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El primer verano de Iraola en Liverpool: decisiones clave para la temporada

El reloj ya corre para Andoni Iraola. Mientras los jugadores van regresando a cuentagotas al AXA Training Centre, el nuevo técnico de Liverpool sabe que el verdadero trabajo arranca la próxima semana, cuando por fin disponga de todo el grupo antes del vuelo a Estados Unidos del 20 de julio. No será una pretemporada más en Anfield. Llega tras una campaña decepcionante y con un vestuario que espera respuestas.

Tres frentes asoman como prioritarios. Y todos pueden marcar la temporada.

Jacquet, de la camilla al centro del proyecto

Jeremy Jacquet aterriza en Liverpool con una etiqueta pesada: 60 millones de libras, 21 años recién cumplidos y una operación de hombro que cortó en seco su curso en febrero. No hay margen para el miedo. Si en los despachos de Anfield aprobaron semejante inversión es porque están convencidos de que el francés soportará el foco y la exigencia.

La coyuntura, además, le empuja al primer plano. Con Giovanni Leoni todavía en pleno proceso de recuperación de una rotura de ligamento cruzado sufrida hace diez meses, todo apunta a que Jacquet formará pareja con Joe Gomez en el eje de la zaga durante buena parte del verano. Cada minuto contará. Cada duelo, cada salida de balón, cada gesto.

Su presentación oficial dejó una imagen clara: viene con hambre. Y Iraola tiene experiencia en sacar brillo a centrales jóvenes. En Bournemouth, el técnico vasco impulsó a Dean Huijsen hasta convertirlo primero en internacional con España y después en fichaje de 60 millones de libras para Real Madrid. Ese precedente no pasa desapercibido en Liverpool.

El gran objetivo es evidente: que Jacquet llegue al inicio de la Premier League listo para convivir y competir al lado de Virgil van Dijk. Como único fichaje veraniego en la gira por Estados Unidos, todos los focos se posarán sobre él, aunque los partidos sean amistosos y sirvan, sobre todo, para construir base física. Para el club, esta pretemporada es el laboratorio donde se debe confirmar que esa apuesta millonaria puede sostener el futuro de la defensa.

Curtis Jones, entre el sueño de Anfield y la tentación de salir

La otra gran carpeta que espera a Iraola lleva un nombre muy reconocible en la ciudad: Curtis Jones. Su futuro está en el aire. Liverpool ya ha rechazado dos acercamientos de Inter, el último por debajo de los 22 millones de libras. En los despachos de Anfield se habla de una cifra cercana a los 35 millones para empezar a considerar una venta. La distancia entre las partes, hoy, es enorme.

En ese contexto, la pretemporada puede cambiar el guion. Jones, que apura sus vacaciones en Mallorca junto a su prometida Saffie, regresará la próxima semana al AXA Training Centre. Allí le espera un escenario interesante: con Alexis Mac Allister aún en el Mundial y Ryan Gravenberch de vacaciones, se abre un hueco real en el centro del campo.

El jugador, nacido en el corazón de la ciudad, nunca ha escondido que su primera opción sería triunfar en su club de toda la vida. Pero los minutos han escaseado y eso ha despertado el interés de equipos como Inter y Aston Villa, que ven una oportunidad en su situación. Si Jones siente que el nuevo ciclo puede ofrecerle un papel protagonista, la historia cambia. Si percibe lo contrario, la puerta de salida se entreabre.

Ahí entra Iraola. Más allá de lo táctico, el técnico necesita algo básico: claridad. Saber si Jones está dispuesto a resetear, a competir de cero bajo un nuevo entrenador, o si ya mira a otro destino. Esas conversaciones cara a cara pueden decidirlo todo.

Si el canterano brilla en la gira y se gana un sitio en el once mientras Mac Allister está fuera, Liverpool tendrá un argumento poderoso para retenerlo. Si no, la sensación de oportunidad perdida puede empujar a todas las partes hacia una negociación inevitable.

Ngumoha, la pieza interna para el puzle de Salah

Mientras el club rastrea el mercado en busca de extremos, la gran pregunta es si la solución para el futuro del costado derecho no está ya en casa. La dirección deportiva ha movido ficha: activó la cláusula de 34,5 millones de libras en el contrato de Victor Munoz con Osasuna y ha trasladado a RB Leipzig que estaría dispuesta a llegar hasta los 86 millones por Yan Diomande. Dos jugadores con capacidad para moverse por varios perfiles, pero con tendencia natural a partir desde la izquierda. El interés en Bradley Barcola, también más cómodo en ese lado, apunta en la misma dirección.

Todo esto ocurre mientras el club, a medio plazo, debe encontrar el relevo de Mohamed Salah en el flanco derecho del tridente. Gastar cifras descomunales en futbolistas que deberían adaptarse a una posición distinta genera dudas internas. En ese debate ha surgido un nombre con fuerza: Rio Ngumoha.

El joven atacante vivió el verano pasado una irrupción fulgurante. Se coló en la dinámica del primer equipo y, a finales de agosto, firmó su primer gol en Premier League en aquel frenético 3-2 en Newcastle United, apenas días antes de cumplir 17 años. De promesa a titular de Liverpool en cuestión de meses. Y, para redondear, internacional con Inglaterra, quedándose a las puertas del Mundial tras un partido descomunal ante Nueva Zelanda en Estados Unidos el mes pasado.

Su crecimiento ha convencido al club de que merece un nuevo contrato cuando cumpla 18 años, a finales de agosto. Bayern Munich observa la situación, pero en Anfield no contemplan perderlo. La prioridad es blindarlo y darle un papel acorde a su progresión.

Ahí entra la cuestión táctica. Ngumoha ya ha actuado en la derecha con Inglaterra, y su actuación en Estados Unidos alimentó la idea de utilizarlo como extremo diestro más clásico: desborde por fuera, llegada a línea de fondo y centros peligrosos al área. En una era dominada por extremos a pierna cambiada que buscan el disparo interior, Liverpool se plantea ir a contracorriente con él.

Su falta de experiencia, sobre todo si se compara con objetivos como Barcola, también abre una ventana para moldearlo. A sus 17 años, sigue en una fase temprana de carrera en la que un entrenador como Iraola puede redefinir su perfil. No sería la primera vez que el técnico eleva el nivel de jóvenes atacantes: en Bournemouth dejó su sello en jugadores como Eli Junior Kroupi, Rayan y Antoine Semenyo.

Hay, además, un objetivo mayor en el horizonte: desbloquear de forma definitiva a Alexander Isak, un delantero de 125 millones de libras que necesita un flujo constante de ocasiones claras. Un Ngumoha asentado en la derecha, atacando por fuera y sirviendo balones al sueco, encaja a la perfección en ese plan.

La pretemporada, de nuevo, será el escenario de prueba. Ver dónde y cómo utiliza Iraola a Ngumoha durante el verano ofrecerá pistas sobre la estructura ofensiva del nuevo Liverpool. Y puede marcar si el club rompe la hucha por otro extremo… o decide que el futuro del costado derecho ya corre por la banda de Melwood.

Entre Jacquet, Jones y Ngumoha se dibuja el primer gran mapa de decisiones de Iraola. No son simples detalles de verano. Son los cimientos de un Liverpool que necesita reaccionar ya.