límite máximo.
- Una retirada automática del carné de al menos un año, que se eleva a tres si hay una segunda condena en un periodo de diez años.
A esto se suman las consecuencias colaterales: impacto en seguros, restricciones laborales y el daño a la imagen pública. Para un futbolista del perfil de Sterling, todo lo que ocurra en la sala del tribunal resonará mucho más allá de la M3.






