La Premier League condena al Manchester City: 114 de 115 cargos
El terremoto que sacude al Manchester City ya no es un rumor ni un expediente abierto. Es una condena formal. La Premier League ha acusado oficialmente al club de manipular sus cuentas durante casi una década y un panel independiente, tras cerrar su vista en diciembre de 2024, ha declarado culpable a la entidad en 114 de los 115 cargos presentados.
Nueve temporadas bajo la lupa. Ocho grandes títulos levantados en ese periodo. Y ahora, una mancha que amenaza con reescribir toda una era.
Acuerdos “falsos” y 900 millones de libras en juego
El comunicado de la Premier es demoledor. Señala que el club utilizó acuerdos “ficticios” con patrocinadores para inflar artificialmente sus ingresos y reducir sus costes operativos. Sobre el papel, contratos millonarios. En la realidad, solo una parte del dinero salía de los patrocinadores.
El resto, según el organismo, lo ponían los propietarios, el Abu Dhabi United Group (ADUG), completando en la sombra las cantidades pactadas. Así, el City habría sorteado las restricciones de gasto y se habría asegurado una ventaja deportiva ilícita. La cifra estimada del engaño: unos 900 millones de libras.
No es una infracción administrativa sin más. Es un cuestionamiento frontal del modelo que ha sostenido al club en lo más alto del fútbol inglés y europeo.
Roy Keane, sin filtro: “Es hacer trampas”
El eco de la decisión no tardó en llegar al terreno más sensible: el del prestigio deportivo. Roy Keane, leyenda del Manchester United y una de las voces más afiladas del fútbol británico, no se contuvo en ITV Sport tras la victoria de Inglaterra en la Nations League ante Chequia.
“Sabían que iba a hacer daño a mucha gente, pero aun así lo han hecho”, lanzó Keane. Y fue más allá, apuntando directamente a la conciencia de los futbolistas: “Si yo fuera jugador, estaría tirando esas medallas a la basura al cien por cien. Claro que lo harías, es hacer trampas. Ganaron en el campo porque había trampas en marcha”.
Sus palabras golpean en el corazón del relato que el City ha construido durante años: excelencia, innovación, dominio futbolístico. De repente, todo se mira a través de otro prisma.
Maresca y un vestuario bajo sospecha
Keane no se quedó solo en el pasado. Miró al presente, al banquillo, a Enzo Maresca y a un vestuario obligado a competir con un foco abrasador sobre la institución.
“Creo que va a ser muy difícil para los jugadores y el entrenador, para el club, para lo que representan, cuando tienes propietarios que están cómodos haciendo trampas”, añadió. “Es difícil mantener un nivel de excelencia”.
La frase dibuja un escenario incómodo: un grupo que debe salir cada fin de semana a defender un escudo mientras, desde fuera, se cuestiona si todo lo construido responde al talento… o al fraude contable.
Ian Wright apunta al palco: “Engañaron a su propio vestuario”
Del otro lado de la histórica rivalidad con el United, otra voz autorizada coincidió en el diagnóstico moral. Ian Wright, mito del Arsenal, cargó directamente contra la cúpula del City.
“Les dijeron que no pasaba nada malo. Si eres jugador, algo no encaja”, señaló. “Es algo muy sin precedentes y triste para todos. Los propietarios y lo que han hecho, terrible”.
Wright pone el foco en una herida interna: la sensación de traición dentro del propio club. Un vestuario que, según su visión, habría competido bajo un relato falseado desde los despachos.
Un viaje a Anfield en medio de la tormenta
En lo deportivo, el calendario no ofrece refugio. El City debe visitar ahora uno de los escenarios más hostiles posibles: Anfield, casa de un Liverpool que, en los años de máximo esplendor celeste, fue el gran perseguidor, el rival que más cerca estuvo de desbancarles.
Wright subrayó la carga simbólica de ese duelo. Recordó cómo el Liverpool de Jürgen Klopp fue el equipo que empujó hasta el límite al City durante su gran rivalidad doméstica. “Es un problema para ellos ir a Liverpool”, advirtió. “En su tiempo real, Liverpool era el equipo que les perseguía. Mira lo que tuvo que pasar Jürgen Klopp para romperles, probablemente le rompió a él”.
La visita a Anfield no será solo un examen táctico. Será un juicio emocional. En la grada, en el césped, en cada balón dividido. El rival que más sufrió el dominio del City se cruza ahora con un club señalado por haber obtenido ventaja de forma ilícita.
Un futuro inmediato en el aire
Enzo Maresca se enfrenta a una misión casi imposible: aislar a su plantilla del ruido mientras el mundo entero escruta cada movimiento del club. Los jugadores deben responder en el césped mientras, fuera de él, se habla de sanciones deportivas sin precedentes y de un castigo que podría redefinir la jerarquía del fútbol inglés.
El presente del City se ha vuelto frágil. El futuro, imprevisible. Lo único seguro es que, a partir de ahora, cada victoria, cada título y cada paso por Anfield o por cualquier otro estadio llevará siempre la misma pregunta colgando en el aire: qué queda del gigante cuando se apagan las luces del despacho.






